Publicado el 29 de enero de 2025Actualizado el 29 de enero de 2025
Al cerebro le encantan las historias
Utilizar esta pasión en las presentaciones orales
A nuestro cerebro le encantan las historias. En primer lugar, porque nos las cuentan desde la infancia y, en segundo, porque nos ayudan a comprender mejor conceptos e ideas. El uso de la narración o "storytelling" en las presentaciones funciona bien para mantener la atención del público, como señala este especialista.
Sin embargo, no debemos olvidar un fenómeno importante: cuando escuchamos una historia, estamos a la vez por delante y por detrás del narrador. En otras palabras, una parte de nuestra mente se divierte anticipando lo que va a ocurrir a continuación, mientras que la otra sigue atentamente lo que sucede por si hay alguna sorpresa.
Como consecuencia, esto afecta a las oraciones que hacemos. Por eso, hacer un resumen al principio de una presentación quizá no sea la mejor idea, ya que las claves ya estarán dadas a la audiencia, que sabrá lo que va a pasar a continuación, y no la mantendrá en vilo.
Lo mismo ocurre con las diapositivas con puntos muy claros que dan todas las pistas. El cerebro lee más rápido de lo que habla un orador. Por eso, es mejor utilizar transiciones y enfoques más cautivadores, que recuerden los temas una vez dados.
El uso de dilemas en el aula ofrece la oportunidad de debatir temas sin tener que cargar con el peso de tomar una decisión con todas sus consecuencias. Un ejercicio complicado que puede desanimar a los profesores. Y, sin embargo, basta con algunos casos prácticos en línea y algunas reglas para que todo vaya sobre ruedas.
La agricultura, caracterizada por el uso intensivo de insumos químicos, se ha presentado durante mucho tiempo como garante de la seguridad alimentaria. Este modelo se muestra ahora incapaz de garantizar la estabilidad. Las múltiples respuestas a los retos actuales aportan mucho más que alimentos.
Un enfoque alternativo de la investigación es muy de campo. Su objetivo no es el mismo que los demás. Se trata de cambiar la forma de hacer las cosas para responder mejor a las necesidades. Se llama investigación-acción.