Todo el mundo está de acuerdo en que aprender un idioma extranjero añade una cuerda fuerte a nuestro arco. Desarrolla la capacidad de viajar y establecerse en cualquier parte del mundo, ya que las barreras lingüísticas suelen ser el principal obstáculo para la movilidad.
Aunque el aprendizaje de lenguas modernas está incluido en los programas escolares y universitarios de todo el mundo, aprender una lengua extranjera esencialmente en el entorno de la lengua materna, sin ninguna oportunidad real de practicarla en contexto, dura sólo lo que dura la clase. Sin embargo, los idiomas están hechos para ser hablados, y no utilizarlos conduce inevitablemente a la pérdida de ciertos automatismos, e incluso de algunos de los conocimientos relacionados con la lengua recién aprendida.
Afortunadamente, Internet ha ayudado a salvar esta distancia, pero nada supera a un método de enseñanza inmersivo como un curso de idiomas, que consiste en poner al alumno en situación. Si bien los viajes pedagógicos son habituales en otros lugares, en el contexto africano, y más concretamente en Camerún, son casi inexistentes, lo que da lugar a un predominio de la teoría sobre la práctica.
Los viajes escolares combinan estos dos aspectos del aprendizaje y proporcionan una enseñanza de calidad. El objetivo es presentar aquí el valor añadido de un curso de idiomas para los estudiantes.
Salir de la zona de confort
Salir de la zona de confort significa abrirse al riesgo, salir del capullo, exponerse a la posibilidad de no tener el control. Este paso suele ser difícil para las personas que no saben lidiar con el estrés, que están acostumbradas a tenerlo todo bajo control. Sin embargo, ofrece oportunidades para superarse. Hablando de formación lingüística, se trata de sumergir al alumno en un contexto lingüístico distinto de aquel en el que se siente cómodo, lo que le empuja a intercambiar en la lengua del contexto lingüístico en el que se encuentra para hacerse entender, expresar sus ideas, ¡y también para ir de compras!
De este modo, el alumno se encuentra en una situación real y puede practicar y ajustar mejor su oído a los diferentes sonidos. Esta experiencia única les anima a forzarse a expresarse en la lengua extranjera que están aprendiendo en la escuela. En este caso, va más allá de los límites que él solo se había fijado por simple incomodidad, ligada al contexto lingüístico en el que se encuentra.
En esta perspectiva, el alumno descubre una nueva persona ante la dificultad. Si había acumulado bloqueos, en una situación real comprende que es capaz de expresarse en esta lengua. Contrariamente a la atmósfera creada en el aula durante un curso de inglés, por ejemplo, durante el cual el alumno se ve casi obligado a expresarse en esta lengua durante todo el curso, para validar la unidad didáctica, el alumno comprende sobre el terreno que hablar inglés es una cuestión de supervivencia, de integración social. Esta situación les obliga naturalmente a esforzarse por hablar la lengua y, en consecuencia, a superarse a sí mismos. Esto demuestra lo importante que puede ser un curso de este tipo para un alumno, ya que se trata de una experiencia de superación, de superarse a sí mismo y de desarrollar la confianza en sí mismo.
Desarrollar la confianza en uno mismo
Si los obstáculos que creamos son límites que pueden restringir nuestro campo de acción, una vez superados sentimos como si nos quitáramos un peso de encima. En ese momento, sentimos que podemos lograrlo todo; tomamos conciencia de nuestro propio valor y de lo que somos capaces de conseguir por nosotros mismos.
Esto es aplicable al curso de idiomas, que ofrece al alumno la oportunidad no sólo de perfeccionar sus conocimientos de una lengua determinada, sino también de desarrollar la confianza en sí mismo. Esto se consigue en el momento en que es capaz de formular una frase y mantener un debate sobre un tema determinado. Así, a cada paso que da, gana confianza y se da cuenta del potencial que tiene.
En este sentido, estar inmerso en un contexto en el que la lengua utilizada no es muy familiar para el alumno, desarrolla su confianza en sí mismo porque consigue superar la barrera lingüística con los pocos conocimientos que tiene. A partir de ese momento, supera sus límites. Y la antigua zona de incomodidad se convierte en la nueva zona de confort. Cuanto más supera sus límites, más confianza gana en sí mismo, más autoestima y deja de sentir vergüenza al expresarse en el idioma.
Sumergir a un alumno en un contexto de lengua extranjera contribuye de alguna manera a su desarrollo personal, además de las competencias lingüísticas que adquiere.
Inmerso en una nueva cultura a través de la lengua, el alumno llega a desarrollar una mentalidad abierta.
Mente abierta
En contacto con otra lengua, el alumno se abre a hábitos, formas de ver, sentir y pensar el mundo diferentes, ya que la lengua es la manifestación de una cultura. Como portador de una identidad, el alumno, en contacto con hablantes nativos, se sumerge en una cultura a través del curso de idiomas. Este estrecho contacto hace que se erosionen las ideas preconcebidas, los estereotipos, los prejuicios e incluso los clichés que muy a menudo se asignan a un pueblo. Llega a conocerlos mejor, a convivir mejor con ellos y a tolerar mejor sus diferencias. En este caso, el alumno es más capaz de ver la diferencia como una ventaja y no como un obstáculo para la cohesión social. Al final del curso, habrá acumulado conocimientos sobre la gente y construido una cultura personal.
En un contexto global que promueve el acercamiento de culturas o, más exactamente, la interculturalidad, el curso de idiomas se inscribe en esta lógica de encuentro entre culturas y enriquecimiento mutuo. Dicho encuentro suele traducirse en una apertura mental por parte del alumno, siempre que las dos culturas implicadas estén dispuestas a dar el paso hacia la otra.
Además de ofrecer al alumno la oportunidad de mejorar sus conocimientos lingüísticos, el curso contribuye al desarrollo personal del individuo al permitirle trabajar su autoestima y su apertura mental. Para adquirir estas habilidades, es importante que el alumno esté dispuesto a acercarse al otro minimizando los obstáculos que él mismo ha puesto a menudo en su camino.
Referencias
LE FIGARO, 2012, "Zone de confort: qu'est-ce que c'est et comment en sortir?", en línea
https://emploi.lefigaro.fr/evolution-professionnelle/guide-de-l-evolution-professionnelle/519-zone-de-confort-qu-est-ce-que-c-est-et-comment-en-sortir/
LUCAS Alexiane, 2016, La enseñanza en inmersión lingüística, Educación, en línea https://dumas.ccsd.cnrs.fr/dumas-01387314/document
RAUZDUEL- LAMBOURDIER Nicole, 2007, " Langage, Langue et Culture ", Recherches et ressources en éducation et formation, No 1 online
http://journals.openedition.org/rref/141
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