Publicado el 10 de octubre de 2023Actualizado el 10 de octubre de 2023
¿Mentir es siempre malo?
No siempre según los especialistas
Mentir está mal. Eso es lo que nos enseñan desde pequeños. La mayoría de los filósofos y religiones prohíben mentir. Y, sin embargo, todos lo hacemos alguna vez. Al fin y al cabo, ¿no nos piden nuestros padres que demos las gracias a nuestros abuelos por un regalo, aunque esté completamente fuera de lugar?
Experimentos psicológicos clásicos demuestran que si un grupo de niños ve que uno de ellos pone un muñeco en un sitio y otro lo cambia, cuando se les pregunta dónde mirará el dueño del juguete, dirán en masa que estará en el escondite. Esto se debe a que aún no comprenden la "teoría de la mente", es decir, que cada ser humano percibe el mundo de forma diferente según sus recuerdos y pensamientos. Este descubrimiento les conducirá a las primeras falsedades.
La idea de la mentira como agente que desgarra el tejido social es muy exagerada. Al contrario, la capacidad de adaptarse a la situación permite crear vínculos con los demás, ya sea en los negocios o en el amor. Tanto más cuanto que somos muy malos para discernir las farsas. A pesar de las miles de teorías y supuestas máquinas, generalmente damos por sentado que la otra persona dice la verdad. Este fenómeno se conoce como "efecto de verdad ilusoria": nuestro cerebro cree primero que lo que ve es verdad. Si tuviera que hacer constantemente lo contrario, se sobrecalentaría.
En un mundo de manipulación de la verdad, esto puede resultar más problemático. Sin embargo, las mentiras dan lugar a mecanismos para contrarrestarlas. Las noticias falsas en Internet han llevado al desarrollo de la comprobación de hechos. Los niños desarrollan su mente lógica desde el momento en que comprenden que Papá Noel es ficticio.
Así que mentir no siempre es malo. Cuando sirve como lubricante social y para estrechar lazos, está bien. Si nos dijéramos constantemente la verdad sin ambages, a menudo acabaríamos en discusiones mayores. En cambio, lo realmente censurable son las mentiras interesadas.
La reminiscencia repetida del pasado glorioso u oscuro puede tener un impacto negativo en el presente y el futuro, hasta el punto de llevarnos a la inacción. En este sentido, es necesario conocerse a uno mismo, comprender personalmente la situación vivida para prever un cambio de la misma.
La tecnología de OpenAI, ChatGPT, creó un gran revuelo a finales de 2022, mostrando las nuevas posibilidades de un robot conversacional. Esta inteligencia artificial se vio entonces como una amenaza, una forma moderna de que los estudiantes hicieran trampas. Sin embargo, la herramienta no es infalible en su información. ¿Y si la comunidad educativa aprendiera a convivir con ella e incluso a utilizarla?
Nos enfrentamos a muchos retos y tenemos que dejar a un lado los dogmas. Lo más importante es convencer en lugar de coaccionar para unir al mayor número posible de personas a las causas que nos conciernen a todos.
¿Hablan los animales? ¿Podremos algún día entenderlos y comunicarnos con ellos? ¿Y qué hay de la promesa del traductor humano/animal del gigante de la Web Amazon?