La música forma parte de nuestras vidas. Desde nuestra más tierna infancia, nos alimentan con nanas y canciones infantiles. A medida que crecemos, son las melodías que escuchan nuestros padres o que suenan en la radio las que construyen nuestra banda sonora personal. Finalmente, desarrollamos nuestros propios gustos, que compartimos con la siguiente generación y así sucesivamente.
Si la música, sobre todo con la tecnología actual, puede estar en todas partes, cabe preguntarse qué efecto tiene en nuestro cerebro. Está claro que parece feliz dejándose llevar por diferentes melodías, pero ¿tiene esto alguna repercusión en su funcionamiento? Los expertos dicen que sí.
Efectos directos en el cerebro
Dice el refrán que la música ablanda el alma. Y no se equivoca. De hecho, los psicólogos llevan muchos años observando y experimentando sus efectos sobre nuestro estado de ánimo. Por ejemplo, tras escuchar música clásica tranquila, un experimento demostró que más personas acudían en ayuda de un experimentador que pedía un favor. Sin embargo, los que escuchaban una melodía desagradable se ofrecían mucho menos.
La música relajante también está reconocida como analgésica, ya que hace que las actividades médicas sean menos dolorosas. Aunque a menudo se asocia con los villanos de las películas, se dice que la música clásica reduce la violencia en las personas. Y mientras que los ritmos tecno son ideales durante las sesiones de rendimiento físico, se dice que los ritmos de dibujos animados repercuten en los resultados aritméticos de los estudiantes.
Además, los efectos de la música en el cerebro son de gran interés para las escuelas. ¿Podría ayudar a los alumnos a asimilar conceptos? Al fin y al cabo, en cuanto alguien escucha música, se activan unas treinta regiones cerebrales, sobre todo las relacionadas con el lenguaje y la motricidad.
De hecho, los establecimientos sanitarios suelen poner música a las personas con Alzheimer avanzado para ayudarles a salir de su letargo. Pero escuchar música clásica, como afirmaba la gama de productos Bébé Mozart de Disney, ¿puede realmente convertir a los más pequeños en genios? Lamentablemente, no. No hay pruebas de que la escucha pasiva aumente la inteligencia.
Pero aprender con música sí funciona. Como estimula el hipocampo, es más fácil recordar cosas cantando. La aplicación Studytracks, por ejemplo, ofrece a los jóvenes franceses la posibilidad de estudiar aspectos de cuarto y tercer curso cantando. Es una manera de recordar mejor lo que han estudiado.
¿Tiene algún efecto en el aprendizaje?
Hasta ahora, pocos estudios han podido demostrar una relación entre la educación musical y una mejora de las competencias de los alumnos. Sin embargo, en la primavera de 2018, un artículo publicado en Frontiers in Neuroscience causó bastante revuelo. La investigación se llevó a cabo en los Países Bajos durante dos años con 147 alumnos.
Se les dividió aleatoriamente en cuatro grupos: a dos se les enseñó música, a uno artes visuales y el último fue un grupo de control. Los alumnos de artes visuales recibieron una enseñanza en la que intentaron dominar la pintura, la escultura y diversos materiales artísticos, además de recibir clases teóricas sobre la historia del arte. Los alumnos de música aprendieron a tocar varios instrumentos, los fundamentos de la música y a improvisar. Al comienzo de la jornada, los alumnos interpretaron la canción de bienvenida.
A continuación, los investigadores analizaron las distintas actuaciones en diversas tareas escolares. Los del programa de arte mostraron una mejor memoria visual y espacial, mientras que los del programa de música mostraron una gran mejora en el cociente intelectual verbal, la planificación de tareas y la inhibición. Los científicos también observaron un ligero aumento en los resultados académicos de estos alumnos. Nada que desafíe a la imaginación, pero sí que influye en el aprendizaje, la concentración, etc.
En un contexto en el que las clases de música suelen ser las más olvidadas en las escuelas, ya que requieren una inversión considerable (incluidos los instrumentos musicales), este estudio añade peso a los argumentos de quienes reclaman una mejor enseñanza musical en las escuelas. Está claro que aprender a tocar un instrumento tiene efectos beneficiosos para los alumnos. Queda por ver si muchas escuelas se verán tentadas a añadir más música y artes al plan de estudios.
Ilustración: danielfoster437 Listening to Music via photopin (licencia)
Referencias
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Jaschke, Artur C., Henkjan Honing, y Erik J.A. Scherder. "Análisis longitudinal de la educación musical sobre las funciones ejecutivas en niños de primaria". Frontiers. Última actualización: 28 de febrero de 2018. https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnins.2018.00103/full.
"La enseñanza de la música, factor de éxito escolar". Les Malins | ICI Radio-Canada.ca Première. Última actualización: 31 de marzo de 2018. https://ici.radio-canada.ca/premiere/emissions/les-malins/segments/chronique/65867/musique-ecole-reussite-scolaire.
Lévesque, Anne-Isabelle. " L'enseignement De La Musique Et Son Impact Sur Les Fonctions Exécutives". LÉVESQUE. Última actualización 30 de abril de 2018. http://rire.ctreq.qc.ca/2018/04/lenseignement-de-musique-impact-fonctions-executives/.
Roche, Juliette. "¡Una nueva app para aprender de música!". Cosmopolitan.fr. Última actualización: 15 de marzo de 2018. https://www.cosmopolitan.fr/une-nouvelle-application-pour-apprendre-en-musique,2016080.asp.
Vigneault, Alexandre. " La Musique, Entre Nos Deux Oreilles". La Presse+. Última actualización: 7 de octubre de 2018. http://plus.lapresse.ca/screens/d720b8c8-798c-478d-ab32-0abbfa0c991e__7C___0.html.
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