Sra. Besma BEN SALAH, ¿cuál es su trayectoria profesional?
Informático de formación, enseño en el Instituto Superior de Estudios Tecnológicos de Susa, en el Departamento de Informática, desde su creación en septiembre de 1995. También soy responsable de su Centro de Recursos Tecnológicos, especializado en TIC y multimedia.
Tras obtener el título de máster de la UTICEF (ahora sustituido por el de ACREDITE) en 2004, me incorporé al equipo docente como tutor a distancia.
Al mismo tiempo, colaboro ocasionalmente con la AUF como formador en los talleres de transferencia del Eje 3: Desarrollo de tecnologías educativas, que incluye los talleres 3.2: Diseño, desarrollo y uso de cursos en línea, 3.3: Creación y gestión de un entorno ADF y 3.4: Tutoría en un ADF.
¿Cómo llegó a ser contratada como tutora?
Simplemente participé en una convocatoria de candidaturas lanzada por la Universidad de Estrasburgo unos meses después de haber obtenido mi máster.
Primero me asignaron la unidad didáctica 4 sobre el Proyecto Colectivo, seguida de módulos sobre Herramientas de comunicación y difusión de la información, Herramientas de tutoría y coaching , y Seminarios transversales.
En enero de 2005, me incorporé al equipo TECFA (Technologies de Formation et Apprentissage), una unidad académica de la Facultad de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad de Ginebra. Dirigida por Daniel Peraya, me encargo de los módulos Elementos de los sistemas EAD/FAD, Seguimiento pedagógico en el contexto de un FAD, Mediación/Mediatización de contenidos educativos, Introducción de la innovación en las estructuras de enseñanza o formación.
¿Por qué es tan importante la tutoría para el éxito de un programa de EAD?
La tutoría es esencial en todos los programas de AED que se centran en la calidad del apoyo prestado; es una garantía de la calidad de la formación. El tutor sigue siendo un punto de referencia constante para los alumnos, aunque su papel difiera según los supuestos pedagógicos inherentes al sistema de formación: puede ser un facilitador en un sistema constructivista, un líder en un sistema colaborativo o un experto en un sistema transmisivo. Los diseñadores de sistemas de formación a distancia son cada vez más conscientes de las ventajas de la supervisión en línea, por lo que están desarrollando una amplia gama de servicios de apoyo. Además, frente al problema del aislamiento, el tutor humaniza el sistema de aprendizaje a distancia, proporcionando a los alumnos remotos una sensación de seguridad y ayudando a establecer un clima de confianza dentro de la comunidad de aprendizaje.
Implicación en las distintas fases del curso
¿Qué hace exactamente con los estudiantes?
Mi trabajo como tutor tiene dos objetivos: supervisar y evaluar el progreso de los alumnos. Se aplican a distintos momentos y aspectos del proceso de formación, y pueden ser cognitivos, metacognitivos, metodológicos, técnicos e incluso socioafectivos (motivacionales). Si intentamos situarlas en el tiempo, estas intervenciones tienen lugar antes, durante y después de la formación:
- Antes de que comience el módulo: Con la ayuda del coordinador del curso, compruebo el entorno tecnológico (plataforma o portal) para asegurarme de que los recursos, las instrucciones y las herramientas de comunicación están disponibles y son fiables. El chat, por ejemplo, requiere que los proveedores de servicios de Internet abran puertos específicos. Unos días antes del primer encuentro con los alumnos, me pongo en contacto con ellos por correo electrónico para presentarme, hablarles de los objetivos del módulo, explicarles los criterios de evaluación e informarles de las disposiciones organizativas adoptadas: fechas y lugares de los encuentros síncronos, organización de las actividades, ubicación de los recursos, agenda del primer chat, etc.
- Durante el módulo: Además de dirigir las reuniones síncronas, intento mantener el contacto con los alumnos, por correo electrónico o a través del foro, para indicarles los métodos más adecuados para su aprendizaje, recordarles los requisitos del calendario de trabajo, establecer el vínculo entre los módulos y animarles a utilizar sus conocimientos previos. Al final de cada reunión sincrónica, redacto y envío las actas del chat, que resumen los puntos principales de los debates y las decisiones colectivas a las que deben atenerse los alumnos. Una vez entregadas las actas, envío un acuse de recibo que incluye, si es necesario, un recordatorio a los que se hayan retrasado. Unos días más tarde, envío una evaluación de la actividad realizada. Al mismo tiempo, y en relación con el coordinador del curso, controlo la asistencia declarando cualquier ausencia no anunciada o cualquier riesgo de abandono.
- Al final del módulo: elaboro el informe de evaluación con los comentarios y las notas de todas las producciones. A continuación, se organiza una reunión general para recoger las impresiones de los alumnos sobre el curso. Si no es posible organizar una reunión sincrónica debido a los compromisos de los alumnos en otros lugares, la retroalimentación puede adoptar la forma de un cuestionario que hay que rellenar.
¿Qué hace con las demás personas que participan en el sistema de TAD?
Como tutor, interactúo con las demás personas implicadas en el sistema TAD, en particular con el diseñador de los módulos que estoy supervisando. Antes del curso, nos consultamos para discutir los objetivos, los recursos, las instrucciones para las actividades y las herramientas de producción y comunicación. Después, en el debriefing general, informo de cómo ha ido la sesión, y es también una oportunidad para capitalizar las experiencias de los distintos tutores y sugerir correcciones. Evidentemente, corresponde al diseñador decidir si adopta o no estas modificaciones. En nuestro caso, con el equipo de TECFA y Daniel Peraya, recuerdo que en el verano de 2006 se planteó una revisión considerable de las actividades de tres de los cuatro módulos, siguiendo las sugerencias de los tutores. El verano pasado se hicieron propuestas para el cuarto módulo, que el diseñador podría retomar para esta sesión o la siguiente.
Durante el curso, me comunico a menudo con los demás tutores para armonizar las prácticas, discutir las condiciones de realización de las actividades, los criterios de evaluación y el sistema de calificación para garantizar una mayor equidad. En particular, la evaluación de los foros de debate fue objeto de importantes intercambios entre todos los tutores implicados en el curso TECFA. Cada uno tenía su propia manera de hacer las cosas y la confrontación dio lugar a una evaluación más homogénea. Trabajamos como un equipo muy unido y esto es especialmente importante cuando se incorporan nuevos tutores al equipo, ya que los antiguos tutores les muestran cómo hacen las cosas y les dan libertad para adoptar su propio estilo de tutoría.
Esta colaboración con todos los agentes implicados en el sistema se materializa en reuniones por audioconferencia y en el intercambio de propuestas, informes y documentos por correo electrónico o en reuniones sincrónicas.
Fuertes limitaciones para los alumnos e intervenciones personalizadas
En los cursos que tutela, ¿cómo pueden los alumnos conciliar trabajo y formación?
La sobrecarga de trabajo es uno de los graves problemas a los que pueden enfrentarse los estudiantes a distancia. Sentirse frustrado por un trabajo que no se ha hecho o que se ha hecho mal debido a compromisos profesionales apremiantes no ayuda a mantener la motivación y el compromiso. Este problema es aún más crítico cuando la actividad requiere aportaciones periódicas. Los debates en el foro, por ejemplo, están abiertos durante un periodo de tiempo limitado (una semana, por ejemplo) y requieren aportaciones diarias.
Muy a menudo, debido a la carga de trabajo o a viajes relacionados con el trabajo, los alumnos no pueden combinar trabajo y formación, y se ven obligados a pedir prórrogas para completar la actividad de formación. En este tipo de situaciones, trato de ser comprensivo pero también vigilante para que estos alumnos puedan beneficiarse del módulo y aprobarlo, siendo al mismo tiempo justo con todos.
Las actividades de colaboración también son exigentes en términos de disponibilidad y a veces son difíciles de conciliar con los apretados horarios de trabajo. Ante todas estas situaciones, se pide a los alumnos que lleven una agenda precisa y que "sacrifiquen" su tiempo de descanso y de ocio para poder compaginar la formación con los compromisos profesionales o incluso familiares.
Dicho esto, cabe señalar que la utilización de entornos tecnológicos integrados para la FAD ofrece facilidades de conexión. Estas facilidades son aún más apreciadas cuando se viaja, ya que el alumno puede encontrar su contexto de aprendizaje incluso cuando se conecta desde un cibercafé. Todo lo que tiene que hacer es encontrar tiempo para aprender.
¿Cómo se puede personalizar el apoyo a la educación a distancia?
Los sistemas de aprendizaje a distancia atienden a alumnos con distintas necesidades de ayuda y apoyo, por lo que los tutores deben ser muy flexibles y adaptar sus prácticas a las necesidades específicas de los distintos alumnos. El seguimiento individualizado es esencial si se quiere que repercuta en la motivación y la perseverancia de los alumnos a distancia.
Cabe destacar que la diversidad de las intervenciones del tutor y la pesadez de su carga de trabajo requieren una gran disponibilidad, regularidad, coherencia, un feedback rápido y un compromiso real. Dado que la tutoría es una forma de relación entre personas que persiguen objetivos comunes, este compromiso debe ser compartido entre el alumno y su tutor.
Las tareas más difíciles del tutor consisten en (re)motivar y relanzar constantemente a los alumnos y gestionar los conflictos que puedan surgir en el seno de la comunidad. Se trata tanto de superar el sentimiento de aislamiento de los alumnos remotos como de crear el contexto adecuado para el aprendizaje. No siempre es fácil: recuerdo que me pidieron que supervisara a un grupo de doce alumnos durante nueve semanas en un proyecto de grupo. Todos estaban motivados, dado el impacto directo de lo aprendido en este módulo en la realización de proyectos personales, que se consideraban y evaluaban como proyectos de fin de curso. El problema en este grupo era que cada uno quería hacer su propia aportación e imponerla sin preocuparse por la coherencia del conjunto. Esto provocó conflictos entre varios miembros. Así que tuvimos que hacer que discutieran, consultaran y repensaran sus aportaciones a la luz del contexto general. Al final de la unidad didáctica, durante el debriefing final, me di cuenta de que el incidente y mis comentarios negativos sobre la incoherencia de sus producciones figuraban entre lo más destacado del periodo y se retuvo el término "concertación" como palabra clave para el éxito del trabajo en colaboración proponiendo un producto coherente.
Aprender el trabajo haciendo
¿Qué se necesita para mejorar el rendimiento de la tutoría a distancia?
El tutor debe estar seguro de adoptar la actitud adecuada en cada situación, adaptándose al contexto de enseñanza. Si no es capaz de hacerlo, necesitará formación y/o perfeccionamiento para adquirir las competencias de un mediador que sirva de enlace entre el alumno y el conocimiento.
Con el equipo TECFA, tuvimos la oportunidad de asistir a un módulo como cotutor, junto a un tutor experimentado. Esta estructura jerárquica de tutoría permite al tutor novel beneficiarse de los servicios y el seguimiento de un tutor experimentado que orienta sus primeros pasos, le apoya en sus primeras intervenciones y le enseña a regular la ayuda prestada a los alumnos. A continuación, el cotutor se responsabiliza de una serie de tareas, como presidir las reuniones síncronas, redactar las actas de las reuniones y dar retroalimentación intermedia sobre lo que han producido los alumnos. En todas estas actividades, el tutor está preparado y acompañado por el tutor experimentado. Este enfoque no sólo proporciona una introducción a los servicios de tutoría, sino que también aumenta la confianza del tutor novel para embarcarse en una experiencia similar sin aprensión.
La formación de comunidades de práctica de tutores, el fomento de prácticas reflexivas colectivas o a través de herramientas individuales como el cuaderno de bitácora, dan forma concreta al proceso de puesta en común, intercambio de experiencias y aprendizaje colectivo. Esto favorece el desarrollo del saber hacer que constituye la base de las competencias de gestión en línea. Los tutores ya no tendrán la tentación de acercarse al aula y reproducir implícitamente sus prácticas cotidianas cambiando las herramientas y los métodos de comunicación.
Otro requisito previo para mejorar el rendimiento del tutor es el reconocimiento de su profesión y la definición de un estatus profesional claro. No cabe duda de que esto dista mucho de ser así en varios países, que ensalzan los beneficios de la integración de las TIC y de la TAD sin hacer el esfuerzo necesario para mejorar las condiciones de trabajo de los tutores. Esta falta de estatus puede verse claramente en la variedad de métodos adoptados para calcular la remuneración de los tutores en línea, que van desde un número fijo de horas (por alumno o por módulo) hasta el tiempo dedicado. En ambos casos, es imposible determinar la cantidad exacta de tiempo invertido. La remuneración rara vez es adecuada para el volumen de trabajo requerido y la disponibilidad exigida.
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