Aprender a hacer lo que no es fácil, por uno mismo y en grupo, sigue siendo un reto, casi en esencia. Se pide al profesor que se haga a un lado, que cambie su papel... pero que no se aleje demasiado.
¿Por qué hablamos de facilitación?
En la formación, cada vez se habla más de facilitación que de facilitación de grupos. Ello se debe a que el presupuesto de un formador que sabe por los demás y les guía en la adquisición de conocimientos se enriquece con una mayor dosis de autonomía del alumno en su relación con el conocimiento. Esta autonomía se encuentra en la encrucijada de tres dinámicas a la vez :
- un objetivo político y filosófico que puede denominarse "emancipación", o aumento del propio poder para pensar y actuar,
- consecuencia de las transiciones sociales y medioambientales que favorecen la comprensión de la virulencia de lo que está ocurriendo,
- una posibilidad que ofrecen las herramientas de comunicación y la multiplicación de fuentes de conocimiento a través de internet.
Si esta tendencia a buscar e invertir uno mismo en el conocimiento se está extendiendo para los autodidactas con el fin de aumentar el conocimiento individual y el poder de acción, también se está desarrollando para los sociodidactas con el fin de aumentar el conocimiento colectivo y el poder de acción, por lo que se trata de comprender mejor cómo funciona.
La facilitación es un arte relacional de confianza, apertura e inclusión
La facilitación es un arte relacional de interacción con los grupos. Las interacciones entre los facilitadores y los grupos adoptan diferentes formas, tales como
- Crear un marco relacional cálido, positivo y afectuoso: Este primer acto es el primer regalo al grupo, una sonrisa, una atención, un gesto, algo de comida o bebida para el calor, la comodidad y el bienestar de los participantes.
Implica la anticipación y la preparación de gestos sencillos pero sinceros para los demás, y luego el efecto recíproco que crea el marco nutritivo.
- La inclusión de un nuevo miembro o la inclusión del grupo a sí mismo: el primer éxito de una facilitación es ya el éxito de la inclusión de un nuevo miembro o del grupo a sí mismo.
Esto se consigue haciendo que todos se sientan seguros y protegidos, y por la benevolencia mutua que se establece. La facilitación permite a cada persona incluir a las demás, acogerse mutuamente.
- La apertura de un intercambio: se trata de un trabajo mayéutico sobre un tema de fuerte interés común, que nace de un sentimiento individual, de un enriquecimiento de la palabra del otro; una palabra que se transforma poco a poco en una auténtica cuestión con un interés personal, profesional, individual o colectivo.
- Acoger una emergencia: esta actitud se centra en detectar señales débiles, oportunidades, aperturas que se expresan bien a través de palabras, adjetivos o frases llamativas, bien a través de rupturas de ritmo o cambios en la forma de interactuar de las personas. Una emergencia es una nueva posibilidad, una idea, una percepción en una situación de aprendizaje.
- Regulación o replanteamiento: corresponde a la expresión de un retorno a reglas de intercambio aceptables, formales o informales. Sólo el grupo sabe lo que es aceptable en relación con las normas de comunicación.
La facilitación consiste en percibir el nivel de tolerancia posible con respecto a las transgresiones en el intercambio. La vuelta a las reglas del juego, o a puntos de referencia establecidos colectivamente, permite recordar la norma.
- Hacer balance de lo que se está viviendo aquí y ahora (meta postura): de repente, un miembro (a menudo el facilitador) hace balance de la situación y cambia el nivel del intercambio y la forma de entender una situación. Así, es posible señalar el nivel en el que se sitúa un cuestionamiento que concierne al entorno, a otro nivel que evoca comportamientos, o capacidades, o creencias, identidad o incluso un nivel espiritual, por utilizar los niveles lógicos de Dilts [1].
- Exploración de los propios estados internos: el 80% de los sensores sensoriales humanos se centran en el interior del cuerpo(propiocepción). La facilitación forma parte de un mayor egocentrismo para conectar mejor con los demás.
Aprender a identificar los estados internos permite progresar en el discernimiento de lo que le ocurre a un individuo, a uno mismo o al grupo.
- Compartir las emociones: las emociones vividas son esenciales, abren al grupo a una mayor sensación de posibilidad cuando se comparten.
- El retorno al grupo de un proceso en marcha: la facilitación es un esfuerzo colectivo para percibir y ajustarse de forma continua y armoniosa a los procesos que se ponen en marcha en los grupos.
Interrogar al grupo sobre las emergencias en curso y compartir con él lo que se siente ayuda a comprender estos procesos y el lugar de cada uno en este proceso.
- La reformulación de una síntesis de una visión: la visión es a la vez un proceso y un estado estable en un momento dado de lo que puede suceder. La visión que se va tejiendo progresivamente une los hilos de cada persona hacia un mismo objetivo.
Perspectivas
Si la facilitación es un arte relacional, la primera pregunta que surge es cómo entrenarse para ello, cómo practicar, cómo actuar para que los intercambios sean más fluidos, más coherentes, más benévolos y más respetuosos con los demás.
Introducir estas prácticas en la formación exige acoger nuevas ideas, situaciones y problemas imprevistos, y alejarse de los programas prefabricados.
La segunda cuestión es cómo trasladar este arte relacional al contexto digital, donde las interacciones son más espasmódicas, llevadas por un flujo digital que no puede cambiar a medida que se desarrolla, característica esencial de la comunicación humana que acepta y juega con la vaguedad, la ambigüedad, la insinuación, los cambios irracionales e instintivos. Sin duda, hay mucho que explorar para dominar este arte de relacionarse cara a cara o a distancia.
Ilustración: Grainsore abre en el centro digital - REF-1080472 via photopin
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