"Las cumbres graníticas [del Monte Lozère] ofrecen un paisaje pintoresco, formado por grandes extensiones de prados, páramos salpicados de caos graníticos y turberas. En las laderas, los bosques (antiguas plantaciones de hayas y coníferas) son más densos, y las zonas cultivadas se concentran en torno a granjas y aldeas aisladas. Los fresnos crecen en grupos o en hileras a lo largo de los bordes de las casas.
Por último, en los fondos de valle, que marcan el límite entre el esquisto y el granito, se concentran los pueblos y las vías de comunicación. Aquí predomina el bosque y los castaños están resurgiendo.
En el corazón de un territorio percibido
Sea cual sea el territorio en el que vivimos, lo habitamos con nuestra historia, la de nuestros encuentros, quizá la de nuestros antepasados y fantasmas. Estos paisajes nos habitan y nos hacen. Entre ellos y nosotros hay una especie de respiro: algo en común y una distancia.
Más tradicionalmente, el Convenio Europeo del Paisaje de 2000 define el paisaje como"una parte de un territorio percibida por las personas, cuyo carácter resulta de la acción de factores naturales y/o humanos y de sus interrelaciones".
En cada momento, experimentamos nuestros paisajes simultáneamente con otros seres humanos. También compartimos otras temporalidades con otras personas. Ellos estuvieron con nosotros en un determinado colegio, y han vivido estos campos, estos bosques, este o aquel monumento. Algunas redes sociales están llenas de páginas nostálgicas sobre épocas compartidas.
¿Uno o varios estados de referencia?
Ciertos momentos y ciertos estados pueden convertirse en verdaderos puntos de referencia que debemos conservar o redescubrir. Más aún en el caso de paisajes importantes para el ser humano, como parajes naturales protegidos o edificios y ciudades notables.
La investigación de Clémence Moreau se centró en el Monte Lozère, macizo francés de las Cevenas, cuyo paisaje se describe al principio de este artículo. En esta zona protegida, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, los bosques y los paisajes más abiertos han fluctuado a lo largo de 2000 años.
Entonces, ¿cuál sería el estado de referencia de un paisaje así? ¿En qué nos basamos para determinarlo? ¿Por qué querríamos volver a él?
Espacios cerrados devaluados
Para el periodo más reciente, hay un mapa resumen de la dinámica del paisaje entre 1970 y 2000 (página 64). Muestra el aumento rápido (en rojo oscuro) o moderado (en rojo claro) de las zonas boscosas.
Se habla de zonas cerradas, con la idea implícita de que determinan un paisaje de menor calidad. El estado de referencia correspondería a una cubierta forestal mínima y un uso agrícola máximo.
"El aumento de la cubierta forestal ha ido surgiendo progresivamente como un problema que plantea cuestiones demográficas, sociológicas, ecológicas y políticas.
El "cierre de paisajes" está ligado al"abandono agrícola" deléxodo rural y al desarrollo industrial. Los terrenos abandonados son ocupados primero por especies vegetales pioneras, luego por arbustos y árboles: eriales, páramos y finalmente bosques.
Promover los espacios abiertos
Institucionalmente, los espacios abiertos han sido promovidos en los diversos planes de gestión y protección del paisaje. Pero, ¿de qué espacios abiertos hablamos? ¿No se han transformado también por la intensificación de las prácticas agrícolas?
Los paisajes abiertos son zonas agropastorales, es decir, en las que se practica tanto la agricultura como la ganadería. Estas zonas, al igual que otras zonas agrícolas, han evolucionado hacia una mayor mecanización y productividad, y hacia la concentración de las explotaciones. La ganadería ovina ha disminuido en beneficio de la bovina.
Laespecificidad de las montañas, y de los macizos de las Cevenas, reside en la presencia de praderas permanentes (para la producción de plantas herbáceas) y de "parcours" (utilizados para el pastoreo). Estos usos no son muy intensivos y tienden a disminuir. A veces, los agricultores utilizan maquinaria muy grande para retirar las rocas de los prados (lo que se conoce como "dérochage", previa autorización oficial), y después se vuelve a cultivar la tierra.
La persistencia de una zona dinámica requiere transformación
"Cuando el estado de referencia se refiere a un paisaje antropizado, ya no es el equilibrio de la naturaleza lo que se pone de relieve, sino una relación armoniosa entre las sociedades y su entorno [...]".
El Monte Lozère presenta una doble dinámica paisajística: la dinámica lenta y natural del aumento de la cubierta forestal y la dinámica rápida de la evolución de los paisajes abiertos, cuyos resultados serán visibles a largo plazo.
A partir de aquí,¿quién decide el estado de equilibrio del paisaje y en base a qué representaciones ?
Para arrojar luz sobre esta cuestión de las representaciones de los interesados, el sociólogo comparó la noción de estado de referencia con los servicios ecosistémicos percibidos por los interesados, desde una perspectiva constructivista.
La noción de servicio ecosistémico es también un objeto fronterizo, que permite intercambios interdisciplinarios, como el diálogo entre científicos y gestores, y fomenta las elecciones concertadas.
Se ha diseñado un juego de rol en torno a una necesidad expresa de acción concertada: la eliminación de rastrojos y el volteo de praderas.
Las múltiples legitimidades del diseño paisajístico
139 servicios ecosistémicos percibidos (positivos y negativos) se enumeraron entre las personas encuestadas: 46 personas, entre ellas 39 hombres y 7 mujeres, trabajadores locales de todos los sectores (infrarrepresentación de las mujeres y ausencia de residentes secundarios).
Surgieron cuatro representaciones, agrupadas en dos tipos principales:
- Personas que comparten el diagnóstico de que el cierre del campo es problemático, que señala el fin de la sociedad campesina y la ruptura de un equilibrio. El punto de partida era mediados del siglo XIX. Se valoraban los pastizales y las praderas permanentes.
- Personas que deseanreabrir zonas cerradas y mantener una población suficiente mediante el mantenimiento de prácticas agrícolas extensivas, el pastoreo y la trashumancia.
- Personas que deseanmantener espacios abiertos e intensificarlos, mecanizar, derivar y regar.
- Personas queven en el aumento de la cubierta forestal una oportunidad. Hay dos formas de aprovecharla:
- Las personas quepromueven el desarrollo del bosque como"socio-sistema que se explota y, por tanto, proporciona empleo". Para ellos, la solución al declive agrícola consiste en sustituir un sector económico por otro. Salidas para la madera: madera, leña y pasta de papel.
- Consideran que enriquece la biodiversidad. El estado de referencia es el bosque máximo, un periodo anterior al desarrollo agrícola de la zona (Edad Media). Para ellos, el objetivo es favorecer la maduración de los bosques, fomentar la presencia de madera muerta, masas mixtas y especies autóctonas.
Citas para reflexionar
Las palabras de un ganadero lechero
"Para la leche, los prados artificiales son mejores que los naturales, porque tienen leguminosas".
Y las palabras de un turista urbano, para quien la naturaleza "ofrece un servicio" de bienestar y calma:
"Nos reconforta ver que la naturaleza sigue existiendo, que aún no ha desaparecido del todo".
Fuente de la imagen: Albrecht Fietz, en Pixabay.
Más información:
Clémence Moreau, Mettre en débat l'état de référence. Analyse des représentations des dynamiques paysagères au prisme des services écosystémiques : l'exemple du Mont Lozère, 2019, Ecología y Biodiversidad, Universidad de Montpellier.
Tesis disponible en: https: //www.theses.fr/2019MONTG004
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