Publicado el 12 de junio de 2017Actualizado el 17 de abril de 2024
¿Evaluar el aprendizaje o evaluar PARA el aprendizaje?
Hacer de la evaluación un intercambio con el alumno
Las evaluaciones, sus herramientas, sus métodos y su eficacia se ponen regularmente en tela de juicio. Están en el centro de muchos debates, aunque los intercambios de prácticas entre colegas sean limitados.
En una serie de artículos, vídeos y animaciones, François Muller propone una forma de evaluación más útil, viva y estimulante, que forme parte integrante del aprendizaje. Evaluación PARA el aprendizaje.
Las notas no hacen música
El panorama es bastante desolador. Un director ha contabilizado 90.000 calificaciones en su centro de 600 alumnos. Las calificaciones se están apoderando del entorno escolar, y el tiempo dedicado a la evaluación es mayor que el dedicado al desarrollo de la formación. Los efectos sobre la autoimagen, el placer de aprender e incluso el placer de enseñar son nefastos. Los padres y los alumnos están muy apegados a ella. Los alumnos preguntan a menudo "¿Se califica?" para saber si deben invertir en la actividad propuesta.
En un artículo de 1998, Paul Black y Dylan Wiliam hacían críticas muy similares. Señalaban que obtener buenos resultados y buenas notas era el objetivo primordial, antes que aprender. Los alumnos con malos resultados se retirarán de las actividades escolares y buscarán un sentimiento de autoestima en otra actividad".
François Muller no pretende acabar con las notas y las evaluaciones o pruebas "sumativas". Sin embargo, propone ampliar el abanico y dar a las evaluaciones un lugar PARA el aprendizaje.
No todos tenemos la misma inteligencia, ni el mismo perfil de aprendizaje, ni utilizamos las mismas técnicas. Es más, no compartimos los mismos objetivos. Una nota no refleja las competencias utilizadas para obtener un resultado. No hay problema. Basta con añadir un comentario.
François Muller sigue siendo escéptico: un alumno que obtiene una mala nota se queda estancado en ese resultado, y ya no está dispuesto en absoluto a leer los comentarios. Los alumnos que obtienen un buen resultado tampoco leen siempre los comentarios...
¿Por qué no convertir la evaluación en un diálogo? El profesor puede hacer algunos comentarios, pero sobre todo invitar al alumno a producir una respuesta... "¿Cómo has llegado a esta conclusión?" "¿Puedes poner otro ejemplo? Las nuevas tecnologías, en particular las herramientas colaborativas (framapad, google drive...) pueden facilitar estos intercambios. El profesor de filosofía François Jourde utiliza herramientas digitales colaborativas de Framasoft y Google para organizar una evaluación conversacional.
François Muller nos invita a proponer evaluaciones benévolas. Estas evaluaciones tienen en cuenta el progreso y el desarrollo del alumno, en lugar de dar una imagen de su "nivel".
En la práctica, los profesores pueden utilizar el método sándwich. Se trata de empezar con un punto fuerte, pasar después a un área de progreso y, a continuación, indicar métodos o etapas para mostrar cómo se puede lograr ese progreso. Algunos proponen incluso dar tres puntos fuertes para un mismo avance. Por supuesto, es importante evitar escribir las cosas de forma demasiado automática, pero el "bocadillo" nos recuerda que los profesores deben estar atentos al impacto que ciertos comentarios pueden tener en la autoestima de los alumnos.
Entre otras cosas, François Muller nos anima a desarrollar la autoevaluación y la evaluación entre iguales. Ambos enfoques exigen que los alumnos se apropien de los objetivos y criterios. Para Black y Wiliam, la autoevaluación les ayuda a definir el objetivo, a situarse y a presentar una estrategia para acercar su posición al objetivo.
Este rápido resumen y estos pocos dibujos no son ni mucho menos exhaustivos de las vías exploradas por François Muller en sus artículos. Le invitamos a echar un vistazo al prezi que diseñó para ampliar este artículo.
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