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Publicado el 12 de octubre de 2010 Actualizado el 01 de julio de 2026

El mensaje filosófico de las TIC en la educación

Tú llevas el timón, los demás pueden echarte una mano y puede que haya interferencias

Fuente: Shutterstock - 2715395203

Saber obedecer, aprender a decidir

Entre la respuesta a las necesidades del individuo y las de la sociedad y el mercado, la educación siempre se ha visto dividida.  Formar buenos ciudadanos, buenos guerreros, buenos creyentes o buenos trabajadores a veces encuentra espacios compatibles con las aspiraciones de las personas de vivir felices, libres o responsables de su destino, pero no siempre ni en todas partes.

En casi todos los Estados, la escuela ha sido el instrumento que ha reunido a los miembros de comunidades con dialectos, costumbres y religiones dispares en una unidad más homogénea y políticamente manejable. Una sociedad no está dispuesta a perder el control de este cemento social. Quienes tienen la suerte de vivir en un Estado democrático saben que este Estado trabaja, en cierta medida, por el bien común. En otros contextos, esto no siempre resulta tan evidente y la población no siempre está dispuesta a acudir a instituciones controladas o supervisadas por el Estado.

Sin embargo,en todas partes se imponen los profesores, los contenidos, los horarios y los centros escolares. El mensaje que la escuela transmite a sus alumnos es casi idéntico; incluso cuando se reviste de las intenciones más nobles de «formar al individuo con vistas a su desarrollo integral», la forma y la práctica de la educación transmiten esencialmente el siguiente mensaje:obedeced a la autoridad. Lo cual implica que seríamos (somos) unos ignorantes incapaces y que debemos conformarnos. Una lección útil, pero ¿para quién? Estamos muy lejos del ideal democrático

El medio educativo constituye en sí mismo un mensaje, y el mensaje concreto que ha transmitido hasta ahora en sus prácticas y que ha demostrado de forma continua y estructural no es el del desarrollo del individuo que ha pretendido o incluso deseado.  Por supuesto, existen algunas excepciones, algunos institutos, profesores o iniciativas, pero siempre se consideran marginales o elitistas.

El mensaje de las TIC en la educación

Al introducir las TIC en la educación, se modifican las prácticas educativas: el profesor se convierte en guía y los alumnos pueden tomar las riendas de su aprendizaje con mayor frecuencia: control de sus actividades, elección de sus fuentes. Las nuevas prácticas educativas dicen:«Podéis convertiros en vuestros propios capitanes». Los alumnos pueden practicar esto.

Si, además, se empiezan a aprovechar las posibilidades sociales y comunicativas, la aportación objetiva de los demás al enriquecimiento del aprendizaje se convierte en una realidad.  Se constata que los demás pueden ayudarnos y que nosotros podemos ayudar a los demás: «Cada uno tiene un valor para los demás y ese valor puede aumentar en la medida de su contribución, desde ahora mismo».

Un tercer mensaje de las TIC es que resulta intelectualmente provechoso poder verificar la veracidad y la integridad de los contenidos. «No tenéis que creer ciegamente todo lo que os cuentan». El estudiante ya no depende de fuentes predeterminadas, por muy autorizadas que estén por el Estado.   Se pueden consultar las demostraciones originales y no conformarse ya con las interpretaciones del profesor o del libro de texto. Si hay que elegir entre el profesor de hidráulica y Diesel, normalmente se preferirá a Diesel, siempre y cuando se trate de una fuente original y no de una versión alterada.

¿Qué merece la pena enseñar?

Hasta ahora, el Estado ha orientado la educación pública (escuela republicana, populista, coránica, comunista, etc.) teniendo en cuenta sus propias necesidades, consideradas superiores, y dejando que la respuesta a las necesidades individuales se inserte a través de sus prioridades.

Todos coincidiremos en la necesidad de una base social común y de dotar a las personas de los fundamentos en lectura, escritura y metodología, pero por lo demás, en términos de eficacia del aprendizaje, las personas bien informadas suelen ser las más indicadas para juzgar qué les conviene y cómo conseguirlo. Sugatra Mitra lo ha demostrado en numerosas ocasiones y en diversos contextos: todas las personas, ya sean niños o adultos, aprenden muy bien y de forma muy eficaz por sí mismas, siempre que se den las condiciones adecuadas.

Si el Estado quiere asumir una responsabilidad real en materia de educación, debería cuestionar su eficacia más que sus contenidos: es absolutamente inadmisible que, tras 12 años de escolarización, se acepten tasas de analfabetismo funcional, abandono escolar y fracaso académico del orden del 40 %.

La característica intrínseca de las TIC en la educación es poner en relación los recursos y las personas. Su mensaje es: «Puedes aprender lo que te interesa y lo que necesitas; puedes ayudar a los demás a aprender lo que les interesa y lo que necesitan». El mensaje del Estado debería ser: «Os ayudaremos a conseguirlo ofreciéndoos acceso, información, protección y apoyo». De este modo, se acercaría a la verdadera educación democrática de personas capaces y responsables de su propio destino.


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