Publicado el 27 de noviembre de 2024Actualizado el 27 de noviembre de 2024
¿Puede la IA ayudar a los historiadores?
Mucho más de lo que cree
La inteligencia artificial ha encontrado su lugar en casi todas partes. El mundo de la Historia no es una excepción. Los investigadores de la historia utilizan cada vez más el poder de los algoritmos para ayudarles en su trabajo. Benjamin Brillaud, alias NotaBene en YouTube, explica lo que está ocurriendo en el sector.
La IA tiene dos objetivos principales.
En primer lugar, ayuda en la traducción de textos antiguos. Las fuentes escritas son importantísimas en la historia, y algunas, sobre todo las de la Antigüedad, están muy deterioradas por el paso del tiempo. Pensemos en los papiros, la mayoría calcinados por la erupción del Vesubio. Los equipos han empezado a utilizar sistemas de digitalización no invasivos para traducir los restos de tinta y discernir así los términos. Las IA también trabajan sobre tablillas de escritura cuneiforme, como la acadia o la sumeria, lo que facilita la labor de traducción.
El segundo uso más importante es el de los datos masivos. Los algoritmos pueden retener y encontrar fácilmente información en enormes bancos de texto e imágenes. Por ejemplo, las investigaciones sobre IA han demostrado que las mujeres y los consejeros más silenciosos durante el Imperio Bizantino tenían mucha más influencia política de lo que podría pensarse.
Así que no es de extrañar que cada vez haya más aplicaciones que utilizan la IA para estudios históricos. Sin embargo, debemos tener cuidado de no confiar únicamente en la máquina. Puede cometer errores o incluso inventar cosas cuando le falta información. De ahí la importancia de contar con analistas humanos. Además, algunas inteligencias artificiales están programadas para un campo específico, y su uso por otros investigadores podría, por el contrario, llevarles por mal camino.
La cuestión ecológica es cada vez más importante, ya que las consecuencias de la contaminación y el cambio climático se dejan sentir a diario. ¿Cómo pueden las escuelas enseñar a los alumnos la justicia medioambiental?
La enseñanza es una de las profesiones en las que se es menos libre en cuanto a las opciones que forman parte del paisaje de la apariencia. La profesión sitúa a sus profesionales en un contexto en el que siempre están sometidos al escrutinio, sobre todo de sus alumnos y, por extensión, de sus padres.
El Oulipo, taller de literatura en potencia, es por tanto también un taller de pedagogía en potencia. Las limitaciones son otras tantas vías para las actividades pedagógicas, y las herramientas digitales abren aún más posibilidades para crear laberintos, y para intentar salir de ellos...
El objetivo de este ejercicio didáctico es que el grupo trabaje junto y se coordine rápidamente. Se utiliza en talleres de creatividad y cursos de formación sobre gestión de proyectos. El público va desde clases de parvulario hasta arquitectos e ingenieros.