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Publicado el 17 de enero de 2024 Actualizado el 17 de enero de 2024

La fuerza de la humanidad ha sido su capacidad de adaptación. Hacer frente al cambio climático

Transformar la ansiedad ecológica en esperanza de futuro

Jóvenes eco-ansiosos

Muchos medios de comunicación y políticos difunden y repiten noticias angustiosas sobre el medio ambiente, creando un clima de ansiedad, sobre todo entre los jóvenes.

Entre estas noticias negativas, los gritos de alarma sobre el cambio climático ocupan un lugar importante, si no el primero. Ha surgido un término para describir lo que sienten los jóvenes al respecto: eco-ansiedad.

A los jóvenes les asusta el futuro

El estudio"Dans la tête des éco-anxieux" (En la mente de los eco-ansiosos), realizado en 2022 por el Instituto Jean Jaurès, pone de manifiesto la magnitud del fenómeno y el malestar y las consecuencias entre los jóvenes. He aquí tres puntos clave del estudio:

La ira de los jóvenes

La ira ecológica entre los jóvenes refleja una frustración intensa y bien informada ante las respuestas actuales al cambio climático. Esta ira no se limita a un descontento superficial. Para algunos, está arraigada en una comprensión crítica de las políticas medioambientales y su aplicación. Muchos jóvenes desean fervientemente que los gobiernos y las empresas adopten medidas concretas e inmediatas. Reclaman políticas más firmes e iniciativas más audaces para abordar eficazmente el cambio climático, lo que refleja una exigencia de responsabilidad y acción a todos los niveles de la toma de decisiones. Paradójicamente, muchos de ellos también cogen el avión para hacer turismo urbano, lo que revela una cierta disonancia cognitiva, por no decir incoherencia.

Una mezcla de ansiedad y esperanza

La dualidad de ansiedad y esperanza en el contexto del cambio climático, tal y como la viven los jóvenes, es compleja.

  • Por un lado, la ansiedad medioambiental es elevada, alimentada por la conciencia de los inmensos desafíos y las consecuencias potencialmente graves del cambio climático. Esta ansiedad se manifiesta en sentimientos de preocupación, miedo y a veces desesperación por el futuro del planeta.

  • Por otro lado, existe un sentimiento de esperanza, apoyado por la participación activa en movimientos colectivos e iniciativas medioambientales. Los jóvenes encuentran esperanza en la acción colectiva, la solidaridad y la capacidad de provocar cambios positivos, incluso a pequeña escala. Esta esperanza se ve reforzada por la creencia en la eficacia de las acciones concretas, individuales o colectivas, para luchar contra el cambio climático y construir un futuro más sostenible.

Esta dualidad crea una dinámica en la que la ansiedad y la esperanza se alimentan mutuamente, motivando a los jóvenes a seguir comprometidos y activos en cuestiones medioambientales.

Otra consecuencia: el descenso de la natalidad

Las ideas de los jóvenes sobre la maternidad y la paternidad están muy influidas por sus preocupaciones ecológicas. Muchos de ellos tienen en cuenta el impacto medioambiental del crecimiento demográfico y los futuros retos a los que podrían enfrentarse sus hijos como consecuencia del cambio climático.

¿Cómo podemos ayudar a los jóvenes a sentirse mejor respecto al clima?

Hay varias maneras de enfocar la cuestión que pueden hacer que provoque menos ansiedad.

Tomar distancia de lo que está fuera de nuestro alcance

En la gestión de los retos climáticos, es importante reconocer la importancia de tomar distancia de los elementos que están fuera de nuestro control. Centrarse exclusivamente en los aspectos que no podemos cambiar puede provocar sentimientos de impotencia y ansiedad.

Al aceptar la existencia de factores que escapan a nuestro control, podemos canalizar mejor nuestra energía y atención hacia acciones concretas y realizables. Esto nos permite seguir comprometidos y eficaces, al tiempo que mantenemos nuestro bienestar mental y nuestra motivación a largo plazo.

Hacer cosas cada día para sentirse coherente con la situación

He aquí algunas sugerencias de acciones cotidianas que pueden ayudarnos a sentir que actuamos de forma coherente con la situación climática:

  • Adoptar una dieta más vegetal y local para reducir la huella de carbono de nuestro plato. Se puede empezar con una comida vegetariana a la semana, y luego aumentar gradualmente.

  • Optimizar los desplazamientos a pie, en bicicleta o en transporte público. El teletrabajo y el coche compartido también son buenos métodos.

  • Si tiene jardín o balcón, compostar los residuos orgánicos. Además de reducir los residuos domésticos, el compost producido es un excelente fertilizante natural para las plantas y ayuda a capturar carbono de la atmósfera. Muchos ayuntamientos ofrecen contenedores de compost a precios reducidos. También se puede utilizar un simple montón o un silo. Si compostamos la fracción orgánica de nuestra basura (peladuras, posos de café, restos de comida, etc.), podemos reducir fácilmente en un tercio el volumen de nuestros residuos.

  • Reducir el consumo de energía en casa mediante sencillas acciones ecológicas: bajar la calefacción, desenchufar los aparatos que no se utilizan, instalar bombillas LED... Todo ayuda.

  • Consume de forma más responsable limitando las compras impulsivas, eligiendo productos sostenibles y alquilando o comprando de segunda mano siempre que sea posible.

Adoptando estos reflejos a diario, a nuestro ritmo y dentro de nuestras posibilidades, podemos sentir una mayor coherencia entre nuestras convicciones y nuestro estilo de vida. ¡Cada gesto es importante!

¿Por qué estas acciones nos ayudarán a ser menos eco-responsables?

Adoptar acciones eco-responsables a diario puede ayudarnos a reducir la eco-ansiedad o ansiedad ante el cambio climático. Hay varias razones para ello:

  • Nos da una sensación de control. Al actuar nosotros mismos, recuperamos una forma de control sobre la situación y esto reduce la sensación de impotencia.
  • Ayuda a la coherencia cognitiva. Al alinear nuestras acciones más estrechamente con nuestras ideas o valores ambientales más profundos, reducimos la disonancia interna que es una fuente de tensión.
  • Esto crea resiliencia psicológica. Al adoptar un estilo de vida más sostenible, también nos preparamos mentalmente para los cambios sistémicos que se avecinan.
  • Esto genera optimismo. Darse cuenta de que acciones sencillas pueden tener un impacto positivo refuerza la convicción de que la lucha contra el cambio climático no es en vano.
  • Nos da un sentido de pertenencia. La implicación personal enlaza con un movimiento colectivo más amplio a favor del clima.
  • Libera de la culpa. Al vivir más en consonancia con nuestros valores más profundos, nos liberamos de una carga de culpabilidad.
En resumen, ¡pasar a la acción te tranquiliza!


Optimismo y fe en la humanidad

El ser humano siempre ha encontrado soluciones, así que seamos positivos. Si la investigación aborda el problema de frente, surgirán soluciones:

  • En el campo de las energías renovables, por ejemplo, innovaciones como las turbinas eólicas flotantes en alta mar y la energía solar concentrada ofrecen la perspectiva de una producción limpia y asequible.

  • La captura y secuestro del carbono de las emisiones industriales encierra un gran potencial para reducir las concentraciones atmosféricas. Pero aún no se ha demostrado su viabilidad técnica y económica.

  • Se están produciendo avances en la resistencia de los cultivos, la protección de las zonas costeras y la previsión meteorológica. Sin embargo, las soluciones a menudo tienen que adaptarse específicamente a cada región y requieren importantes inversiones.

Hacer frente

Los medios de comunicación y las personalidades políticas comparten a menudo previsiones sobre el clima futuro, lo que puede suscitar preocupaciones legítimas. No nos dejemos llevar por el pánico, sino preparémonos para afrontar la situación y tomar medidas a nuestro nivel. Es probable que la humanidad sea capaz de demostrar su ingenio y solidaridad para adaptarse a los retos que se avecinan.

A lo largo de la historia, hemos demostrado que mediante la colaboración, la ciencia y la tecnología, podemos superar incluso situaciones aparentemente insuperables. La lucha contra el cambio climático no será una excepción.

Es cierto que la magnitud de la tarea puede parecer desalentadora. Pero en lugar de ceder al pánico o al fatalismo, debemos cultivar el optimismo.


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