Hoy en día, cualquier proyecto de construcción o desarrollo a gran escala implica a docenas de oficios, sistemas y partes interesadas, y debe tener en cuenta sus efectos a corto y largo plazo. Es evidente que la ingeniería es cada vez más compleja.
Los ingenieros, y quienes los forman, tienen preocupaciones que van mucho más allá de lo puramente técnico, y ahora consideran los aspectos humanos, medioambientales, sociales, financieros y de gestión logística de los proyectos... El arte de negociar, de escuchar, de tener en cuenta elementos más intangibles como el valor del patrimonio y las sensibilidades locales, están todos a la orden del día, al igual que la integración de herramientas de inteligencia artificial en un campo en el que la tecnología está en la base de las operaciones.
Una red de suministro de agua no tiene nada de sencillo, pero si además atraviesa redes de energía, transporte y comunicaciones y pasa por el emplazamiento histórico de un centro urbano de alta densidad en una época de cambio climático e inflación... se necesitará todo un equipo para gestionar el proyecto, ¡e incluso robots!
El mundo de la ingeniería está en el corazón del Antropoceno, es incluso el instrumento en su origen... y quizá sea también el que restablezca nuestra relación con la biosfera. Dada la magnitud de los retos, necesitaremos toda la ingeniería que podamos reunir... y la sabiduría para guiarla.
Denys Lamontagne - [email protected]