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Publicado el 03 de julio de 2024 Actualizado el 03 de julio de 2024

Lo que nos enseña el burro

Aprender a tener paciencia, conocerse mejor a uno mismo

El sueño de Dan'A, los burros Kansas, Gygesse y Klarine en la mesa

"Le preguntamos a un sabio: '¿Por qué no devuelves los golpes a los que se portan mal contigo? Respondió sonriendo: "Cuando un burro te empuja, ¿le devuelves el empujón? Cuando ves ladrar a un perro, ¿le devuelves el ladrido? Cuando estés en medio del río, no insultes al cocodrilo.
Proverbio africano

Aquí estoy, dueño de 3 burros Gygesse, Klarine y Kansas, y están poniendo a prueba lo que yo creía saber sobre la enseñanza. En un mundo cada vez más conectado, la comunicación eficaz es esencial, tanto para el desarrollo personal como profesional. De hecho, alrededor del 55% de la comunicación humana es no verbal, lo que subraya la importancia de comprender e interpretar las señales no verbales (Mehrabian, 1971 ). Es más, el 85 % de los problemas en las organizaciones se atribuyen a deficiencias en la comunicación (Harvard Business Review, 2017 ). Por último, los estudios demuestran que las interacciones positivas con animales reducen el estrés en los seres humanos en una media del 31 %, lo que ilustra el potencial terapéutico y educativo de las relaciones interespecies (Beetz et al., 2012).

La presencia de un animal en una institución es un auténtico acto de cuidado. El calor de su aliento, escuchar su respiración y su corazón, es un recuerdo de la vida que pasa. La dimensión del animal en contacto con su entorno refuerza nuestro anclaje. Se dice que los animales están dotados de sintiencia, es decir, de sensibilidad, capacidad emocional y habilidades de aprendizaje únicas.

El ejemplo de los burros, animales a menudo infravalorados pero con una rica paleta de comportamientos y modos de comunicación, ofrece algunas lecciones valiosas. Su estudio nos ayuda a afinar nuestra comprensión de la comunicación no verbal y a desarrollar habilidades clave de facilitación, al tiempo que apoya un enfoque pedagógico fenomenológico.

Este texto explora cómo la comunicación interespecies enriquece la formación de facilitadores en tres categorías principales: desarrollo de habilidades interpersonales, mejora de la comunicación y enriquecimiento personal y profesional.

Desarrollo de habilidades interpersonales

Con estos 3 burros, mi mujer y yo decidimos empezar a formar a formadores, facilitadores, agentes de cambio, innovadores, coaches y directivos.(Proyecto Dan'A's Dream). La mediación asnal (con burros) nos permite trabajar una serie de habilidades clave:

  1. Mayor empatía

    Comunicarse con los burros requiere una comprensión profunda de su comportamiento y sus expresiones emocionales. Por ejemplo, la posición de las orejas, la tensión muscular y el movimiento de la cola de un burro indican diversos estados emocionales, como ansiedad, curiosidad o relajación(Broom & Fraser, 2007).

    Esta sensibilidad a sus señales no verbales aumenta la empatía en los facilitadores, ayudándoles a comprender mejor y responder a las emociones humanas de una forma más matizada. Cuando cuidamos de nuestros burros aprendemos a leer sus necesidades y sentimientos.

  2. Observación aguda

    Como animales de presa, los burros han desarrollado comportamientos sutiles para señalar su estado de alerta o relajación. Por ejemplo, un burro que olfatea suavemente el suelo con sus vibrisas (pelos del hocico) o que entrecierra ligeramente los ojos puede indicar un estado de confort.

    Estas agudas observaciones ayudan a los facilitadores a desarrollar una agudeza para detectar sutiles señales de comportamiento en los humanos, mejorando así su capacidad para intervenir adecuadamente (McDonnell, 2003) . Esta observación es natural en los hipersensibles y está mucho menos desarrollada en los más racionales.

  3. Paciencia y perseverancia

    Los burros son nativos del desierto. Para ellos, cada decisión es vital. Los burros son conocidos por su naturaleza reflexiva y cautelosa, que a menudo se malinterpreta como terquedad. Trabajar con ellos requiere un enfoque tranquilo y paciente, ya que no responden bien a los métodos coercitivos (Burden, 2012) .

    Esta paciencia es crucial para los facilitadores a la hora de guiar a individuos o grupos a través de procesos de cambio o resolución de conflictos, en los que las prisas pueden ser contraproducentes. Los burros pueden utilizarse para aprender la diferencia entre el condicionamiento positivo (recompensa) y el condicionamiento negativo (reducción de una restricción). Hay que ganarse su confianza antes de entablar una relación.

  4. Adaptabilidad

    Los burros muestran una gran variabilidad en sus reacciones en función de su entorno y de sus experiencias pasadas, pero también de su carácter singular. Un burro que haya pasado por experiencias estresantes puede ser más reticente y requerir enfoques adaptados y personalizados.

    Los facilitadores aprenden así a ajustar sus estrategias en tiempo real, una habilidad esencial para adaptarse a la dinámica cambiante de los grupos humanos (French, 1997) . El burro también es un animal gregario que reacciona de forma diferente si está solo o en manada. Se adapta de forma completamente distinta si siente la presencia de sus congéneres o si se siente aislado. Para nuestros burros, las separaciones y los reencuentros después de un paseo provocan intensas manifestaciones emocionales.

Mejora de la comunicación

  1. Desarrollo de la comunicación no verbal

    Los burros utilizan un rico lenguaje corporal para comunicarse. Por ejemplo, un burro que tira de las orejas hacia atrás puede indicar enfado o molestia, mientras que un burro que mueve las orejas hacia delante muestra interés y curiosidad. La posición del cuerpo, la distancia y las microseñales de acercamiento o alejamiento son microseñales que hay que observar cuidadosamente para entablar una relación.

    Aprender a descodificar estas señales permite a los facilitadores estar más atentos a las señales no verbales de los seres humanos, mejorando así sus habilidades generales de comunicación (Hall, 1984).

  2. Escucha activa

    Interpretar el comportamiento de un burro, como un cambio de postura o un movimiento en respuesta a un ruido concreto, requiere una escucha activa. Por ejemplo, los burros pueden relinchar para advertir de un peligro o para expresar una necesidad.

    Los facilitadores que desarrollan esta habilidad de escucha activa pueden comprender y responder mejor a las preocupaciones de los participantes humanos, creando un entorno de confianza y respeto mutuo (Grandin & Johnson, 2009) . Nuestros burros son telépatas, leen nuestros pensamientos y oyen los latidos de nuestro corazón (ven y compruébalo tú mismo, es difícil de creer).

  3. Claridad y coherencia

    La comunicación con los burros debe ser directa y coherente. Un burro que recibe mensajes incoherentes puede confundirse o estresarse, lo que va en detrimento de la comunicación y del mensaje que se quiere transmitir.

    Esta necesidad de claridad se traduce directamente en la facilitación, donde las instrucciones y los mensajes claros evitan malentendidos y garantizan una mejor coordinación dentro del grupo (Thorne, 1998) . ¿Le suena esto a cursos de formación cuyas intenciones no están claras?

  4. Uso del refuerzo positivo

    Los burros responden mejor al refuerzo positivo, como las caricias o las recompensas de comida, para fomentar los comportamientos deseados.

    Los facilitadores pueden aplicar principios similares con los humanos, utilizando el estímulo y el refuerzo positivos para motivar y guiar a los participantes, creando un entorno más productivo y armonioso (Skinner, 1953) . Sin embargo, rara vez utilizamos este enfoque porque ya no estaríamos en una relación equilibrada y de aprendizaje, sino en una forma de dominación alimentaria.

Enriquecimiento personal y profesional

  1. Gestión del estrés

    Los burros, como animales sensibles que son, sienten y reflejan el estrés de su entorno. Aprender a mantener un entorno tranquilo y seguro para los burros ayuda a los facilitadores a manejar su propio estrés y a crear atmósferas tranquilizadoras para los humanos, reduciendo así la tensión y mejorando la eficacia de los procesos de facilitación (Kiley-Worthington, 1990). Cuando los niveles de estrés son bajos, el burro y el humano pueden sentirse como en una burbuja comunicativa y sentir profundamente las emociones del otro.

  2. Desarrollo de la resiliencia emocional

    Trabajar con burros expone a los facilitadores a una serie de emociones, desde la frustración hasta la alegría de ver progresos. Esta interacción regular con retos emocionales refuerza su resiliencia, preparándoles para gestionar emociones complejas en contextos de facilitación humana (Lazarus & Folkman, 1984) . Además, las emociones circulan dentro de la manada de burros y se amplifican o disipan en función de los liderazgos existentes, que conviene identificar detectando quién imita a quién, y no siempre es el mismo burro el que marca el ritmo.

  3. Aprendizaje continuo

    Cada burro tiene una personalidad y unas necesidades únicas, lo que exige que los facilitadores adopten una actitud de aprendizaje continuo para comprender y responder con eficacia. Esta mentalidad es beneficiosa en la facilitación, donde el aprendizaje constante y la adaptación a nuevas situaciones son esenciales (Kolb, 1984).

  4. Fortalecimiento del vínculo humano-animal

    La conexión con los burros enriquece a los facilitadores personal y profesionalmente al ofrecerles perspectivas únicas sobre las relaciones y las interacciones. Esta conexión fomenta un enfoque más compasivo y holístico de la facilitación, inspirado en experiencias de comunicación entre especies (Levinson, 1969). Los encuentros de nuestros burros con personas que "tienen algo extra" envían una señal de amabilidad a todos los seres vivos. Son momentos increíbles de vivir.

  5. Apoyo a un enfoque fenomenológico de la enseñanza

    La comunicación entre especies, tomada aquí como ejemplo con los burros, apoya el avance hacia un enfoque pedagógico fenomenológico al hacer hincapié en la experiencia vivida y la percepción subjetiva de las interacciones.

    Al observar e interactuar con los burros, los facilitadores desarrollan una sensibilidad hacia las experiencias inmediatas y los contextos particulares de los individuos, ya que cada burro funciona como un individuo específico. Este enfoque ayuda a comprender y valorar las perspectivas únicas de cada participante, integrando plenamente sus experiencias en los procesos pedagógicos y de facilitación (Varela, Thompson, & Rosch, 1991) .

Si quieres experimentar esto o saber más, ven al Haut Languedoc.

Ilustración: los burros Kansas, Gygesse y Klarine en la mesa - ©Denis Cristol

Fuentes

Broom, D. M., & Fraser, A. F. (2007). Comportamiento y bienestar de los animales domésticos. CABI. htt ps://www.cabidigitallibrary.org/doi/book/10.1079/9781789249835.0000

Burden, F. A. (2012). El bienestar y los cuidados veterinarios de los burros. Veterinary Clinics: Equine Practice, 28(3), 481-499. https://bvajournals. onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1136/vr.b4800

French, J. M. (1997). Donkey: The Story of the Ass from East to West. Boydell & Brewer. https://archive. org/details/donkeystoryofass0000dent

Grandin, T., & Johnson, C. (2009). Animals Make Us Human: Creating the Best Life for Animals. Houghton Mifflin Harcourt. https://books. google.fr/books/about/Animals_Make_Us_Human.html?id=yXazZCCj9QYC&redir_esc=y

Hall, E. T. (1984). La danza de la vida: La otra dimensión del tiempo. Anchor Books.

Harvard Business Review. (2017). El coste de las malas comunicaciones. https://www. proquest.com/docview/2429061659?pq-origsite=primo&sourcetype=Trade%20Journals

Kiley-Worthington, M. (1990). Animales en la escuela: Guía para la educación de las relaciones entre humanos y animales. Learning Development Institute. https://books. google.fr/books/about/Animals_in_Schools.html?id=K4Wwdy1QgO8C&redir_esc=y

Kolb, D. A. (1984). Experiential Learning: Experience as the Source of Learning and Development. Prentice Hall.

Lazarus, R. S., y Folkman, S. (1984). Stress, Appraisal, and Coping. Springer Publishing Company. https://link. springer.com/referenceworkentry/10.1007/978-1-4419-1005-9_215

Levinson, B. M. (1969). Pet-oriented Child Psychotherapy. Charles C. Thomas. https://archive. org/details/petorientedchild0000levi

McDonnell, S. M. (2003). The Equid Ethogram: A Practical Field Guide to Horse Behavior. Eclipse Press. https://archive. org/details/equidethogrampra0000mcdo

Mehrabian, A. (1971). Silent Messages. Wadsworth. https://archive. org/details/silentmessages00mehr

Skinner, B. F. (1953). Science and Human Behavior. Free Press. https://www. bfskinner.org/newtestsite/wp-content/uploads/2014/02/ScienceHumanBehavior.pdf

Thorne, T. (1998). The Donkey Companion. Storey Publishing. https://archive. org/details/donkeycompanions0000weav

Varela, F. J., Thompson, E., & Rosch, E. (1991). The Embodied Mind https://direct.mit.edu/books/monograph/4061/The-Embodied-MindCognitive-Science-and-Human

El sueño de Dan 'A https://a pprendre-autrement.org/reve-dana/


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