Como condición esencial para el pluralismo de culturas y creencias en una sociedad, la neutralidad religiosa de las instituciones públicas relega la religión y las creencias a la esfera privada y a la de los grupos sin fines políticos. Cuando una religión se convierte en la religión del Estado, la tolerancia suele desaparecer.
Una religión impuesta demuestra que su propio valor no basta para convencer... y corre hacia su decadencia hasta que vuelve a su esencia.
El principio de las sociedades abiertas es beneficiarse de las aportaciones de todos, respetando sus creencias, aportaciones que acaban enriqueciendo la cultura de los demás, debatiendo cuestiones críticas, cuestionando y actualizando valores.
Realmente convincente
Las religiones estructuradas han adaptado su discurso a esta condición, que ha surgido esporádicamente a lo largo de los tiempos, en todas las regiones eje, donde han tenido que convivir varias culturas. Ya no se trata de imponer, sino de convencer, con argumentos reales.
Evidentemente, las religiones chocan regularmente con sus propios dogmas, como el de la preservación absoluta de la vida, puesto a prueba por el desarrollo de las tecnologías y la evolución de las mentalidades. Pero más allá de estos dogmas, las religiones son una de las pocas vías de difusión y promoción de los valores humanistas.
La religión cristiana propone varios de ellos, que fueron y siguen siendo considerados particularmente corrosivos para los poderes despóticos. El perdón, el amor al prójimo, la aplicación del espíritu más que de la letra, una vida espiritual más allá del cuerpo físico, la posibilidad de vivir con dignidad, etc.
La relación de fuerzas
A los aprovechados y abusadores no les gustan estas historias. Al final, las religiones, esos grupos que reúnen a personas que comparten los mismos valores, son una fuerza que puede oponerse a las creencias puramente materialistas que se han apoderado de las instituciones públicas, haciendo gala de su supuesta neutralidad.
No se trata tanto de afirmar una religión determinada como de afirmar los valores humanos en la esfera pública, de tolerar una visión distinta de la de los valores objetivos y materiales, que son malas guías cuando se trata de avanzar hacia la felicidad del mayor número.
Para saber más:
Enseñar moral en la escuela: ¿hay que hacerlo? - Alexandre Roberge - Thot Cursus
http://cursus.edu/dossiers-articles/articles/26877/enseigner-morale-ecole-faut-faire/
Laicismo: ¿qué está en juego para la sociedad? La perspectiva de un historiador - Université de Poitiers
http://cursus.edu/institutions-formations-ressources/formation/26367/laicite-quel-enjeu-pour-societe-regard
Cultura religiosa, pastoral, catequesis: ¿de qué hablamos? - Cuadro .pdf
http://sitecoles.formiris.org/userfiles/files/sitecoles_1329_1.pdf
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