Publicado el 20 de noviembre de 2024Actualizado el 18 de noviembre de 2024
¿Podríamos tener la clave de la próxima evolución?
¿Podríamos ser los artífices de evitar la sexta extinción masiva?
Hemos pasado la medianoche en lo que respecta al medio ambiente. Ya no estamos en condiciones de prevenir los daños, sino de reducir la devastación futura. ¿Cómo podemos evitar la catástrofe? ¿Podríamos influir positivamente en la evolución de las cosas?
Sabemos que el ser humano ya ha influido en los ecosistemas para bien o para mal. El problema es que rara vez se ha tenido en cuenta la noción de repercusión en los ecosistemas. La introducción de ranas toro parecía una buena idea para eliminar plagas de insectos en Australia. Sin embargo, la especie ha atacado ahora a otros animales endémicos, amenazando su supervivencia.
Los científicos intentan ahora proteger a los corales, por ejemplo exponiéndolos a un poco de calor para que desarrollen resistencia, o inyectándoles microorganismos para protegerlos del aumento de la temperatura del agua. Para muchos investigadores, es la modificación genética la que podría ayudar a la flora y la fauna. Ahora sería fácil crear generaciones de mosquitos exclusivamente machos para frenar la propagación de la malaria, o diseñar árboles supereficientes capaces de absorber mucho más dióxido de carbono que los árboles normales. La tecnología de las tijeras genéticas podría conducir a una protección más selectiva de las especies sin necesidad de envenenar, sacrificar o introducir otros elementos perturbadores en los entornos.
Hay que reconocer que existen riesgos y que sin duda será necesario empezar a pequeña escala y no en la propia naturaleza. Pero, como dicen varios de los especialistas entrevistados en el informe, no hacer nada equivale a dejar que la sexta extinción masiva siga adelante.
Según una gran mayoría de investigadores, estamos en la era del Antropoceno. Nuestras acciones tienen consecuencias directas en el medio ambiente, entre otras cosas. Para evitar la catástrofe, muchos creen que los sistemas educativos deberían adoptar una pedagogía humanista en todos los niveles. Este último promueve la justicia social y medioambiental.
El contexto educativo no es favorable en todas las regiones del mundo. Sigue habiendo problemas de infraestructuras, sobre todo en la región del Extremo Norte de Camerún. Por el momento, los profesores y otros agentes educativos toman iniciativas para seguir transmitiendo conocimientos...