Publicado el 21 de enero de 2025Actualizado el 21 de enero de 2025
La escuela detrás de los genios de Silicon Valley
Cómo Stanford se convirtió en un vivero de talentos informáticos
Silicon Valley ha cambiado literalmente el mundo desde el siglo XX. Fue el punto de partida de cientos de tecnologías que se utilizan en nuestra vida cotidiana. Y muchos de los genios que están detrás de estas tecnologías estudiaron en la Universidad de Stanford. Hoy, el campus es un tercio del tamaño de París. Una gigantesca comunidad académica que, sin embargo, no se fundó con esta idea en mente.
Al principio, los Stanford eran californianos de clase media cuya esposa quería promover el aprendizaje. En aquella época, la universidad no tenía nada de prestigiosa. Varios años después, se conocieron dos estudiantes de ingeniería: Hewlett y Packard. Hoy, sus nombres son sinónimos de ordenadores, impresoras y otros productos. Por aquel entonces, no eran más que dos amigos que jugueteaban con máquinas en un garaje.
Hablando con el Decano de Ingeniería, Frederick Terman, consiguieron un espacio en la enorme finca de la universidad para instalar un lugar de trabajo y utilizar los cerebros de Stanford para desarrollar nuevas tecnologías. Esta costumbre iba a ser el punto de partida de Silicon Valley.
Hoy en día, estos enormes centros de investigación siguen desarrollando ideas innovadoras con la ayuda de los estudiantes. Ahora, sin embargo, para entrar en esta institución hay que tener un currículum bien currado que demuestre tus capacidades, estar dispuesto a trabajar como un loco y pagar 80.000 dólares al año. Como dice un estudiante entrevistado en este reportaje, estadísticamente, los jóvenes estadounidenses tienen más posibilidades de sobrevivir a un tiro en la cabeza que de entrar en esta universidad.
Las escuelas de negocios están atrapadas en una tendencia inflacionista que trasladan a sus alumnos: el coste de la investigación, el coste de contratar a profesores de prestigio, el coste de las infraestructuras... todo se suma en un círculo coherente y económicamente selectivo.
El sudoku es un juego excelente para que los profesores lo utilicen en clase. Como el juego está estrechamente relacionado con las matemáticas, parece obvio que el sudoku puede utilizarse como punto de partida para introducir principios matemáticos o simplemente para desarrollar la lógica de los alumnos.
¿Cómo atreverse a presentarse ante un grupo para hablar? ¿Dónde encontrar la energía y la confianza en uno mismo para atreverse? ¿Cómo prepararse para no bloquear la mandíbula ni la respiración? Te proponemos un curso en el que conocerás a oradores, pero también a cantantes, y que te llevará a hacer algunas muecas delante de tu ordenador.
En los últimos años, una nueva cultura atrae a jóvenes y mayores: la de Corea del Sur. La ola conocida como "Hallyu" afecta al cine tanto como a la música, y los adolescentes son muy aficionados a ella. ¿Sería posible utilizarla en el aula?