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Publicado el 13 de noviembre de 2024 Actualizado el 13 de noviembre de 2024

Amistad entre profesores y alumnos

Cuando la cercanía emocional prima sobre la distancia pedagógica

"Para mí es más que un profesor, es un verdadero amigo".

Esta confesión de un alumno de secundaria, hecha de forma anónima, suena a confesión. La de una relación ambigua, donde los papeles clásicos de profesor y alumno se difuminan en una complicidad extraordinaria. Un profesor "demasiado guay", que comparte sus gustos musicales, sus desengaños amorosos e incluso sus escapadas nocturnas con sus "compañeros" de clase.

Estas "amistades transgresoras" revelan una tensión en el corazón de la relación docente. Se trata de encontrar la distancia justa, entre la cercanía benévola y la familiaridad inapropiada. Porque en una sociedad en la que la horizontalidad se ha convertido en la norma, la frontera entre profesor y alumno nunca ha sido tan porosa. Atrás queda la autoridad distante del profesor encaramado a su tarima, sustituida por el profesor-amigo que pretende estar a la altura del adolescente.

Pero, ¿hasta dónde puede llegar esta complicidad sin poner en peligro la postura educativa? ¿Cuándo la connivencia amistosa se convierte en amiguismo malsano? Se trata de una cuestión delicada que afecta al corazón mismo de la identidad del profesor. Al difuminar los límites, estas amistades "fronterizas" socavan el marco pedagógico necesario para el aprendizaje.

Una frontera profesor-alumno cada vez más porosa

Nuestra sociedad está experimentando un importante cambio en las relaciones humanas, marcado por la búsqueda de la horizontalidad(1). Las relaciones jerárquicas tradicionales están siendo cuestionadas, en favor de formas de relación más igualitarias y participativas. Esta tendencia fundamental no perdona a la enseñanza, donde la autoridad tradicional del profesor se ve sacudida(2).

Atrás quedaron los días del profesor distante y todopoderoso que se alzaba sobre sus alumnos desde lo alto de su podio. Hoy en día, muchos profesores buscan establecer una relación estrecha con su clase, posicionándose como benévolos "hermanos mayores". Esta figura del "profesor-amigo", próxima a los códigos culturales de los adolescentes, resulta atractiva por su capacidad para crear un vínculo con los alumnos(3).

Pero esta búsqueda de complicidad no está exenta de riesgos. Al difuminar la frontera entre profesor y alumno, puede llevar a una confusión de papeles perjudicial para el buen funcionamiento del aprendizaje. Cuando la proximidad emocional prevalece sobre la distancia pedagógica, toda la relación educativa se ve socavada(4).

Los riesgos de un exceso de proximidad

La construcción de un marco educativo estructurante requiere la dosis justa de asimetría(5). Para sentirse seguros, los alumnos necesitan puntos de referencia estables, encarnados por un adulto que asuma claramente su posición de autoridad benévola. Al hacerse pasar por "compañero", el profesor difumina estos puntos de referencia y debilita su credibilidad educativa.

¿Cómo puede un alumno aceptar instrucciones, por no hablar de un castigo, de alguien a quien considera un "colega"? La experiencia demuestra que un exceso de complicidad suele hacer que los alumnos se resistan a la autoridad de su "profesor-amigo". Un profesor que juega demasiado la carta de la cercanía corre el riesgo de que ya no se le tome en serio en su función docente.

Esta pérdida de puntos de referencia se agrava cuando los profesores revelan a sus alumnos sus fallos interiores, sus dudas o sus fracasos. Por supuesto, mostrar vulnerabilidad humaniza al profesor. Pero decir demasiado socava la imagen del profesor como adulto fiable y protector, capaz de contener serenamente la angustia adolescente. Esto va al corazón de la asimetría educativa: el adulto no tiene que posicionarse como el alter ego del adolescente, sino asumir su alteridad estructurante(6).

Los escollos potenciales de estas amistades especiales

Al romper esta necesaria brecha generacional, las "amistades" profesor-alumno pueden abrir la puerta a verdaderos abusos. El primero de ellos es la sospecha de favoritismo que inevitablemente se cierne sobre estas relaciones únicas. ¿Cómo puede un profesor evaluar justamente a un alumno del que se ha convertido en confidente? La sospecha de que los "favoritos" reciben un trato preferente socava la confianza en la imparcialidad de los profesores.

Y lo que es más grave, las amistades transgresoras corren el riesgo de confundir la complicidad docente con el control emocional. Cuando la relación profesor-alumno se desliza hacia una intimidad excesiva, puede derivar hacia formas de manipulación o incluso de acoso. Estas situaciones tienen un efecto duradero en el vínculo de confianza entre alumnos y profesores, que es esencial para el aprendizaje.

Estos peligros potenciales exigen una gran prudencia en la gestión de la distancia interpersonal. Exhortan a los profesores a reflexionar más detenidamente sobre los contornos de una proximidad benévola con sus alumnos, sin caer en amiguismos contraproducentes desde el punto de vista educativo(7).

Hacia una ética renovada de la "distancia" educativa

Repensar la relación profesor-alumno supone encontrar un sutil equilibrio entre el calor humano y las exigencias educativas. No se trata de volver a la fría distancia de antaño, sino de encarnar una actitud de contención que combine firmeza y empatía. Un profesor puede ser atento y saber escuchar, sin actuar como un camarada.

Esta postura correcta requiere el respeto mutuo de las funciones de cada uno. La horizontalidad tiene sus límites: al tiempo que fomenta la cooperación, el profesor debe asumir con serenidad el liderazgo que le confiere su experiencia como adulto. Cumplir con su papel de educador también significa saber poner límites, que pueden ser frustrantes pero también proporcionan estructura.

Encontrar la "distancia adecuada" significa, en definitiva, reinventar una relación educativa que combine los opuestos. Estar cerca de los alumnos, pero sin excesiva familiaridad. Comprenderlos sin identificarse con ellos. Apoyarles sin sentirse obligado a satisfacer todas sus expectativas. En resumen, mostrar una empatía profesional adaptada a las necesidades del alumno.

Asumir la responsabilidad

En definitiva, la cuestión de la "amistad" profesor-alumno nos remite al carácter profundamente asimétrico y específico de la relación educativa. Al buscar la connivencia a toda costa, corremos el riesgo paradójico de debilitar esta relación tan especial. El "buen" profesor no es el que borra las diferencias generacionales, sino el que las acoge en una relación exigente y afectuosa.

Lejos de derivar hacia la fusión, el reto consiste en construir una relación educativa que respete la alteridad de cada individuo. Una relación en la que el adulto desempeñe el papel de guía y referente, sin abandonar la empatía. Sólo así se podrá construir una relación de confianza propicia para el aprendizaje, en la que cercanía no sea sinónimo de promiscuidad.

Ilustración: Generado por AI - Flavien Albarras

Referencias

1-Pièges et principes de l'horizontalité - Considérations sur les dynamiques d'organisation Hanane al-Jouri, [sin fecha]. lundimatin [en línea]. Disponible en: https: //lundi.am/Pieges-et-principes-de-l-horizontalite [consultado el 2 de noviembre de 2024].

2-VERA, Charlotte y CHAUVIN, Marine. L'autorité éducative en classe.
https:// dumas.ccsd.cnrs.fr/dumas-03475129v1/document

3-CLAUDE, Alexandra Tessa. Dimension affective et pratique réflexive: quels liens dans la pratique enseignante?
https:// dumas.ccsd.cnrs.fr/dumas-01020231/file/mem-14-claude.pdf

4-FRIGOUT, Stéphanie, 2023. La relation éducative : limites et " bonne distance " pour un bien-être partagé dans la classe. Éducation et socialisation. Les Cahiers du CERFEE [en línea]. 14 de enero de 2023. N° 67. DOI 10.4000/edso.22516. [Consultado el 2 de noviembre de 2024].
https:// journals.openedition.org/edso/22516

5-ESPINOSA, Gaëlle, 2003. L'affectivité à l'école. L'élève dans ses rapports à l'école, au savoir et au maitre. [en línea]. 2003. DOI 10.3917/puf.espi.2003.01. [Consultado el 2 de noviembre de 2024].
https:// shs.cairn.info/l-affectivite-a-l-ecole--9782130532675?lang=fr

6-PRAIRAT, Eirick, 2012. L'autorité éducative au risque de la modernité. Investigación y formación [en línea]. 15 de diciembre de 2012. N° 71. DOI 10.4000/rechercheformation.1944. [Consultado el 2 de noviembre de 2024].
https:// journals.openedition.org/rechercheformation/1944?lang=en

7-JÉZÉGOU, Annie, 2023. La presencia como herramienta para el aprendizaje en grupo y a distancia: ¿qué propiedades y qué modelos teóricos? Distances et médiations des savoirs. Distances et médiations des savoirs [en línea]. 19 de junio de 2023. N° 42. DOI 10.4000/dms.9169[consultado el 2 de noviembre de 2024].
https:// journals.openedition.org/dms/9169


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