"La grandeza de una profesión consiste quizá sobre todo en unir a las personas".
La inteligencia colectiva, concepto central de la organización del aprendizaje, se basa en la capacidad de un grupo para combinar eficazmente los talentos, las competencias y las energías de sus miembros para alcanzar un objetivo común.
Para facilitar la aparición de la inteligencia colectiva en la formación, se pueden modelar y adoptar ciertos puntos de referencia, que reflejen la madurez del facilitador implicado. Este artículo explora estos puntos de referencia, desarrollándolos y destacando los beneficios de cada uno.
11 puntos de referencia
- Decir lo que se va a hacer, describir la práctica de la inteligencia colectiva
Es fundamental empezar por definir claramente el objetivo y los métodos de trabajo. Este paso inicial crea un marco común, garantiza que todos los miembros estén alineados y fomenta el sentimiento de pertenencia. Prepara el camino para una cooperación eficaz, porque todos comprenden no sólo lo que tienen que hacer, sino también por qué lo hacen.
- Llevarlo a cabo y señalar las partes difíciles sobre la marcha
La aplicación práctica de los principios de la inteligencia colectiva debe ir acompañada de una vigilancia constante de los obstáculos y puntos delicados que vayan surgiendo. Este enfoque pragmático permite ajustar los métodos de trabajo en tiempo real y aumentar la agilidad del grupo ante los imprevistos. Demuestra una gestión proactiva de los retos, esencial para el éxito colectivo.
- Pedir apoyo al grupo si el facilitador tiene dificultades
El papel del animador es crucial para la dinámica del grupo. Sin embargo, cuando se enfrenta a dificultades, invitar al grupo a contribuir a la resolución de problemas refuerza la cohesión y el compromiso. Esto aumenta la diversidad de perspectivas y enriquece las soluciones previstas, al tiempo que subraya la importancia de la responsabilidad compartida.
- Ofrecer oportunidades para la experimentación
La experimentación está en el centro del aprendizaje y la innovación. Proporcionar espacios donde los miembros puedan probar nuevas ideas y enfoques sin miedo a ser juzgados fomenta la asunción de riesgos calculados y la creatividad. Estos espacios son incubadoras de inteligencia colectiva, donde las lecciones aprendidas tanto de los éxitos como de los fracasos tienen un valor incalculable.
- Retroalimentación constante
Los circuitos de retroalimentación son esenciales para garantizar la alineación y la mejora continua. Permiten recoger e integrar periódicamente las percepciones, sensaciones y sugerencias de todos, ayudando a perfeccionar los procesos y a reforzar el compromiso de todos los miembros.
- Volver a las sensaciones e intuiciones
Valorar las sensaciones e intuiciones fomenta un enfoque más holístico y empático de la colaboración. Esto anima a los miembros a compartir perspectivas más matizadas y personales, enriqueciendo el pensamiento colectivo y promoviendo decisiones más equilibradas y creativas.
- Dar vida a la experiencia y luego hacer aportaciones ad hoc
La alternancia entre la experiencia directa y las aportaciones teóricas ayuda a anclar el aprendizaje en la práctica, al tiempo que proporciona las herramientas conceptuales necesarias para la comprensión y la reflexión. Este método favorece la asimilación en profundidad de los conceptos y refuerza la autonomía de los participantes.
- Evaluar las experiencias individuales y colectivas en los círculos de diálogo
Los círculos de diálogo ofrecen un espacio seguro para la expresión y la reflexión conjunta. La evaluación colectiva de las experiencias permite reconocer las contribuciones individuales y extraer enseñanzas a nivel de grupo, lo que refuerza la cohesión y el aprendizaje mutuo.
- Adoptar la postura wu wei
Wu wei, o acción a través de la no acción, es unaforma de liderazgo y participación que fomenta la escucha, la flexibilidad y la adaptabilidad. Esta postura nos anima a intervenir adecuadamente, sin forzar los acontecimientos, permitiendo así que la inteligencia colectiva se exprese plenamente.
- Valorar y reconocer los comportamientos que hacen avanzar al grupo
Reconocer los comportamientos y las contribuciones positivas es fundamental para fomentar y mantener una dinámica positiva dentro del grupo. Destacar y celebrar las acciones individuales o colectivas que contribuyen al avance de los objetivos comunes no sólo refuerza el sentimiento de pertenencia y aprecio entre los participantes, sino que crea un entorno propicio a la emulación y la motivación.
- Atrévase
Fomentar la audacia y la iniciativa es esencial para el proceso de inteligencia colectiva. Atreverse a pensar con originalidad, proponer ideas innovadoras y cuestionar el statu quo fomenta una cultura de innovación y resistencia. Esto demuestra la confianza depositada en los miembros del grupo y estimula una dinámica en la que el miedo al fracaso se sustituye por el deseo de experimentar y aprender.
Una filosofía de influencia discreta
Estos puntos de referencia no son meros pasos a seguir mecánicamente; encarnan una filosofía de trabajo que sitúa a las personas y la colaboración en el centro del proceso de creación e innovación. Al adoptarlos, la formación en inteligencia colectiva puede transformar profundamente la forma en que trabajamos juntos, fomentando una cultura en la que se valoran la escucha, el intercambio, la experimentación y la flexibilidad.
Los beneficios son múltiples: refuerzo de la cohesión del grupo, mejora de la calidad de las decisiones, aumento de la capacidad de innovación y de reacción ante los retos, y desarrollo de un sentimiento de pertenencia y satisfacción entre los participantes.
Estos puntos de referencia son un medio para lograr una mayor eficacia colectiva y también una vía hacia una experiencia humana enriquecedora y satisfactoria para cada individuo implicado.
Ilustración: Rawpixel - DepositPhotos
Fuentes
Bouchard, T. J. (1972). Training, motivation, and personality as determinants of the effectiveness of brainstorming groups and individuals. Journal of Applied Psychology, 56(4), 324-331. https://www. researchgate.net/publication/18122877_Training_motivation_and_personality_as_determinants_of_effectiveness_of_brainstorming_groups_and_individuals
Edmondson, A. (1999). Psychological safety and learning behavior in work teams (Seguridad psicológica y comportamiento de aprendizaje en los equipos de trabajo). Administrative Science Quarterly, 44(2), 350-383. https://psycnet. apa.org/record/1999-03028-001
Lévy, P. (1994). L'intelligence collective: Pour une anthropologie du cyberspace. La Découverte.
https://www.decitre.fr/livre-pod/l-intelligence-collective-9782707126931.html
Nonaka, I., & Takeuchi, H. (1995). The knowledge-creating company: How Japanese companies create the dynamics of innovation. Oxford University Press.
https://www.decitre.fr/livres/the-knowledge-creating-company-9780195092691.html#ae85
Senge, P. M. (1990). La quinta disciplina: El arte y la práctica de la organización que aprende. Divisa Doubleday.
https://www.decitre.fr/livres/la-cinquieme-discipline-9782212559378.html
Senge, P. M. (1990). La cinquième discipline - Levier des organisations apprenantes - Eyrolles
https://www.decitre.fr/livres/la-cinquieme-discipline-9782212559378.html
Woolley, A. W., Chabris, C. F., Pentland, A., Hashmi, N., & Malone, T. W. (2010). Evidence for a collective intelligence factor in the performance of human groups. Science, 330(6004), 686-688. https://www. science.org/doi/10.1126/science.1193147
Cristol, D. (2009). Modelización y modelización de la experiencia directiva. 1 er colloque international de l'association Recherches et pratiques en didactique professionnelle https://shs.hal.science/halshs-00449954
Ver más artículos de este autor