Los facilitadores locales, regionales, municipales, escolares, sociales, etc. son agentes bajo diversos mandatos responsables de "facilitar" a los usuarios, ciudadanos, grupos sociales y otros electores.
Por lo general, se les pide que muestren una estricta neutralidad, aunque su función sea generalmente hacer avanzar un plan, proyecto o función en respuesta a una situación que siempre tiene una resonancia política. Su posición es delicada.
En su texto"¿Hasta qué punto puede decirse que la animación es política? Jérôme Camus y Francis Lebon analizan la cuestión del trabajo social y su dimensión política.
"Al promover una visión "moderna" de la política, a-conflictual e individualizadora, el Estado ha conseguido descartar y descalificar la mayoría (pero no todas) de las expresiones alternativas en el ámbito de las prácticas y las ideologías políticas".
Además de "neutralizar" el trabajo de los facilitadores, en el sentido de que no orienta a los ciudadanos hacia una posición concreta (los ciudadanos siempre tienen derecho a tener sus propias opiniones), la labor de facilitación contribuye activamente a la "socialización política" de los participantes y a la utilización de canales mediáticos, políticos o intelectuales de influencia en el ámbito social.
Desde la celebración de reuniones hasta la organización de acciones, los facilitadores y los participantes adquieren una experiencia que luego pueden transferir a otras situaciones.
¿En qué medida puede decirse que la facilitación es política? - Jérôme Camus y Francis Lebon en"L'animation socioculturelle professionnelle, quels rapports au politique?Edición abierta.
Ilustración: This_is_ - Pixabay
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