Cuando se cruzan umbrales, se anuncian cambios. La humanidad ha cruzado muchos umbrales desde la prehistoria, a lo largo de evoluciones culturales y saltos tecnológicos. Hoy reconocemos que nos acercamos a varios umbrales que, dada nuestra masa e inercia, sin duda cruzaremos con consecuencias considerables. La mayor incógnita medioambiental no es tanto la temperatura que se alcanzará como nuestra reacción colectiva.
Otros umbrales son más difíciles de percibir, pero también intuimos que nos acercamos a ellos, como nuestra capacidad para evolucionar en una sociedad cada vez más tecnológica. Las tecnologías disruptivas nos están llevando más allá de límites que ni siquiera podíamos imaginar hace 10 años: la inteligencia artificial, las redes ubicuas, los robots autónomos, la edición genética, los nanomateriales, etc. están anunciando una nueva era. Aún no podemos estimar cómo será, pero sí sabemos que no hay vuelta atrás. Lo único que necesitamos son algunas pautas morales y valores humanos que nos ayuden a domar estas nuevas realidades. Nuestra "resistencia al cambio" depende mucho de si participamos o no en las soluciones propuestas.
El umbral puede ser la consideración de lo que creemos posible o imposible, tanto física como socialmente. Científicos, artistas, filósofos y deportistas, en particular, buscan ir más allá de los límites y desafiar las consideraciones que tenemos. El umbral suele corresponder al punto de no retorno, de transgresión o de asunción de riesgos; cuando volver atrás es más arriesgado que seguir adelante, cuando la semilla ha germinado, cuando se ha confirmado una nueva capacidad... Cuando se pudo reproducir el primer generador eléctrico, eso fue todo. Cuando la señora Benz recorrió sus 100 km en un coche autoconducido, algo había cambiado: era posible.
Todo el mundo cruza una serie de umbrales en su camino hacia la edad adulta, y ya no puede volver atrás. Varios umbrales han sido decisivos en nuestras vidas, y la escuela ha sido a menudo el peldaño que nos ha permitido cruzarlos. ¡Cuántos profesores están orgullosos de los hombres y mujeres extraordinarios en que se han convertido sus alumnos! Ojalá estemos igual de orgullosos de la próxima generación que logrará garantizar el equilibrio de nuestras sociedades. Somos nosotros quienes les educamos, pero ¿lo hacemos con los elementos adecuados?
Denys Lamontagne [email protected]
Ilustración: yuran78 - DepositPhotos