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Publicado el 19 de febrero de 2025 Actualizado el 19 de febrero de 2025

Los retos de delegar en las máquinas

El medio ambiente, co-construido por la interacción entre el ser humano y su entorno, se está infiltrando...

fuente unsplash machine

La actual potenciación de nuestro entorno por la inteligencia artificial (IA) y las tecnologías autónomas es un importante punto de inflexión antropológico. Pone en tela de juicio nuestra relación con el mundo, nuestra ontología y la evolución del conocimiento. Lejos de ser neutral, esta transformación revela dinámicas profundas, motivos históricos y complejas consecuencias a largo plazo.

A partir de las perspectivas de filósofos contemporáneos como Bernard Stiegler, Gilbert Simondon, Bruno Latour, Donna Haraway y Augustin Berque, podemos descifrar las implicaciones de esta transformación y prever sus tendencias futuras.

El robot es el mensaje

El principal motor de este empoderamiento es doble. Por un lado, la búsqueda de la eficiencia y la racionalidad, parte de la propia lógica de la modernidad, busca optimizar los procesos humanos y organizativos. Según Bernard Stiegler (2019), la automatización prolonga una dinámica histórica en la que la tecnología, al hacerse cada vez más autónoma, está reestructurando nuestras sociedades y nuestra relación con el tiempo.

Por otro lado, como ha demostrado Gilbert Simondon (1958), la tecnología responde a la necesidad humana de delegar ciertas tareas en objetos técnicos, liberando así al individuo al tiempo que transforma su relación con el mundo. Esta delegación, inicialmente vinculada a necesidades prácticas, se intensifica con la IA, donde funciones tradicionalmente humanas -como la toma de decisiones y la reflexión- son asumidas por sistemas algorítmicos.

Sin embargo, esta delegación está reconfigurando profundamente nuestros entornos, en el sentido mesológico definido por Augustin Berque (2000). El medio ambiente, co-construido por la interacción entre el ser humano y su entorno, se ve ahora infiltrado por flujos de datos y toma de decisiones autónomas que alteran su equilibrio.

Al convertirse en actores autónomos, los entornos tecnológicos están cambiando la forma en que los humanos habitan el mundo. Según Berque, este fenómeno representa una transformación del entorno eco-tecno-simbólico, donde la hipertrofia de las dimensiones técnicas y abstractas desborda las experiencias sensibles y encarnadas. Por ejemplo, los algoritmos de recomendación, omnipresentes en nuestra vida digital, reestructuran nuestras interacciones con el conocimiento y la cultura, al tiempo que limitan la pluralidad de nuestras experiencias.

La descorporeización de lo humano

Esta intrusión tecnológica también genera una temporalidad acelerada, incompatible con los ritmos naturales del habitar humano. Como señala Stiegler (2019), la automatización produce una pérdida de control sobre el tiempo, porque los procesos tecnológicos operan a una escala mucho más rápida que el pensamiento humano. Esta dinámica afecta especialmente a nuestra capacidad de atención y reflexión crítica, reduciendo nuestra capacidad de habitar plenamente el mundo. Bruno Latour (2005) también advierte contra la ilusión de neutralidad tecnológica: los entornos automatizados, lejos de ser objetivos, encarnan lógicas sociales, políticas y económicas que amplifican las asimetrías de poder.

En términos ontológicos, esta autonomización plantea interrogantes sobre el lugar y el papel del ser humano. Con Heidegger (1954), esta transformación puede verse como una manifestación de la Gestell, en la que el mundo se reduce progresivamente a un stock de recursos disponibles. El ser humano se convierte en un usuario pasivo en un entorno estructurado para él, pero sin él, lo que altera su intencionalidad. Cuando Francisco Varela (1991) introdujo el concepto de embodied cognition, ya destacaba la importancia de la fisicalidad y de la interacción sensible en la construcción de la experiencia humana. Sin embargo, la creciente autonomía de los entornos tiende a desencarnar estas interacciones, reduciendo a los humanos a meros operadores de infraestructuras tecnológicas.

En términos más generales, la potenciación de los entornos cuestiona la ontología humana al transformar la acción. La acción directa está dando paso a la acción programada, en la que los humanos ya no deciden, sino que configuran sistemas que deciden por ellos. Esta redistribución de la acción, aunque eficaz, hace a los seres humanos más vulnerables al hacerlos dependientes de tecnologías complejas que no siempre dominan plenamente. Donna Haraway (1991), en su manifiesto cyborg, ve en esta hibridación hombre-máquina una oportunidad, pero también advierte contra los excesos de la dominación tecnológica sobre los humanos.

Estos trastornos afectan profundamente al conocimiento. La autoridad epistémica, tradicionalmente encarnada en la pericia humana, se transfiere ahora a los sistemas algorítmicos. El conocimiento producido por máquinas, percibido como neutral y objetivo, corre el riesgo de suplantar formas de conocimiento más contextualizadas y encarnadas. Como señala Haraway (1988), esta ilusión de neutralidad oculta los prejuicios e intereses integrados en las propias tecnologías. Además, la lógica algorítmica, centrada en la cuantificación y la optimización, reduce el conocimiento a datos abstractos, desvinculados de las realidades vividas. Esta tendencia es especialmente perjudicial para el conocimiento sensible y relacional, esencial para una comprensión holística del mundo.

La condición humana como condición previa de la tecnología

A largo plazo, se perfilan varias tendencias. Una de las más preocupantes es el fortalecimiento de las asimetrías de poder. Como muestra Zuboff (2019), la economía de la vigilancia, basada en la explotación de datos personales, está aumentando las desigualdades entre quienes dominan las tecnologías autónomas y quienes dependen de ellas. Además, la creciente dependencia de los entornos autónomos podría provocar fragilidad ecológica y social. Un colapso de estas infraestructuras, por ejemplo, comprometería seriamente nuestra capacidad de actuar y tomar decisiones.

Sin embargo, hay alternativas posibles. Inspirándonos en los trabajos de Katherine Hayles (1999) sobre la posthumanidad, es posible concebir una simbiosis entre humanos y tecnologías, en la que la autonomía de los entornos no sería una amenaza, sino una oportunidad para aumentar las capacidades humanas respetando su diversidad y complejidad. Esta simbiosis implica repensar nuestra relación con el conocimiento y los entornos desde una perspectiva relacional y ecosistémica.

En conclusión, la potenciación de los entornos, aunque inevitable, no debe considerarse una fatalidad. Nos invita a cultivar una vigilancia crítica y a reinvertir las dimensiones sensibles y relacionales de nuestra relación con el mundo. Augustin Berque (2000) señala que los seres humanos son criaturas del entorno, parte de una compleja red de interacciones entre lo natural, lo técnico y lo simbólico. Si esta red se desequilibra, los seres humanos corren el riesgo de perder su capacidad de habitar plenamente el mundo.

Una ontología relacional aumentada, basada en la coevolución entre humanos, tecnologías y entornos, podría ofrecer una forma de superar estos retos preservando los valores fundamentales de la condición humana.

Fuentes

Berque, A. (2000). Écoumène: Introduction à l'étude des milieux humains. Belin.
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Haraway, D. J. (1988). Situated Knowledges: The Science Question in Feminism and the Privilege of Partial Perspective. Feminist Studies, 14(3), 575-599.
https://www.jstor.org/stable/3178066

Haraway, D. J. (1991). Simians, Cyborgs, and Women: The Reinvention of Nature. Routledge.
https://amzn.to/4hZ3bn0

Heidegger, M. (1954). Die Frage nach der Technik. Günther Neske.
https://amzn.to/3QiExlA

Latour, B. (2005). Reassembling the Social: An Introduction to Actor-Network-Theory. Oxford University Press.
https://amzn.to/415nhoC

Simondon, G. (1958). Du mode d'existence des objets techniques. Aubier.
https://amzn.to/41kwQlh

Stiegler, B. (2019). Qu'appelle panser? 1. L'immense régression. Les Liens Qui Libèrent.
https://amzn.to/4jZMSrU

Varela, F. J., Thompson, E., & Rosch, E. (1991). The Embodied Mind: Cognitive Science and Human Experience. MIT Press.

Zuboff, S. (2019). La era del capitalismo de la vigilancia - Shoshana Zuboff
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