Las emociones son inherentes al ser humano. A menudo guían nuestra toma de decisiones. Para que sean más favorables, necesitamos cultivar la inteligencia emocional. ¿Cómo hacerlo?
Entender la inteligencia emocional
Para caracterizar a una persona, tendemos a centrarnos sobre todo en el coeficiente intelectual, pero el coeficiente emocional es igual de importante. La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer, comprender y, sobre todo, gestionar las emociones. Un aspecto visiblemente decisivo es la capacidad de reconocer las emociones de los demás para gestionar mejor las relaciones sociales y profesionales.
Ya sea positiva o negativa, una emoción puede llevar a tomar decisiones que tendrán un efecto definitivo. Teniendo esto en cuenta, tiene sentido movilizar las habilidades necesarias para comprender y gestionar estas emociones con el fin de optimizar la toma de decisiones responsable en una situación dada. A continuación, algunos puntos y consejos para trabajar esta inteligencia.
Cultivar el arte del silencio
En general, cuando nos enfrentamos a una confusión existencial, tendemos a precipitarnos en la reacción. Sin embargo, uno de los pilares de la sabiduría es la capacidad de permanecer en silencio, incluso cuando las cosas hierven por dentro. De hecho, nos beneficiaría escuchar más y hablar menos. De hecho, cuanto menos hablemos, más utilizaremos nuestros sentidos para comprender las emociones de la otra persona. Como dice Ayselline de Lardemelle: "Detrás de las emociones hay necesidades que es esencial reconocer.
Cuanto más avancemos en el perfeccionamiento de nuestro silencio, más razonadas serán nuestras decisiones, porque nos habremos tomado el tiempo de percibir todas las cuestiones en juego en ese momento. Por el contrario, si no lo hacemos, corremos el riesgo de tomar decisiones precipitadas e irreversibles que podrían tener un impacto lamentable en los demás.
Liberarse del autodesprecio
En lo que respecta a las emociones negativas, la atención se centra con razón en el miedo, el estrés y la ira. De hecho, existe una plétora de artículos sobre cómo gestionar estas emociones: hay que decir que ocupan un lugar central. Junto a ellas, no hay que descuidar el desprecio de uno mismo. Es una característica de las personas que muy a menudo carecen de confianza en sí mismas.
En realidad, es necesario trabajar en uno mismo e incluso practicar un cierto ascetismo para mejorar día a día. Tú debes ser tu propio vendedor y, en lugar de menospreciarte, es mejor celebrar las pequeñas victorias de la vida al tiempo que te das cuenta de lo mucho que tienes que mejorar para ser aún mejor.
El autodesprecio es tóxico porque afecta a la toma de decisiones. De hecho, nos impide aprovechar ciertas oportunidades que son necesarias si queremos desarrollar nuestro potencial. Por ejemplo, una persona en esta situación tenderá a no comprometerse o a desanimarse fácilmente ante la adversidad.
Domar la euforia
La alegría es sin duda una emoción positiva, pero a ciertos niveles puede llevarnos por mal camino. En una situación de alegría extrema, uno no controla necesariamente sus actos. Por ejemplo, en el partido entre Brasil y Camerún del Mundial de Qatar 2022, el delantero camerunés Aboubakar Vincent se quitó la camiseta tras marcar un gol a su rival de turno. De hecho, ya le habían mostrado la tarjeta amarilla. Durante el breve momento que siguió a su gol, eufórico, olvidó que quitarse la camiseta es sinónimo de tarjeta amarilla. En vista de ello, recibió la tarjeta roja y fue expulsado. Esta desafortunada decisión dejó a sus compañeros en inferioridad numérica. Afortunadamente, no tuvo ninguna repercusión en el juego, ya que Camerún acabó ganando el partido, una victoria histórica.
Este ejemplo, aunque anecdótico, tiene el mérito de poner de relieve la necesidad de controlar esta fuerte emoción. Esto requiere una práctica diaria para alcanzar un cierto nivel de autocontrol. Es imprescindible señalar que la euforia no es buena consejera, porque las consecuencias no siempre son despreciables. A veces perdemos el control cuando nos encontramos en este estado emocional.
En vista de lo anterior, no pretendo haberlo cubierto todo, ya que las emociones son numerosas y requieren actitudes y reacciones que difieren de una situación a otra. Sin embargo, sí parece útil saber callar, liberarse del autodesprecio y domar la euforia para reforzar la inteligencia emocional.
Ilustración: Victoria en Pixabay
Fuentes
3 consejos clínicamente probados para gestionar tus emociones de forma sencilla
https://www.la-clinique-e-sante.com/blog/emotions/conseils-gerer-ses-emotions
Gestión de las emociones: habilidades, ejercicios y estrategias
https://www.betterup.com/fr/blog/emotional-regulation-skills
Emociones y toma de decisiones
https://shs.cairn.info/revue-francaise-de-gestion-2008-2-page-33
¿Qué es la inteligencia emocional?
https://www.livi.fr/en-bonne-sante/intelligence-emotionnelle/
Aumentar la inteligencia emocional
https://www.youtube.com/watch?v=TzFCb7SUUZc
La tarjeta roja de Vincent Aboubakar en el Mundial de Qatar
https://www.youtube.com/shorts/-AslkiAuv-U
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