Los relojes, anillos y teléfonos conectados miden una serie de parámetros relacionados con nuestras actividades, como el número de pasos que damos, la distancia que recorremos, el tiempo que dormimos e incluso nuestra fisiología, como el ritmo cardíaco, la circulación sanguínea o la saturación de oxígeno en la sangre.
A partir de estos datos es posible determinar el gasto calórico y posiblemente también la tensión arterial o los niveles de estrés. Esto es lo que intenta calcular Taous-Meriem Laleg, jefe del equipo del proyecto Boost(Bio-informed mOnitoring & Optimization for enhanced Sport & healTh) del centro Inria de Saclay.
Los objetos conectados nos proporcionan muchos datos, pero no sabemos interpretarlos eficazmente", explica el investigador. Bien porque no son relevantes, bien porque necesitamos aplicarles un tratamiento de señales para extraer un indicador útil".
El objetivo del equipo es utilizar las señales fácilmente accesibles de los objetos conectados para desarrollar algoritmos capaces de interpretarlas y extraer información útil para evaluar la salud de los deportistas. El objetivo es desarrollar un modelo matemático que relacione los datos para comprender las interacciones entre las distintas señales e identificar indicadores fiables de estrés.
Con el tiempo, otras relaciones podrían determinar también las condiciones fisiológicas que favorecen las lesiones o, por el contrario, un mejor rendimiento.
De ahí a aplicaciones mucho más allá del mundo del deporte hay sólo un paso, por ejemplo en la prevención de la fatiga, las enfermedades y las lesiones a partir de otros indicadores también fácilmente accesibles, como la variabilidad de la frecuencia cardíaca, la PPG(fotopletismografía), el acelerómetro, etc.
Para leer el artículo completo: Deportistas de élite: ¿y si la gestión del estrés pudiera ser tan sencilla como un reloj conectado?
Ilustración : wal_172619 - Pixabay
Más información sobre esta
noticias
Visite inria.fr
Ver más noticias de esta institución