El "mundo de la co" se va desplegando poco a poco. No pasa un día en el que la puesta en común, el compartir (por ejemplo, compartir coche), el colectivo, la cooperación, la colaboración o incluso la coopetición [1], no encuentre nuevos caminos y nuevos ámbitos de expresión.
Los programas informáticos que ponen en contacto a las parejas, la oferta y la demanda de bienes y servicios, actores distantes, ideas o proyectos, aceleran aún más las perspectivas de colaboración. El mundo de la "co" también avanza en términos de formación profesional. A este respecto, es posible señalar cuatro ejemplos:
- Co-diseño;
- Comunidades de aprendizaje;
- Desarrollo profesional conjunto;
- Groupware (software colaborativo).
Co-diseño
es un enfoque que pretende diseñar nuevas soluciones organizativas, productos innovadores y políticas públicas de forma concertada y colaborativa, en función de las necesidades. La 27ª región[2] es un actor interesado en la transformación de las políticas públicas y hace un uso intensivo de los enfoques de diseño; lo define así
"El diseño es un enfoque de la concepción creativa de productos o servicios, centrado en el usuario.
Es un método, pero también una forma de pensar y entender los proyectos. Más allá de los diseñadores, el diseño concierne a todos los diseñadores y creadores que aplican una lógica de innovación iterativa, transformadora y centrada en el usuario, con un alto nivel de comprensión y estética de las producciones".
La adición del prefijo "co" refuerza la idea de un proceso de diseño colaborativo en el que cada actor se sitúa en pie de igualdad con los demás. El diseño se convierte así en una herramienta de transformación de la realidad, de los poderes públicos y de sus agentes.
Comunidades de aprendizaje
se refieren a realidades colectivas que expresan diferentes formas de aprender colectivamente: desde la sociedad en su conjunto, hasta la comunidad educativa escolar, pasando por el pequeño grupo de compañeros que se organiza en el ámbito profesional.
Las comunidades de aprendizaje que están surgiendo ahora responden a la necesidad de reunirse, compartir e intercambiar físicamente y en línea. Estas comunidades se crean en torno a intereses, necesidades, temas y áreas compartidas. La construcción progresiva de estas comunidades está menos preocupada por las formas administrativas que las regulan que por la necesidad de aprender juntos.
Al hacerlo, inventan una pairagogía, en la que la legitimidad del profesor se basa más en la relevancia del conocimiento situado en una problemática que en la mera expresión de una regla general. La Pairagogía es, pues, una práctica que valora el saber hacer y construye una legitimidad práctica.
Codesarrollo profesional
es, junto con los grupos de intercambio de prácticas o los círculos de aprendizaje, una de las formas de comunidad en la que se aprende de los compañeros que han experimentado casos reales.
"El codesarrollo profesional es un enfoque de desarrollo para personas que creen que pueden aprender unas de otras para mejorar su práctica"[3].
En torno a una pregunta planteada por un participante, los demás desempeñan el papel de consultores. Un facilitador proporciona el marco de confianza necesario y guía las interacciones, dejando mucho espacio a los participantes. La pairagogía que se pone en marcha aquí da a todos la sensación de pertenecer a un grupo de individuos iguales en dignidad y situación. Se aleja del síndrome "yo enseño, por lo tanto, tú aprendes", típico de las relaciones de poder tradicionales en el mundo de la formación.
Grupo de trabajo
es un software que promueve el trabajo en grupo y el aprendizaje a distancia. Ofrecen múltiples funciones para la coescritura, la lluvia de ideas, el intercambio de archivos, la elaboración de mapas mentales y la generación de plantillas, la discusión en grupo, la curación, la captura de audio o fotos, la edición, la producción de recursos, la localización, la creación de cuestionarios y la comunicación sincrónica o asincrónica. Hay una cantidad considerable de ellas y evolucionan constantemente para satisfacer las necesidades de colaboración.
¡PaiaGogía!
Uno de los puntos comunes que se puede observar en estos cuatro ejemplos es el intercambio de información. Esto lleva a la formalización gradual del concepto de "pairagogía".
Este término ya se ha traducido en una ficha de cursus.edu[4] como un "saber hacer pedagógico aplicado al aprendizaje entre iguales", lo cual es esencial en un momento en el que la complejidad es tal que un solo profesor o formador se ve en apuros para procesar por sí solo una masa exponencial de información y captar las conclusiones que deben extraerse para el futuro.
Así, muchos actores, formadores, aprendices y profesionales se ven afectados por estos nuevos enfoques en los que el compañero es menos un vecino de trabajo o de estudio y más un socio activo en el aprendizaje y la construcción de una vida en común. Las universidades se comprometen y reflexionan sobre el tema del aprendizaje entre iguales[5], las empresas buscan ser colaborativas y quieren captar los beneficios, y las organizaciones de formación están integrando estas prácticas en su oferta.
Sigue siendo necesario formalizar las buenas prácticas e identificar lo que funciona y lo que constituye los límites del aprendizaje entre iguales.
Ilustración: Dean Drobot - ShutterStock
Referencias
[1] La coopetición es una modalidad de interacción entre actores que combina la competencia, donde los actores compiten, y la cooperación, donde pueden ser ganadores en igualdad de condiciones.
[3] Payette, A. y Champagne, C. (1997) Le groupe de codéveloppement professionnel, PUQ, p.16
[4] Guide pratique de "pairagogie" - Christine Vaufrey - Thot Cursus
http://cursus.edu/dossiers-articles/articles/18765/guide-pratique-pairagogie
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