Publicado el 29 de mayo de 2024Actualizado el 29 de mayo de 2024
La radiodifusión en línea, ¿un monstruo incontrolable?
La historia de la radiodifusión junto a su efecto en el medio ambiente...Frankenstream
En 2020, cuando el mundo se puso en pausa a causa de la pandemia del covid-19, cualquiera podía divertirse, trabajar o estudiar desde casa. Todo lo que necesitaban era una conexión a Internet potable y estaban en el negocio. Esto habría sido imposible en 1995. El streaming se introdujo en 1997, gracias en parte a RealPlayer, un reproductor de vídeo para Internet que permitía ver vídeos en línea. Por supuesto, en aquella época todo se basaba en la red, por lo que la resolución era baja. Mientras tanto, en Alemania nacía el formato MP3, que creaba un archivo de audio que no distorsionaba el sonido de una canción o pieza musical.
Esto daría lugar a la descarga de archivos, lo que tanto preocupaba a la industria musical en particular. Como consecuencia, ésta empezó a intentar desarrollar servicios de difusión por Internet. Mientras tanto, tres jóvenes fundaron el sitio que literalmente lanzó a la bestia de la radiodifusión en línea: YouTube. Cualquiera podía subir el vídeo que quisiera. Desde entonces, han surgido cientos de servicios que forman parte de nuestra vida cotidiana.
Pero estas transmisiones tienen un coste ecológico. Los centros de datos que descargan los contenidos, el ancho de banda y, sobre todo, los aparatos que reproducen estos archivos son extremadamente contaminantes. En 2022, la radiodifusión en línea tenía una huella de carbono equivalente a la de la República Checa, y la cosa no hace más que empeorar. Es cierto que existen centros de datos más ecológicos, pero por el momento su efecto es mínimo.
¿Significa esto dejar de emitir? No, eso sería hipócrita en un vídeo de YouTube... En cambio, habrá que exigir a los radiodifusores que reduzcan su huella ecológica pidiéndoles, por ejemplo, que flexibilicen la obligación que tienen los consumidores de comprar un teléfono o un televisor nuevos. En cuanto al público en general, es posible reducirla descargando la emisión vía wi-fi, evitando la conexión a Internet 4G o 5G y, sobre todo, conservando sus dispositivos durante mucho tiempo.
Siguiendo los pasos de los laboratorios, los terceros lugares y otros espacios de transformación de ciudades y pueblos, se están creando edu-labs para apoyar las metamorfosis educativas contemporáneas y convertir a profesores y alumnos en protagonistas de su propio aprendizaje.
La construcción de las catedrales europeas ilustra el poder de la inteligencia colectiva a lo largo del tiempo. Demuestra la fuerza del genio humano y su tensión hacia la coherencia.
La ley de la atracción también se aplica a las pedagogías a las que aspiramos. Si empezamos a competir en la escuela, no debería sorprendernos que continúe en los negocios y en nuestras vidas.