Los artistas siempre nos han fascinado por su capacidad creativa, distinta de la del ser humano medio. Es sin duda esta concepción la que se resume en estas líneas.
"Desde el arte antiguo hasta el arte moderno, el mito del artista ha oscilado constantemente entre el del semidiós autodidacta y el del semidiós con talento innato. Esta es una posible definición del artista: estar al margen de la sociedad porque está fuera de la humanidad ordinaria. La idea es romántica. Y el artista no es en absoluto inocente en la construcción de tal mito" ( Urfalino, 2016).
Esta frase expresa dos características principales del artista: autodidacta y talento innato. Con la llegada de la robotización o la inteligencia artificial, es probable que estas cualidades pierdan notoriedad.
¿Artistas autodidactas en peligro?
Un autodidacta es alguien capaz de aprender algo nuevo sin la ayuda de un mentor o de métodos de educación formal. En otras palabras, adquiere conocimientos utilizando sólo sus propios esfuerzos y habilidades, en parte a través del ensayo y error, la lectura, etcétera. Los autodidactas se enseñan a sí mismos, explorando los temas que les interesan y desarrollando habilidades sin depender de una estructura educativa tradicional.
Su curiosidad y su motivación intrínseca les impulsan a aprender y desarrollarse de forma independiente. Se dice que varios artistas se han desarrollado de esta manera: Van Gogh, Maurizio Cattelan y Reggie Khumalo, por citar sólo algunos, son considerados excelentes artistas autodidactas. Van Gogh es sin duda uno de los pintores más famosos de la humanidad. Tras varios intentos fallidos de educación, este "medio loco" consiguió finalmente autorrealizarse en la pintura. Y con la IA, ahora podríamos reproducir la Noche estrellada, al menos en versión digital...
Mientras que los robots no pueden igualar la destreza de la mano experta de un pintor a la hora de pintar, en el campo de la música, el abanico de posibilidades creativas es cada vez más amplio.
Aunque la voz de Céline Dion sea única, bien podría ser interpretada por Shimon, un robot que crea y toca sus propias composiciones.
Del talento innato al talento copiado
El artista, un ser que navega entre mundos y teje sueños con hilos invisibles, desafía las leyes de la gravedad elevándose sobre las alas de la creatividad. Sus ojos, clavados en el infinito, captan destellos de belleza en todos los rincones del mundo. Sus palabras, como oráculos, revelan riquezas ocultas y despiertan emociones dormidas, una sensación que nos lleva a respetar a Joe Dassin, Michael Jackson, Picasso, Shakespeare, etcétera.
Pero hoy, la inteligencia artificial es capaz de crear "Romeo y Julieta" y"Nosotros somos el mundo". Es más, no sería fácil para el público distinguir entre una obra producida por un robot y otra producida por un humano. Ante esta transformación, cabe preguntarse si el artista seguirá siendo, durante mucho más tiempo, el semidiós. Su arte puede ser inmortal, pero ahora puede ser reproducido por robots.
El impacto de la IA en la creatividad artística
Los robots, y sobre todo la inteligencia artificial, sólo "crean" a partir de lo que existe. De hecho, es tentador decir que la IA no crea, sino que encuentra. En otras palabras, funciona como una sofisticada copiadora. Sin embargo, su capacidad para procesar grandes cantidades de datos en poco tiempo da lugar a producciones tan interesantes como extrañas.
"Heart on my Sleeve", que dura unos 2 minutos, tuvo más de 15 millones de escuchas en Tik Tok antes de ser retirada por presiones de Universal Music Group. He aquí una joya robótica basada en las voces de los raperos estadounidenses Drake y The Weeknd que no ha dejado indiferentes a los melómanos. Este ejemplo es sólo la punta del iceberg en el océano de las creaciones robóticas en las artes.
La IA podría desmitificar el arte y al artista
Los artistas siempre han tenido que hacer frente a los cambios de su entorno. Coupé Décalé, un estilo musical muy animado de Costa de Marfil, triunfó en parte a principios de la década de 2000 gracias a la capacidad de los DJ de utilizar ordenadores para hacer mezclas.
Sin embargo, la distancia entre una creación original, fruto del genio del artista, y la capacidad de producción de las herramientas de IA es cada vez más corta. En el futuro, será complicado distinguir entre las producciones puramente humanas y las de los robots. Los robots son ciertamente creaciones humanas, pero su capacidad de producción artística provocará cambios drásticos en la forma en que pensamos sobre el arte y los artistas.
Más allá de la imagen divina que los acompaña, en varios ámbitos nos vemos abocados a reconsiderar el estatuto de los autores y la remuneración de los artistas. ¿Deberían crearse premios o galardones para las creaciones artísticas robóticas, lo que podríamos llamar el RoboARt?
Ya con la aparición de las redes sociales, los problemas de derechos de autor se han vuelto casi incontrolables; con las proezas de la IA, el problema se está volviendo más complejo. Quizá sea necesaria la IA para resolverlo.
Referencias
Kohlhagen, Dominik, 2005, "Frime, escroquerie et cosmopolitisme, Le succès du 'coupé-décalé' en Afrique et ailleurs", Politique africaine 2005/4 (nº 100), páginas 92 a 105.
Mazzetti, Benoît, 2022, "¿Pueden los robots demostrar creatividad artística?".
https://www.actuia.com/contribution/mazzettibenoit/les-robots-peuvent-ils-faire-preuve-de-creativite-artistique
Urfalino, Mathilde, 2016, "Cómo nació y se construyó el mito del artista",
https://www.lesinrocks.com/arts-et-scenes/lartiste-un-mythe-66343-03-07-2016/
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