Publicado el 27 de marzo de 2024Actualizado el 27 de marzo de 2024
De una sociedad de movilidad ascendente a otra de movilidad descendente
¿Era mejor antes?
Los que tienden a decir que antes las cosas iban mejor suelen ser considerados reaccionarios. Pero, ¿es realmente así? ¿Estaban las sociedades mejor antes? Oliver Nachtwey, sociólogo y economista alemán, sostiene que nuestra época es la de la modernidad regresiva. ¿Qué quiere decir con esto?
Su análisis, que se centra en Alemania pero puede aplicarse a muchos países de Europa Occidental, muestra que en las décadas de posguerra los gobiernos hicieron mucho por mejorar la red de seguridad social. Durante la reconstrucción, por ejemplo, los trabajadores tenían mucho poder y podían convocar huelgas con efectos reales si las condiciones no cambiaban. Además, quien perdía su empleo tenía garantizada una ayuda económica durante unos años. Es cierto que esto no se aplicaba a las mujeres ni a los trabajadores inmigrantes, pero fue un comienzo.
Luego vino un movimiento de cambio hacia finales de los años 60, la crisis del petróleo de 1973 y la impresión para algunos de que la burocracia era demasiado engorrosa. La idea del neoliberalismo se vio entonces como una forma de liberarse, sobre todo en la derecha, pero también en cierta parte de la izquierda. Salvo que, irónicamente, este pacto condujo a una pérdida de conquistas sociales, a una mayor precariedad laboral y a una pérdida de opciones políticas. De ahí el término "modernidad regresiva". No es que piense que sea malo que haya más mujeres trabajando o más licenciados. Pero como los políticos están menos interesados en la economía social, todo el mundo ha acabado teniendo empleos menos atractivos y menos seguridad social.
Así que hoy todo el mundo tiene miedo de perder su empleo, sabiendo que no habrá red de seguridad. Además, todos los partidos políticos han tendido hacia una cierta actitud de liberalización de la moral (matrimonio para todos, igualdad entre hombres y mujeres, etc.), al tiempo que seguían fomentando un capitalismo que deja pocas opciones. Esto, para consternación del sociólogo, lleva a considerar el movimiento nacionalista de extrema derecha como un punto de vista diferente, aunque sea aún más regresivo en sus planteamientos.
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