Con la llegada de la IA ha surgido una pregunta: ¿hay algo que no pueda hacer, algún límite? Por supuesto que los hay. Sus "creaciones" ya son principalmente cálculos de elementos extraídos de la literatura y la producción humana. Reproduce cosas, pero nunca por sí misma. Necesita inevitablemente la mano humana para dirigirla hacia lo que quiere.
Como muestra este programa de ARTE, la IA es capaz, cuando se la guía adecuadamente, de dar testimonio de lo que ocurre, por ejemplo, cuando una persona está bajo los efectos del LSD. Es una iniciativa que no sólo sirve para obtener imágenes delirantes, sino sobre todo para reproducir las posibilidades de los psicodélicos en el tratamiento de la salud mental. En otro proyecto, un artista y jardinero berlinés ha imitado imágenes de los años 50 y 60 para crear una fábula distópica sobre la agricultura intensiva que crearía hortalizas gargantuescas con todos los posibles efectos deletéreos.
Por otra parte, la IA parece tener dificultades para diseñar imágenes que muestren, por ejemplo, representaciones de la violencia cometida por la misión Marchand en el Congo. Un youtuber que intentó hacerlo con los algoritmos observó que éstos se limitaban a reproducir imágenes de africanos en poses similares a las de los colonos, o luchando entre ellos. Tal vez, pues, haya que enseñar a la IA y someterla a información variada para, entre otras cosas, superar ciertos sesgos que existen en nuestra concepción del pasado.
Duración: 23min42
Para escuchar el programa
Imagen: Tumisu de Pixabay
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