La estabilidad moral, la estabilidad económica, la estabilidad emocional, etc. son todas ellas estabilidades que se valoran positivamente. Al cambiar la palabra "estabilidad" por su opuesta "inestabilidad" en los grupos de palabras mencionados, el significado se desplaza hacia consideraciones negativas. Sin embargo, en muchas actividades, como hablar en público, este dualismo se entrelaza para producir resultados positivos. ¿Cómo se combinan la estabilidad y la inestabilidad al hablar en público?
Estabilidad e inestabilidad en el lenguaje corporal
El lenguaje corporal, o comunicación no verbal, es un elemento importante de la comunicación oral porque puede reforzar el significado, la claridad y el impacto de tu mensaje. Sin embargo, no todos los gestos son apropiados o eficaces en todas las situaciones. Los distintos gestos pueden tener significados o connotaciones diferentes en culturas o contextos distintos.
Los gestos deben complementar y reforzar lo que dices, no contradecirlo ni distraer la atención. Por ejemplo, si estás dando un feedback positivo, puedes utilizar gestos abiertos e innovadores, como sonreír, asentir o levantar las cejas. Si estás dando un feedback negativo, puedes utilizar gestos cerrados y asertivos, como fruncir el ceño, mover la cabeza o cruzarte de brazos.
Lo mismo se aplica cuando hay que gestionar el espacio: es aconsejable no alejarse demasiado del atril o el podio, no moverse demasiado por el escenario, etcétera. Tampoco hay que permanecer estático. Según una guía elaborada por Toast Master International, existen gestos descriptivos, gestos retóricos, gestos evocadores y gestos movilizadores. Todos estos gestos se adaptan según el tema y las circunstancias. En conclusión, no conviene ser estático al hablar en público.
Modulación de la voz
La voz es una herramienta por excelencia en la comunicación oral. Permite transmitir el mensaje, captar la atención del público, suscitar emociones y reforzar la credibilidad y el carisma. Sin embargo, la voz también puede ser una fuente de estrés, fatiga y dificultades si no se gestiona adecuadamente. Por eso es importante saber manejar la voz para maximizar su impacto. Los especialistas recomiendan modular la voz para evitar la monotonía.
La modulación de la voz es el arte de variar las características sonoras de la voz, como la entonación, el volumen, la frecuencia, el ritmo, el timbre y las pausas. Hace que su discurso sea más vivo, expresivo y persuasivo. También ayuda a captar la atención del oyente, reforzar el mensaje y evitar la monotonía. Su manejo depende de la respiración. Los ejercicios de inhalación y exhalación ayudan a controlar la voz.
Tener una voz inestable significa cambiar de tono, ritmo, timbre, etc. en el momento oportuno. En este contexto, la inestabilidad es la clave del éxito.
La estabilidad de los silencios
Los silencios son muy útiles cuando se habla en público. Ya sea una pausa para ordenar las ideas, un momento para enfatizar un punto o un intervalo para invitar al público a participar, los silencios pueden ser herramientas poderosas para mejorar tu discurso. Sin embargo, los silencios también pueden resultar incómodos, sobre todo si no se planifican o duran demasiado.
Por eso es importante planificar las distintas pausas y asegurarse de que sean similares, digamos que estables. En la película The Great Debaters de Denzel Washington (2007), durante el debate final entre el Wiley College y la Universidad de Harvard, el más joven de los debatientes de Wiley da la victoria a su equipo utilizando un silencio de treinta segundos al comienzo de su segundo discurso para captar la atención de toda la sala.
Inestabilidad emocional
La inestabilidad emocional también es un arma a la hora de hablar en público. Tus emociones, transmitidas por tus sentimientos, deben hacerse sentir cuando hablas en público. Dependen del contenido de tu discurso. Tristeza, alegría, miedo, ansiedad, etc. son sentimientos que debes poner de manifiesto al hablar en público, en función del mensaje que quieras transmitir.
En conclusión, al hablar en público, la inestabilidad es un hecho. En cuanto al lenguaje corporal, la voz, las emociones y los silencios, hay que evitar la estabilidad, aunque haya que medir bien los cambios para darles coherencia. La estabilidad en este caso no es más que la constancia en los cambios coherentes o bien organizados.
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