Publicado el 18 de septiembre de 2024Actualizado el 18 de septiembre de 2024
¿Nos espían nuestros teléfonos?
Su capacidad de escucha activa ya se utiliza en la publicidad
¿Nuestros teléfonos nos espían? La pregunta se plantea a raíz de que el medio de investigación estadounidense 404 Media revelara que un grupo mediático estadounidense utilizaba la escucha activa para captar conversaciones con el fin de orientar la publicidad.
Ya sabíamos que nuestro uso de Internet permitía a los gigantes informáticos obtener información y ofrecernos mensajes publicitarios a medida. La cuestión era si esto era posible cuando no estamos conectados.
Parece que sí, al menos en Estados Unidos. Muy a menudo, ciertas aplicaciones piden acceso al micrófono del dispositivo, lo que abre la puerta a la escucha activa. En Europa y otros lugares, la legislación prohíbe este tipo de espionaje, aunque sólo sea en parte, pero no en Estados Unidos.
De este modo, el teléfono puede transmitir información hablada en voz alta y adaptar posteriormente la publicidad que encuentra en Internet. ¿Cómo consigue el aparato reconocer al usuario y no, por ejemplo, al televisor? Es difícil saberlo, ya que el funcionamiento de este método es aún muy nebuloso. Lo que plantea cuestiones éticas cada vez más claras sobre otros usos en el futuro.
Si la división del trabajo genera una disociación entre actividad y sentido, la virtualización completa el proceso de despojarlo de su realidad. Los grandes ideales de la era industrial fueron capaces de movilizar a la gente en poderosas ideologías. El final de esta era terminó con el crack ecológico y devolvió a cada cual a su responsabilidad individual de desarrollarse. ¿Qué hacemos con lo colectivo?
Un enfoque alternativo de la investigación es muy de campo. Su objetivo no es el mismo que los demás. Se trata de cambiar la forma de hacer las cosas para responder mejor a las necesidades. Se llama investigación-acción.
Para comprender la sumisión libremente consentida en la actualidad, hay que cambiar de perspectiva: el problema ya no es solo la obediencia visible, sino las condiciones invisibles que hacen que ciertas orientaciones resulten deseables, naturales u obvias.
"Sapere aude. Atrévete a pensar por ti mismo". Este lema tiene más de 2000 años y ha sido adoptado por muchos filósofos y educadores. Es sin duda la primera ley de toda educación. Atrévete a pensar, a confrontar tus ideas, a abordar contenidos complejos. No te atrevas a dejar que otros piensen por ti.