Publicado el 14 de octubre de 2020Actualizado el 23 de mayo de 2024
Del consumo excesivo al minimalismo, ¿en qué punto nos encontramos?
Se han alcanzado ciertos límites medioambientales. ¡Cómo aportar tu granito de arena como Colibrí!
Mucha gente comparte la sensación de que estamos llegando a ciertos límites tanto en el consumo de recursos como en la contaminación. Todos nos hacemos cada vez más las mismas preguntas. Veamos cómo podemos aportar nuestro granito de arena al colibrí.
¿Cuál es la parte del colibrí?
Pierre Rabhi, autor del libro "La part du colibri" (La parte del colibrí), eligió este título para su obra en referencia a la leyenda amerindia que ilustra que cada uno puede y debe actuar a su nivel.
A raíz de esto, se creó una asociación. Se llama Colibris. Su visión es la misma que la de Pierre Rabhi:
En Colibris, estamos convencidos de que cambiar la sociedad significa cambiar cada uno de nosotros. Colibris es una comunidad de miles de hombres y mujeres que actúan colectivamente para construir comunidades más verdes y solidarias. Gracias a ti, podemos conseguir una sociedad diferente. [1]
Participar en el propio destino, aunque el esfuerzo sea insignificante, convierte a todos en agentes del cambio. Confiar en las decisiones de los responsables políticos para lograr el cambio es a menudo una forma fácil de eximirse de toda responsabilidad.
Adoptar la actitud adecuada
Como ocurre con todos los cambios o buenos propósitos, es difícil romper los (malos) hábitos. Para que un compromiso tenga éxito, hay que poner de su parte todos los factores favorables al cambio.
Saber por qué
Para estar motivado a comprometerse con la ciudadanía corporativa, hay que comprender el significado de lo que se está haciendo. Los padres de niños pequeños o los miembros del personal docente de los colegios suelen querer dejar un planeta habitable a las generaciones futuras. Hay tantas razones para hacer un esfuerzo que cada uno puede encontrar su propia motivación.
Informarse
La información, la formación y la documentación son esenciales en este proceso. Con el sentimiento "verde" de moda, muchas empresas utilizan este argumento para aumentar sus ventas haciendo pasar sus productos por respetuosos con el medio ambiente.
Para separar el grano de la paja y detectar el "greenwashing", hay que conocer el impacto de las decisiones que se toman.
Involucrar a tus allegados
Mantener la motivación en solitario no siempre es fácil. Cuando haces las cosas en equipo, sabes que cuando te sientes un poco desanimado, puedes contar con los demás miembros del equipo para motivarte.
Si estás intentando reducir tu impacto sobre el planeta en casa pero a los demás miembros de tu familia no les importa, te vas a desanimar muy rápidamente. En cambio, si compartes tus éxitos con tu familia, amigos o vecinos, o si ellos comparten los suyos, esto mantiene a todos motivados gracias a la emulación grupal.
Establezca objetivos alcanzables
No poner el listón demasiado alto es una regla general cuando se quiere tener la oportunidad de alcanzar un objetivo. Y cuando tengas una meta ambiciosa, lo mejor es dividirla en objetivos intermedios más pequeños que puedas alcanzar sin correr el riesgo de desanimarte.
Celebre sus victorias
¿Ha conseguido reducir el volumen de sus residuos domésticos?
¿Ha reducido su factura de la luz en un porcentaje considerable?
¿Corre menos kilómetros en su coche?
Celebre los objetivos intermedios que ha alcanzado. Por supuesto, la forma de celebrar estas victorias parciales es congruente con el planteamiento general.
Palancas de acción para afrontar la situación
Todo acto de consumo requiere recursos. Por tanto, las palancas para la acción se encuentran en multitud de comportamientos habituales que hemos adquirido a lo largo de nuestra vida.
Vivienda
El tipo de vivienda que habitamos y la forma en que lo hacemos tienen un impacto considerable. Una tendencia que está ganando terreno es la de las casas independientes o viviendas aisladas. Esto significa no tener conexión ni al agua corriente ni a una fuente de energía.
Dependiendo de la región en la que se viva, se puede prescindir del agua corriente, incluso para la alimentación. El sitio de referencia para informarse sobre este tema es eautarcie.org [2].
Descubrirás que puedes hacer algo al respecto encontrando una fuente sencilla de abastecimiento, el agua de lluvia, pero también reduciendo tu consumo con, por ejemplo, retretes secos.
En cuanto a la electricidad, ser autosuficiente es más complicado, sobre todo si vives en una región más septentrional.
Al igual que con el agua, hay que utilizar las dos palancas: reducir el consumo y producir tu propia electricidad. Hay varios portales de energía [3] que ofrecen información sobre aislamiento, utilizando cada vez más materiales naturales como el cáñamo o la lana de madera. Además del aislamiento, hay que tener en cuenta los hábitos de consumo y la elección de los aparatos.
En cuanto a la producción, dependerá de la región en la que vivas. Los sistemas mixtos, paneles fotovoltaicos y miniturbinas eólicas, permiten a algunas personas satisfacer sus propias necesidades. En esta web puedes ver cuánta electricidad puedes esperar generar con los paneles, en función de su número y de tu geolocalización[4].
Por último, para la calefacción, considera las soluciones geotérmicas o de biomasa. Hay muchas fuentes para construir tu propia estufa de masa, estufa dragón o estufa cohete.
También hablamos de las personas que viven en caravanas o yurtas[5]. Estas son otras formas de vivienda que pueden ser coherentes con el deseo de reducir nuestro impacto.
Desplazarse
La movilidad suave está resurgiendo con fuerza, y cada vez más gente opta por la bicicleta. Las bicicletas con asistencia eléctrica son un gran éxito.
Es fácil imaginarse poniendo combustible en el depósito de un coche. Así se visualiza mejor el consumo de recursos. La crisis sanitaria ha dado lugar a nuevas formas de trabajar y desplazarse.
Poder teletrabajar es otra forma de reducir los desplazamientos.
Textiles
Es menos conocido, pero el textil es una industria que consume muchos recursos. Para reducir el consumo, se pueden reutilizar cosas ya usadas.
Mucha gente acude a tiendas de ropa de segunda mano para encontrar prendas. Es doblemente útil, para el bolsillo y para utilizar menos recursos. La aplicación Vinted [6] ha tenido un éxito increíble.
Productos domésticos y cosméticos
Otra tendencia es fabricar uno mismo estos productos. Las ventajas son múltiples. En primer lugar, reduces la cantidad de plástico de un solo uso que abarrota nuestros océanos. En segundo lugar, utilizas productos que no contienen sustancias químicas cuyos efectos sobre la salud aún se desconocen y, en tercer lugar, ahorras mucho dinero.
Alimentos
La última gran palanca sobre la que puedes actuar es lo que comemos. Las soluciones son :
Producir tus propios alimentos si puedes, con un huerto individual o incluso colectivo.
Únete a un grupo de compra local, que crea vínculos sociales y apoya a los horticultores locales.
Comprar a productores locales, a ser posible a granel, y llevar tus propios recipientes.
Acepta comprar productos "imperfectos" y reduce el desperdicio alimentario.
Empezar por algún sitio
Entre las posibles formas de reducir nuestra huella ambiental, todos podemos encontrar la nuestra. Sin ser demasiado ambicioso, lo más importante es empezar y alcanzar los primeros objetivos.
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Una mirada cruzada a la lengua de signos y al francés, al poder del gesto y a la contribución de los sordos a un enfoque más sensible e integrador de la educación.
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Todo el trabajo del siglo pasado para reivindicar los derechos de la mujer permite a algunos creer que todo está resuelto. Sin embargo, no hay que escarbar mucho para darse cuenta de que los estereotipos de género siguen estando muy presentes en el entorno escolar. Por eso es esencial que los profesores sean conscientes de este problema y recuerden la importancia de la igualdad de género. Hay muchos recursos a su disposición.