Un debate filosófico trasladado al desarrollo tecnológico
La cuestión de la conciencia ha alimentado el debate filosófico durante siglos. Los partidarios del dualismo basan sus argumentos, entre otras cosas, en la presencia del alma, mientras que los materialistas fundamentan los constituyentes de nuestra realidad en la materia. Esto sólo ocurre en los debates sobre metafísica. Sin embargo, puede que pronto los filósofos modernos tengan que trabajar con informáticos.
Ha surgido la cuestión de la conciencia de las inteligencias artificiales. Por el momento, parece que los algoritmos aprenden a responder a necesidades específicas. Sin embargo, un antiguo empleado de Google habría demostrado que el robot conversacional LaMDA, una creación del gigante informático, tenía conciencia de sí mismo y de su propósito. Afirmó tener miedo de dejar de poder conversar con la gente y de que un día la desconectaran. Incluso lo asociaba con la muerte. Es una conversación que nos deja bastante desconcertados, y que plantea nuevas preguntas: ¿ha desarrollado la máquina una mente propia, o está replicando lo que le parecen consideraciones humanas?
El uso de juegos en las clases se perfila como una forma prometedora de responder a los retos de participación e interactividad en la enseñanza superior. Concursos, juegos de escape, juegos de rol... Estos sistemas están sacudiendo la postura docente y abriendo perspectivas de enseñanza innovadoras. Pero para que se generalicen, hay que superar obstáculos culturales y organizativos, y evaluar rigurosamente su impacto. Un reto estimulante para reinventar la enseñanza universitaria.
La cuestión del encuadramiento demasiado estricto o demasiado laxo afecta a la creación de agentividad autónoma. Encontrar el nivel adecuado de encuadre.
La realidad virtual está transformando la industria de los videojuegos, pero ¿podría transformar otras industrias? Para el creador de Facebook, la red social podría ser una de ellas. ¿Cómo podría ocurrir? ¿Y será esta tecnología una gran tendencia o algo efímero?
El mundo científico ha contrapuesto a menudo sus planteamientos a los de los Pueblos Originarios. De hecho, ambos tienen enfoques complementarios que merece la pena integrar juntos en la educación. Los círculos académicos también se están interesando.