Entre los grandes movimientos vinculados al Renacimiento, es difícil no mencionar a los grandes exploradores que permitieron cartografiar mejor el mundo. Estos personajes, procedentes en su mayoría de la Península Ibérica, cambiaron la visión de la geografía y la hicieron apasionante. En efecto, el público escuchaba fragmentos de estos viajes y quería saber más.
Si a esto añadimos la invención de la imprenta de masas, todo un sector bulliría de actividad desde finales del siglo XV y principios del XVI. Los editores trataron de publicar las notas, cartas y otros escritos de Magallanes, Colón, Vespucio y Calvino, por citar sólo algunos.
Durante un tiempo, todo se basó únicamente en el texto, pero ganó popularidad con los grabados. Especialmente las 600 creaciones de Theodore de Bry, que se pueden encontrar en una colección de 29 volúmenes sobre los grandes viajes conocidos. El público podrá imaginar, entre otros, los primeros encuentros con las naciones nativas.
Sin embargo, las obras de Theodore de Bry siguen siendo un producto de su tiempo con las aproximaciones y sesgos de su autor. Éste, ferviente protestante, mostraba los contactos entre los exploradores hugonotes y las Primeras Naciones como cordiales, mientras que los que implicaban a católicos eran retratados como bárbaros. Además, estos grabados perpetuarán durante siglos la idea de pueblos caníbales o de gigantes en la Patagonia. Sin embargo, el internauta moderno puede consultarlos gratuitamente gracias a la digitalización e in situ del Laboratorio Bodmer.
Duración: 30min30
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