"El científico y futurólogo francés Joël de Rosnay (n. 1937) no lo decía tan en serio como hubiera deseado.
El científico y futurista francés Joël de Rosnay (n. 1937) no lo decía tan en serio, ¡sin siquiera tener que mencionar las redes "sociales"! Aunque las redes sociales han pasado a formar parte de nuestra vida cotidiana, no siempre las utilizamos con fines educativos. Por supuesto, es fácil utilizarlas para comunicarse en directo, compartir sus noticias, decir a la gente dónde está, publicar fotos y comentarios... y todo en tiempo real, aunque sea virtual. ¿Virtual? ¿Sigue siendo virtual? No, porque ahora también podemos hablar de redes sociales, pero en la vida real. ¿Y de idiomas? Ahí es donde la cosa se pone interesante.
A continuación te mostramos cómo una nueva red social, Lexody, puede utilizarse de forma fácil y sencilla para desarrollar tus conocimientos lingüísticos de una manera novedosa.
El proyecto Lexody
Todo empezó en 2010, cuando Walsh Costigan, una joven estadounidense apasionada por los idiomas, dejó su Texas natal para estudiar francés en París, ¡lejos del tópico de tener que aprender español por su situación geográfica! Fue en París donde aprendió rápidamente francés al salir con un joven que sólo hablaba unas pocas palabras en inglés. No tuvo más remedio que hablar francés.
La inmersión total confirmó el valor de este método de aprendizaje de la lengua y, a su regreso a Estados Unidos, se preguntó si podría seguir practicando el francés sin tener que pagar 10 dólares la hora, sólo por hablar con alguien. Pasó el tiempo y aprendió un idioma completamente distinto: la programación informática. Combinando sus dos pasiones, los idiomas y las nuevas tecnologías, Walsh creó Lexody (Intercambio de idiomas) en 2016 para ofrecer una nueva experiencia lingüística.
El concepto es sencillo: practicar cualquier idioma, cara a cara, con un hablante nativo.
¿Cómo funciona?
Lexody funciona en tres etapas:
- Encuentra a un hablante nativo que quiera aprender tu idioma
- Queda con esa persona (o grupo) durante una hora: los primeros 30 minutos se dedicarán íntegramente a conversar en su idioma, los segundos 30 minutos únicamente en el tuyo.
- Aprende a poner en práctica estas conversaciones en la vida real y conviértete rápidamente en bilingüe.
Como señala la joven directora, Lexody funciona un poco como las citas rápidas, pero sin las citas (¡sólo el encuentro!).
También destaca la seguridad y comodidad que ofrece la aplicación, proponiendo siempre lugares de encuentro públicos y seguros. Además, recomienda juegos y temas diseñados para romper el hielo o superar el estrés, con el fin de garantizar la mejor experiencia lingüística para ambas partes.
En la práctica, todo comienza con un sencillo registro gratuito en el sitio web de Lexody, tras el cual hay que facilitar algunos datos sobre la lengua materna, los otros idiomas que se hablan y la lengua (o lenguas) que se desea aprender.
A continuación, es hora de encontrar personas que coincidan con tus criterios, así como con tu ubicación geográfica, porque la idea original de Lexody es crear una red social real, no virtual. Pero ahí es donde las cosas se ponen un poco más problemáticas, porque por el momento (en noviembre de 2019), solo se puede acceder a 9 ciudades de Estados Unidos, entre ellas Nueva York, San Francisco, Boston y Washington. Sin embargo, dado el concepto innovador y divertido, ¡es una apuesta segura que pronto se añadirán muchas más ciudades a la lista!
Mientras tanto, Walsh también ha pensado en las colaboraciones: escuelas, institutos y universidades pueden apuntarse, y locales acogedores como cafeterías y bares pueden ofrecerse como lugares de encuentro Lexody.
Hasta la fecha, los idiomas más populares son el español, el mandarín, el francés, el italiano y el alemán, pero también es posible encontrar personas que hablen coreano, portugués, ruso, japonés, hindi y árabe... y no cabe duda de que en el futuro se añadirán otros idiomas. 
El concepto es original en la medida en que rompe con lo establecido al ofrecer a los usuarios una experiencia que combina el atractivo de las redes sociales y su impresionante cobertura mediática con el aspecto humano, que con demasiada frecuencia queda relegado a un segundo plano en nuestra sociedad cada vez más virtual.
Más de medio siglo después, podemos comprobar que Joël de Rosnay, como gran especialista en las ciencias del futuro, tenía razón al predecir las cosas: el individuo ya no es sólo un pastor, que debe transmitir y guiar, sino un pasador, es decir, alguien que participa y actúa como actor activo y decisivo en la evolución de los conocimientos y los intercambios.
En eso consisten realmente las redes sociales: en organizar grupos para darles un sentido concreto: en este caso, aprender un idioma chateando, como en la vida real, sin barreras virtuales... ¡y de forma totalmente gratuita!
Fuentes e ilustraciones
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