El mundo de los espectáculos musicales, al igual que muchas otras artes, debe adaptarse al mundo moderno. Las ventas de discos ya no son lo que eran. El volumen es mucho menor que antes y, aunque algunos artistas importantes logran obtener ingresos suficientes gracias a la difusión en línea (streaming), la mayoría no puede decir lo mismo. Los conciertos se convierten así en una forma más interesante de generar ingresos, ya que la gente quiere vivir experiencias únicas y efímeras para escuchar sus canciones favoritas.
Incluso los más grandes impulsan lo que se conoce como «turismo musical» con sus residencias. En la primavera de 2026, con motivo de su cumpleaños, Céline Dion anuncia una residencia en París para el otoño de 2026 en el Défense Aréna. Un anuncio que da la vuelta al mundo y que funciona: las entradas se agotan muy rápido y, para la artista, no hay necesidad de arrastrar a su enorme equipo por todo el planeta.
Estas residencias en Las Vegas, París, Copenhague y otros lugares se están convirtiendo en auténticos eventos interesantes para artistas y productores, y ello a pesar de que la rentabilidad no es tan grande, si nos atenemos al testimonio de Arnaud Meerseman, director de AEG Presents France y responsable del espectáculo de la cantante quebequense.
¿Y qué pasa con los menos conocidos, que no gozan de la fama de Taylor Swift, Elton John y otros artistas mundialmente famosos? Los productores de estos espectáculos apuestan entonces por la organización de festivales musicales en los que el gran público pueda descubrir a diferentes músicos. No obstante, como señala el productor, el mundo de la música evoluciona, lamentablemente, de forma desigual, y más aún con la música generada por IA que se va infiltrando en las plataformas de distribución.
Duración: 11 minutos
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Imagen: Tom Mumford de Pixabay
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