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Publicado el 09 de junio de 2019 Actualizado el 05 de noviembre de 2025

6 Habilidades y actitudes que se desarrollan mediante la práctica del debate estructurado

Los beneficios de practicar regularmente la oratoria

Llevamos 7 años dedicados a la práctica y promoción de la oratoria en el continente africano y fuera de él.

En el aspecto práctico[1], nos introdujimos en el mundo de las competiciones de debate y oratoria en 2012 en la Universidad de Dschang, cuando organizamos un torneo local. Hoy, tras varios viajes a esta rama de las industrias culturales, hemos aprendido, desaprendido y reaprendido mucho. En una palabra, la práctica regular de hablar en público como polemista, juez y formador, etc., nos ha transformado holísticamente.

Este artículo pretende documentar brevemente las principales aptitudes y actitudes que podemos extraer de nuestra experiencia. Estas aptitudes y actitudes también pueden observarse en los cientos de oradores con los que hemos trabajado o a los que hemos formado. Esperamos que esto anime a más personas (responsables políticos, educadores, etc.) a prestar mayor atención a la cuestión fundamental de enseñar a hablar en público como herramienta para la convivencia.

  1. La gestión del tiempo, el más preciado de los recursos

La gestión del tiempo es uno de los rasgos esenciales de un polemista. Para que un debate tenga éxito, hay que ser capaz de terminar en el tiempo previsto por el formato adoptado. Por lo tanto, la expresión de un polemista suele ser pertinente, precisa y concisa.

Desde la preparación hasta la presentación, el polemista se encuentra en una carrera contra el tiempo. Durante la fase preparatoria, encontrar un consenso sobre la estrategia de ataque y defensa puede resultar difícil. En ese momento, la gente se creía inteligente, así que todos querían tener siempre la última palabra. Siempre hay un sentimiento de placer, un orgullo a veces silencioso y difuso, cuando tu idea es aceptada.

Pero en un torneo o campeonato de debate estructurado, el tiempo se cronometra meticulosamente. Muy rápidamente, en menos de 15 minutos, hay que ser capaz de proponer ideas, juntarlas, organizarlas, estructurarlas y dividirlas. Firmeza y concesión son los secretos del éxito. Ser capaz de mantenerse firme limita la cantidad de palabrería, y hacer concesiones permite avanzar. Conceder significa aprender a confiar y creer en la competencia del Otro.

  1. Escuchar activamente: hablar es una necesidad, pero escuchar es un arte.

Si hay una facultad biológica universal cada vez más demandada, es la escucha activa, la capacidad de escuchar para comprender y no de escuchar para responder. Pero la mayoría de las veces, en la sociedad, se pierde la capacidad y el espíritu de escuchar. Cada vez es más difícil mantener o captar la atención de la gente.

Por eso, cuando se quiere transmitir un mensaje, primero hay que entender lo que la otra persona está diciendo realmente. Esto requiere un cierto saber hacer. Oír no requiere ningún esfuerzo particular de atención: es simplemente el sentido del oído el que funciona. Escuchar, en cambio, es un acto voluntario. Decides concentrarte para conocer mejor a tu interlocutor y asegurarte de que entiendes el mensaje que te transmite.

Cualquier polemista o profesional del mundo de la comunicación te dirá que escuchar es el primer paso para ser convincente. No se puede construir un buen argumento o una buena réplica sin escuchar y comprender al oponente. A través del debate, hemos perfeccionado esta habilidad para callar, escuchar lo que piensa la otra persona, entenderlo y ser capaces de demostrarlo si es necesario. Te recomendamos que leas este artículo para saber cómo mejorar tu capacidad de escucha.

  1. Organizar las ideas.

¿Cuántas veces te has dicho a ti mismo, en medio de tu discurso, que tu presentación era confusa, poco adaptada a tu público o que habías olvidado un punto esencial? Boileau decía: lo que está bien concebido se expone con claridad y las palabras para decirlo surgen con facilidad. El mismo principio se aplica a la oratoria: hay que estar estructurado para aumentar el poder de persuasión del discurso.

Cuando eldiscurso está estructurado, el público escucha con más atención porque uno se toma el tiempo de organizar las ideas de forma lógica. He comprobado que el mensaje se transmite mejor cuando se utilizan conectores lógicos, los ejes que garantizan la cohesión y la coherencia del discurso. Y esto vale tanto para escribir como para hablar.

Un discurso estructurado es más fácil de entender, más creíble y más ameno, y el público lo recuerda más fácilmente.

Incluso una mentira, cuando está estructurada, resulta creíble (¡aunque yo no te animaría a hacerlo!).

  1. Espíritu competitivo, requisito para la excelencia.

El espíritu de competición, tanto interno entre los miembros de un mismo equipo como externo hacia el equipo contrario, es uno de los ingredientes que sazonan un campeonato de debate.

De hecho, cada orador, en función de su actuación individual, obtiene una puntuación que le permite competir por el título de mejor debatiente/orador. Además, es la suma de las puntuaciones de dos compañeros de equipo la que da la puntuación media del mejor equipo. Esta dualidad entre competición y colaboración, aunque divertida, tiene también una dimensión educativa: aprender a colaborar manteniendo las propias diferencias.

El debate se inscribe así en una visión capitalista con esta sociedad de competición y rivalidad instaurada como modelo dominante. Aunque no comparto totalmente esta filosofía social de la competición, sí apoyo la competición individual, que es un factor emulador y estimulante que fomenta la acción, el logro y la realización. También refuerza la confianza en uno mismo.

  1. Pensamiento crítico y discernimiento.

Este es otro activo que hemos perfeccionado mediante la práctica regular del debate. Durante una competición de debate, hay que analizar críticamente el discurso del oponente para identificar y demostrar los fallos.

En una modalidad cruzada, un miembro del "Gobierno" siempre interviene después de un miembro de la "Oposición" y viceversa. Así que hay que devanarse seriamente los sesos para comprender, descifrar y exponer los puntos débiles de los argumentos del oponente, inmediatamente después de que los haya expuesto. Los abogados y los profesionales del Derecho son maestros en este arte, dadas las exigencias de su profesión a través de la abogacía.

En el mundo globalizado e interconectado de hoy en día, el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico es un reto importante para construir la emancipación social, profesional y cívica. Construir una mentalidad crítica implica una postura intelectual que requiere curiosidad y distanciamiento del mundo que nos rodea. Se basa en la adquisición de competencias transversales destinadas a desarrollar la capacidad de argumentar y debatir, de distinguir los conocimientos de las opiniones o creencias y de respetar el pensamiento de los demás.

  1. El trabajo en equipo, esencial para la convivencia.

Trabajar juntos es una de las competencias clave de este siglo. Es una habilidad que todo el mundo necesita adquirir, desarrollar y perfeccionar.

A través de nuestra experiencia en el mundo del debate estructurado, hemos tenido que trabajar con personas de caracteres diferentes. Me he dado cuenta de que la clave del trabajo en equipo es la amabilidad, es decir, la existencia de un clima caracterizado por la confianza interpersonal y el respeto mutuo. Se trata de una habilidad transversal, ya que el trabajo en equipo es tan esencial para el éxito de una empresa como para el de un equipo de fútbol.

Un trabajo en equipo armonioso exige a veces violencia interna. Porque a veces hay que hacer compromisos o concesiones para mantener la dinámica colectiva. Practicar la oratoria puede ayudarte a escuchar con simpatía y sin juzgar, a ponerte en el lugar del otro, a no categorizar, a no confundir el ser y el tener, a pasar del "tú" al "yo"... Todas estas son acciones que ayudan a restaurar la humanidad en cada uno de nosotros.

Estas son las seis competencias que se adquieren y refuerzan con la práctica del debate estructurado. Si ejerces una profesión oral, seguro que te encuentras en una de estas habilidades.

Notas y referencias


[1] Hemos optado deliberadamente por limitarnos a la experiencia práctica. En cuanto a la experiencia en la promoción del debate estructurado como Presidente de la Red Internacional para las Artes Orales en África, el Caribe y el Pacífico (RIPAO), puedes encontrar más información aquí: www.ripao.org.


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