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Publicado el 10 de abril de 2024 Actualizado el 10 de abril de 2024

La teoría del capital humano y la

El mercado laboral tiene realidades que trascienden la formación

Si bien la acumulación de capital ha sido durante mucho tiempo la regla de oro para algunos teóricos del crecimiento como Smith y Ricardo, en los años 50 Gary Becker situó el capital humano en el centro de este sector de actividad. De hecho, fundó el concepto que más tarde se convertiría en teoría, el de "capital humano", que estipula que la educación y la formación de las personas es un factor de crecimiento.

Además, cuanto más tiempo dediquen las personas a formarse, más posibilidades tendrán de ganar. Sin embargo, en un mundo en constante cambio, donde las profesiones se quedan rápidamente obsoletas y surgen otras nuevas, reflejo de la complejidad del mercado laboral, ¿es la formación prolongada una garantía de buena remuneración y de crecimiento económico para los países en desarrollo? Los párrafos siguientes intentan responder a esta pregunta.

¿Rentabilidad de la inversión?

Según la teoría del capital humano, cuanto más se aprende, más se aspira a un salario acorde con las competencias y conocimientos acumulados a lo largo de los estudios, lo que puede considerarse como un ahorro. En realidad, sin embargo, esta idea no puede tomarse como una verdad general, porque el salario de un empleado no puede basarse únicamente en su nivel de estudios. También depende de si la formación es básica o especializada.

De hecho, según una encuesta realizada en 2010 por el CEREQ (Centre d'études et de recherche sur les qualifications), los estudiantes con una licenciatura en Artes, Humanidades y Ciencias Sociales (LASH) (Bac+3) ganan menos que los que tienen un BTS y un DUT (Bac+2), con un salario medio de 1.100 y 1.225 euros respectivamente. Esta encuesta no se detiene ahí. También revela que un máster en LASH funciona de la misma manera que una licenciatura.

A este respecto, es posible identificar una serie de paradojas relacionadas con la teoría del capital humano, dado que, si nos atenemos a la encuesta anterior, podemos observar que existe toda una ilusión en torno al título de protección, que se supone garantiza una remuneración acorde con las competencias adquiridas, pero sobre todo con el número de años pasados en los bancos de la escuela, que presumen conocimientos para su titular.

La presunción de competencias

Tener un diploma es una cosa, pero tener las competencias necesarias para desempeñar un empleo es otra muy distinta. De hecho, aunque un diploma certifica los conocimientos, el saber hacer y las aptitudes interpersonales, no aporta más información sobre las competencias reales que puede tener un individuo, ya que estos conocimientos se evalúan en una situación laboral. En consecuencia, el albañil sólo puede ser reconocido a los pies de la pared.

La adquisición real de competencias en los sistemas escolares donde la teoría es la consigna, como es el caso de Camerún, sólo puede basarse en la experiencia adquirida sobre el terreno. Pasar varios años en los bancos de la escuela es admirable, pero hay que saber formarse en la práctica.

Si se quiere ser más competitivo en el mercado laboral, combinar teoría y práctica es la mejor manera de hacerlo, dado que la remuneración también varía en función de la experiencia profesional. De hecho, como señala Yves Michel en su artículo "Se formation, certes..., mais comment?", que consideramos un replanteamiento de los fundamentos de la teoría del capital humano.

La posición en la clasificación y, por consiguiente, el nivel de remuneración de un joven que empieza, se basa esencialmente en su diploma. Sin embargo, cada vez es más frecuente que se exija un mínimo de experiencia profesional para obtener un contrato indefinido. En segundo lugar, la progresión profesional y, por tanto, la remuneración, dependen de la experiencia profesional, es decir, de las competencias adquiridas en el trabajo.

Como vemos, un diploma es sin duda una baza para un empleo bien remunerado, pero la experiencia profesional no sólo es un indicador del dominio de los conocimientos, sino también una medida de la clasificación.

Disponer de una población instruida es una ventaja inestimable para una nación. Pero en los países en desarrollo en los que se produce una fuga de cerebros, el Estado no siempre parece ser el beneficiario preferente de su capital humano. ¿Cómo explicar este fenómeno?

En busca de "El Dorado

La fuga de cerebros puede deberse a varias razones. Sin embargo, cuando se trata de países en desarrollo, los emigrantes parecen buscar una mejor calidad de vida, que algunos de ellos probablemente encontrarían en los países desarrollados.

De hecho, en un país como Camerún, donde hay poca adecuación entre formación y empleo - de modo que al final de la formación los licenciados se quedan con competencias que no les serán útiles en el mercado laboral - se ven obligados a expatriarse para desarrollarse profesionalmente. En consecuencia, su expatriación genera importantes pérdidas en términos de crecimiento económico, ya que la formación es una inversión cuyo principal objetivo es aumentar el capital beneficioso para el desarrollo de un país.

Así pues, vemos que la formación es necesaria para el desarrollo del capital humano, pero también es necesario crear las condiciones propicias para el desarrollo de la mano de obra y, por tanto, para el rendimiento de la inversión.


Referencias

Bocquier Philippe, "L'importance relative de la fuite des cerveaux : la place de l'Afrique sub-saharienne dans le monde", IRD éditions, en línea https://books.openedition.org/irdeditions/2626?lang=fr

Dabo Joseph Doubla, Abessolo Yves André, 2022, "Inadéquations Éducatives et Transition Vers le Marché du Travail au Cameroun", Global Journal of human-social sciences; Linguistics and Education, en línea
https://globaljournals.org/GJHSS_Volume22/3-Inadequations-Educatives.pdf

Maingari Daouda, 2011, "Exode des cerveaux en Afrique : réalités et déconstruction du discours sur un phénomène social", en Éducation et Sociétés, vol 2 (no 28), páginas 131 a 147.

Michel Yves, 1997, "Se former, certes..., mais comment", Revue internationale d'éducation de Sèvres, p. 61 - http://journals.openedition.org/ries/3034

Ralle Pierre, "Croissance, formation et accumulation du capital humain", p. 203-219, en línea
https://books.openedition.org/editionscnrs/31391?lang=fr

Vignolles Benjamin, 2012, "Le capital humain : du concept aux théories", en Regards croisés sur l'économie, vol.2, no. 12, páginas 37 a 41, en línea
https://www.cairn.info/revue-regards-croises-sur-l-economie-2012-2-page-37.htm


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