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Publicado el 18 de septiembre de 2022 Actualizado el 22 de septiembre de 2022

Seis factores clave para la creación de escuelas africanas en el extranjero

La necesidad de escuelas africanas fuera de África (Parte 2)

Escrito en colaboración con Narcisse Fomekong

En un artículo anterior, demostramos la importancia de crear escuelas africanas en el extranjero, especialmente en países donde las comunidades africanas están muy representadas. No se trata -al menos todavía- de una escuela panafricana como la prohibida en Guadalupe, sino de escuelas que orienten sus programas hacia la formación que necesitan los países africanos para acelerar su desarrollo.

Tras la publicación y difusión de nuestra reflexión, varios lectores, en sus comentarios, si bien reconocen los méritos de un proyecto de este tipo, sugieren que primero habría que cambiar los sistemas escolares en África, la mayoría de los cuales no tienen una verdadera originalidad epistemológica, pedagógica o sistémica.

Desde una perspectiva poscolonial, es importante definir claramente lo que es "originalmente africano" en los sistemas educativos contemporáneos para poder identificar y definir el valor añadido que podrían aportar a los sistemas educativos y culturas extranjeras en los que se ubicarían estas escuelas "africanas". El debate sobre la identidad africana y, en particular, sobre la "africanidad" sigue vigente y no es el eje central de nuestra reflexión, aunque aludiremos a él indirectamente. Nuestra principal tarea aquí es, por tanto, proponer seis vías adecuadas y concretas para la implantación de escuelas "africanas" en el extranjero.

1. Hacer un balance de los sistemas existentes e inspirarse en ellos, si es posible

Se trata de identificar las prácticas y los valores pedagógicos propios de los africanos para inspirarse en ellos y estar seguros de no emprender un proyecto ya existente. Los proyectos de reforma de los sistemas educativos en consonancia con las realidades socioculturales del continente no son legión, pero se podrían mencionar algunos casos. Por ejemplo, en nuestro último artículo mencionamos el caso de Touba, una ciudad senegalesa con un sistema educativo contextualizado y adaptado a las necesidades y realidades locales.

En el este de África, en Kenia, también tenemos la Escuela de la Libertad o Freedom School, que ha diseñado un plan de estudios basado en la cultura, la lengua materna y la vestimenta, todo ello resumido en el término "afrocentrismo". Fundada en 2018 por Oku Kanayo, un ingeniero keniano que realizó parte de su formación en Gran Bretaña, esta escuela cuenta ya con un centenar de seguidores y, según los profesores, los resultados son convincentes. Los alumnos que pasan por este sistema comprenden mejor otras materias heredadas de la época colonial: física, química, español, etc. Dado el carácter muy reciente de esta escuela, es difícil medir su impacto real en el desarrollo de Kenia. Sin embargo, es un ejemplo que hay que fomentar y que bien podría exportarse fuera de Kenia.

2- Identificar las necesidades y los potenciales para adaptar los planes de estudio

Reconocemos que es muy ambicioso querer emprender un sistema educativo africano que se adapte a las realidades culturales de los países occidentales. Como las necesidades son diferentes, es importante adaptar los sistemas escolares a las necesidades o al desarrollo de cada país. África tiene grandes retos que afrontar y, dependiendo del país, puede haber diferencias. Lo demostraremos con dos elementos: los recursos naturales (suelo y subsuelo) y las lenguas.

Tomemos primero el caso de Costa de Marfil, cuyo subsuelo es pobre, no puede tener las mismas prioridades de desarrollo que la República Democrática del Congo (RDC), un verdadero escándalo geológico. Así, en la RDC, la formación puede orientarse hacia la explotación óptima de los recursos mineros, hierro, coltán, diamantes, oro, etc., mientras que en Costa de Marfil, la formación podría orientarse más hacia las industrias agrícolas. Así, si el Congo necesita ingenieros de minas para explotar su potencial, Costa de Marfil necesita ingenieros agrícolas para explotar sus tierras. En la misma línea, Chad se beneficiaría de la formación de más ingenieros en energía solar que Camerún, que, con sus numerosos ríos, podría necesitar más ingenieros en hidroelectricidad, etc.

En cuanto a la lengua, un país como Guinea Ecuatorial ganaría más promoviendo la lengua francesa para mejorar el intercambio con sus vecinos directos (Camerún y Gabón), todos ellos francófonos. En la misma línea, una escuela creada para la comunidad marfileña fuera de Costa de Marfil tendría que hacer especial hincapié en el francés, mientras que la escuela ghanesa se centraría más en el inglés...

Estos dos ejemplos son la prueba de que cada país tiene su propia realidad y, por extensión, sus propias dificultades. Por ello, sería conveniente crear sistemas que propongan soluciones adaptadas a los distintos países.

3-Movilizar el compromiso y la participación de la diáspora africana

Cuando los programas están claramente definidos, es importante realizar campañas de sensibilización para movilizar a las comunidades destinatarias. Si se trata de una escuela camerunesa en Francia, por ejemplo, los responsables del proyecto deberán identificar los diferentes grupos que componen la comunidad camerunesa en Francia a través de asociaciones, foros de estas diferentes comunidades, etc. Así es como el proyecto puede alcanzar el objetivo y beneficiarse del compromiso de los miembros. Los comentarios de algunas personas contribuirán a mejorar los programas y/o la visión. Esta campaña de información y sensibilización dará lugar a otra campaña, la de movilización de recursos.

4-Movilización de los recursos necesarios

Muchos proyectos innovadores y ambiciosos no llegan a materializarse por falta de financiación. Un proyecto verdaderamente innovador también debe ser financiable, es decir, lo suficientemente convincente como para fomentar la inversión financiera para su realización. Así, la sensibilización de las comunidades africanas de la diáspora sobre un proyecto escolar "africano" (camerunés, senegalés, marroquí, etc.), sólo será eficaz si conduce a la movilización de los recursos necesarios (financieros y no financieros).

Esta movilización financiera es muy importante para permitir a los responsables de los proyectos mantener cierta autonomía en la toma de decisiones y limitar la injerencia de los países de acogida. Efectivamente, la mano que da las órdenes. Muchos proyectos de desarrollo en África no tienen un impacto real en las comunidades beneficiarias, simplemente porque responden a prioridades definidas en Occidente y no de acuerdo con las poblaciones beneficiarias. La movilización de recursos es un canal adicional para promover el proyecto y comprobar su solidez ante el público. La gente nunca invertirá en proyectos que parecen condenados al fracaso. Así pues, la intensa movilización de capital procedente de las comunidades de la diáspora será un indicador del potencial de éxito de la iniciativa y de su futura acogida por parte del público.

En Canadá, la idea de crear una escuela "africana" fue rechazada por el Estado. Por ello, los responsables del proyecto decidieron recurrir a la financiación interna de nacionales africanos. Aunque estén informadas, las autoridades administrativas del país de acogida no tienen la obligación de apoyar financieramente los proyectos educativos de sus nacionales, a menos que éstos se ajusten a las prioridades de desarrollo local. De los diversos mecanismos de financiación existentes, la financiación participativa, cuyo alcance e impacto se amplía con la tecnología digital, es una solución muy buscada por los empresarios.

Una vez reunidos los recursos humanos, financieros y materiales, es necesario examinar la legislación de los países de acogida en lo que respecta a la creación de escuelas, especialmente las extranjeras. Especialmente en lo que respecta a los profesores y al personal, es importante contratar a personas que compartan la visión afrocéntrica del proyecto y no necesariamente a nacionales africanos.

5 - Conocer la legislación vigente

La creación de escuelas se lleva a cabo según la normativa propia de cada país. En la mayoría de los casos, las escuelas africanas pueden clasificarse como escuelas públicas. Tomemos los ejemplos de Francia y Camerún para ilustrar la importancia de conocer las leyes vigentes en cada país.

En Francia, el punto 2 del artículo L914-3 del Código de Educación estipula que las personas que proyectan crear una escuela pública deben ser de nacionalidad francesa. Si no tienen la nacionalidad francesa, el promotor de un proyecto escolar "africano" podría asociarse con una persona de nacionalidad francesa para facilitar y acelerar los trámites administrativos.

En Camerún, en cambio, la creación de escuelas públicas debe respetar las prescripciones del Decreto nº 2008/3043/PM de 25 de diciembre de 2008. Este decreto reconoce cuatro tipos de escuelas públicas: protestantes, católicas, laicas e islámicas. El apartado 2 de dicho decreto estipula: "Las escuelas o centros de formación privados aplicarán los planes de estudio oficiales. Sin embargo, también pueden aplicar planes de estudio autónomos aprobados por el ministro encargado de la educación básica o el ministro encargado de la educación secundaria, según sea el caso. "Esta disposición permite el desarrollo de programas específicos, pero éstos deben ser validados por el Ministerio. Ya sea en Europa, Asia o América, los países tienen normativas específicas que hay que conocer y respetar.

6- Contratación de estudiantes

Una cosa es sensibilizar a las comunidades y otra convencerlas de que envíen a sus hijos a las escuelas de nueva creación en un contexto en el que son una minoría. Este reclutamiento debe estar abierto a todos los padres de niños que compartan la visión. Unas sólidas estrategias de marca y comunicación pública serán esenciales para generar una movilización masiva de estudiantes.

Al igual que las escuelas americanas, francesas y chinas acogen a los extranjeros, las escuelas africanas deberán hacer lo mismo, ya que su objetivo no es crear pliegues de identidad, sino ofrecer un marco en el que, al tiempo que se integran en el país de acogida, contribuyan al desarrollo de su país de origen.

Empezar por las necesidades y empezar ahora

En conclusión, podemos reiterar que la creación de escuelas africanas en el extranjero es una necesidad. Para ello, las estrategias deben ser originales y adaptadas. Lo ideal sería identificar las necesidades y potencialidades, luego adaptar los sistemas, encontrar los medios para ponerlos en marcha antes de exportarlos. Aunque se trata de un proyecto a largo plazo, es importante empezar ahora con los recursos existentes e ir mejorando paulatinamente. Creemos que estos seis pasos principales son necesarios para el establecimiento de "escuelas africanas" en el extranjero.

Por supuesto, imaginamos que probablemente haya otros elementos importantes para establecer con éxito escuelas africanas en el extranjero (en África o fuera del continente). Y estaremos encantados de leer sus comentarios sobre otros factores clave.

Ilustración: depositphotos - michaeljung


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