Publicado el 27 de noviembre de 2024Actualizado el 27 de noviembre de 2024
Los orígenes de la violencia
¿Tenían ya los primeros humanos un espíritu guerrero?
Durante mucho tiempo nos alimentaron con propaganda del siglo XIX sobre el hombre prehistórico. Se les veía casi como animales violentos y bárbaros. Era una forma de menospreciar a los humanos de la época, como tantas otras en la historia. Esta imagen ha forjado una gran parte de las representaciones del hombre paleolítico. Sin embargo, la investigación y los conocimientos contemporáneos tienden a anular esta visión.
Marylène Pathous-Mathis, entrevistada aquí en el programa "Les idées larges" de Arte, explica lo que han descubierto arqueólogos y especialistas. Parece que tendemos a mezclar dos principios: la violencia y la agresividad. Es cierto que los primeros humanos podían mostrarse a veces hostiles hacia congéneres que intentaban atacarles a ellos o a sus familias. Pero estos actos aislados no representan la violencia armada organizada que llegaría miles de años más tarde. Al contrario, parece que las tribus de cazadores-recolectores se encontraban en situaciones de abundancia que no les obligaban a luchar entre sí. Había un alto nivel de cooperación, incluso con los nacidos con discapacidades.
La noción de violencia se hizo más evidente con la sedentarización y el enfoque humano de la producción. Como resumió Jean-Jacques Rousseau, surgieron conflictos en torno al concepto de propiedad, territorio y diferenciación de clases sociales. Aparecieron las primeras tumbas de ricos. Después, la Edad de Bronce condujo a la creación de las primeras armas diseñadas no para cazar, sino para matar a otras personas.
Es difícil conectar con el yo en una sociedad materialista porque estamos condicionados por tres prisiones: la mental, la emocional y la del ego. Es posible salir de estas prisiones cultivando tres cosas: dejarse llevar, confianza en sí mismo y desapego.
Aunque la motivación educativa difícilmente puede sustituir al placer del juego, sí puede conseguirse utilizando el placer de la comprensión y los beneficios del conocimiento.
Desde la pandemia del covid-19, el trabajo infantil ha aumentado por primera vez en 20 años en todo el mundo. Esta situación se explica por la precariedad provocada por la crisis sanitaria. Mientras que África es la que más ha sufrido, en Quebec cada vez hay más jóvenes de 11 a 15 años que ocupan puestos de trabajo en sectores en los que escasea el personal. Esta situación suscita algunas preocupaciones.
La danza es el reflejo de nuestras almas individuales y colectivas, y explorar los diferentes estilos nos enseña sobre el ser humano. Este aflojamiento del cuerpo es una ayuda para vivir cuando todo nos aprieta.