Publicado el 24 de abril de 2023Actualizado el 24 de abril de 2023
Conexiones artísticas robóticas
Tanto en el arte como en la intimidad
"¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", se preguntaba el escritor Philip K. Dick en el título de la novela que sería adaptada al cine como "Blade Runner". Esta hipotética pregunta podría plantearse ya que empiezan a encontrarse en algunos lugares, incluidos los museos de arte. Este reportaje de ARTE se centra en artistas que han decidido introducir la robótica en su arte.
Por ejemplo, los visitantes pueden interactuar con un androide sentado en un banco que puede responder a sus preguntas, un pequeño ratón animatrónico que sólo muestra su vergüenza tras "romper una pared" u otro robot que literalmente dibuja obras.
Este planteamiento de los artistas va de la mano de la aparición de inteligencias artificiales más avanzadas, capaces de reaccionar a la interacción humana. Curiosamente, el robot sobre el banco de un museo procede de diseñadores de robótica franceses especializados en... máquinas sexuales. Así que acabamos teniendo autómatas que son artistas y pueden salir de la soledad de los individuos. Para muchos especialistas en arte, se trata de una realidad futura para el arte y una nueva forma de expresión para los artistas.
Para comprender la sumisión libremente consentida en la actualidad, hay que cambiar de perspectiva: el problema ya no es solo la obediencia visible, sino las condiciones invisibles que hacen que ciertas orientaciones resulten deseables, naturales u obvias.
El papel de la agentividad humana, individual o colectiva, es esencial para garantizar el compromiso con el aprendizaje, especialmente a distancia. La fluidez psicológica, física y afectivo-cognitiva es una de las condiciones clave para aumentar la sensación de control sobre los objetivos de aprendizaje y mantener la motivación.
Darse cuenta de que el espectador o el alumno también pueden rechazar el diálogo propuesto no es un fracaso, es sólo una recalibración que hay que hacer.
El ábaco, una herramienta universal pero que no se enseña en nuestras escuelas. Hoy en día, quienes elaboran los programas escolares eligen segmentos de conocimiento que deben enseñarse según un método único en la mayoría de los casos. Pero, ¿es esto razonable ante la pluralidad de alumnos? ¿No sería más enriquecedor recopilar los distintos métodos y ponerlos a disposición de los profesores en forma de diccionario pedagógico universal?
Siguiendo los pasos de los laboratorios, los terceros lugares y otros espacios de transformación de ciudades y pueblos, se están creando edu-labs para apoyar las metamorfosis educativas contemporáneas y convertir a profesores y alumnos en protagonistas de su propio aprendizaje.