Entre la exhortación a "ser creativos juntos" lanzada por los consultores de innovación y la suposición determinista de que la creatividad es un don reservado a unos pocos elegidos, está surgiendo un espacio crítico.
Una historia reveladora: cuando las técnicas de creatividad colectiva crean conformidad.
Una empresa productora de compuestos de silicio se enfrentaba a un importante reto industrial: comprender las causas del número de desechos en una línea de producción y reducirlos significativamente. La dirección decidió recurrir a un consultor especializado en metodología de resolución de problemas y a un reconocido experto en facilitación de grupos e innovación.
Tras varias horas de reuniones de grupo dedicadas a analizar la situación y generar soluciones, el consultor observó algo decepcionante: las propuestas del grupo carecían cruelmente de originalidad y profundidad. Los participantes parecían atrapados en sus patrones habituales de pensamiento, incapaces de proponer una verdadera ruptura con el pasado, a pesar de los ejercicios de divergencia probados y ensayados que se propusieron al grupo. Ante este callejón sin salida, el consultor tomó una decisión: interrumpir la sesión de grupo y pedir a cada participante que reflexionara individualmente, con la única consigna de presentar sus nuevas ideas en un plazo de 48 horas.
El resultado fue sorprendente: las propuestas individuales resultaron ser mucho más innovadoras, creativas y pertinentes que las elaboradas colectivamente. Este experimento plantea una cuestión crucial: ¿son realmente eficaces nuestros métodos tradicionales de creatividad?
Los límites de las técnicas de creatividad colectiva
Un estudio (1) publicado en la revista Gestion 2000 arroja una luz sorprendente sobre esta cuestión: en una muestra de nueve grupos de trabajo que utilizaban técnicas de creatividad, dos tercios (es decir, seis grupos) no consiguieron producir ideas realmente originales.
Parece que en los grupos predomina un sesgo de conformidad: cada participante desarrolla un filtro inconsciente que le impide proponer ideas demasiado marginales o que alteren el orden establecido. La dinámica colectiva se convierte entonces en una trampa cognitiva. La búsqueda de validación social conduce al conformismo y el individuo prefiere proponer una idea convencional antes que una sugerencia audaz. El riesgo de destacar resulta más amenazador que el reconocimiento de haber producido una idea innovadora.
Además, la exigencia de ser creativo en un tiempo récord va en contra de nuestros procesos naturales. Necesitamos tiempo para tener ideas diferentes. Todos los trabajos y ejemplos de grandes innovadores demuestran que una idea disruptiva sólo surge después de mucho trabajo, múltiples intentos y desalentadores fracasos.
Otro factor sabotea la innovación cuando se pertenece a un grupo de reflexión. Los trabajos de Irving Janis (2) sobre el "pensamiento de grupo" ponen de relieve un fenómeno inquietante: cuanto más unido está un grupo, menos capaz es de generar perspectivas diversas. Los mecanismos que entran en juego incluyen la tendencia a buscar el consenso, minimizar el desacuerdo, censurar las opiniones divergentes y crear una ilusión de invulnerabilidad colectiva.
Las investigaciones en psicología social demuestran que los seres humanos tienden a ajustar su comportamiento y su forma de pensar a las expectativas percibidas por el grupo (3). Esta dinámica se hace especialmente prevalente en contextos profesionales en los que se valoran la cohesión y la alineación.
La ilusión de la creatividad individual generada por los métodos creativos
Contrariamente a la creencia popular, la creatividad individual tradicional tampoco es una solución milagrosa. Los métodos tradicionales de brainstorming personal tropiezan con obstáculos cognitivos igualmente complejos.
Nuestro cerebro funciona por hábito y economía cognitiva. Tiende de forma natural a reproducir patrones de pensamiento probados y comprobados, minimizando el esfuerzo necesario para construir nuevas representaciones y favoreciendo la rapidez frente a la originalidad.
El enfoque lineal se convierte en una trampa en la que todos caemos cuando queremos utilizar un método creativo. El método de los sombreros de De Bono, por ejemplo, nos pide que nos pongamos estos sombreros uno tras otro como "máscaras cerebrales" que cegarían a los demás. ¿Ha intentado alguna vez mirar sólo al lado derecho de una habitación? Su mirada se centrará inevitablemente en el lado izquierdo.
La resolución de problemas sigue con demasiada frecuencia un modelo racional y secuencial que ahoga la creatividad: identificación del problema, recopilación de información, generación de soluciones, evaluación y selección. Este enfoque metódico, aunque tranquilizador, limita drásticamente la aparición de soluciones verdaderamente innovadoras.
Tiempo y ritmo: las claves secretas de la innovación
John Cleese ofrece una visión fascinante, basada en el trabajo de Guy Claxton. Distingue dos formas de pensar fundamentalmente distintas:
- El cerebro de liebre: eficiente y rápido.
Esta energía da lugar a un pensamiento lógico y racional, orientado a la resolución inmediata, con énfasis en la acción y la operatividad. Esta postura es especialmente adecuada para tareas definidas y limitaciones de tiempo.
- La mente tortuga: tiempo para la creatividad. Esta postura permite un pensamiento contemplativo y difuso, abierto a lo inesperado y a lo emergente, capaz de establecer conexiones inesperadas. El inspector Adamsberg, héroe de las novelas policíacas de Fred Vargas, habla a menudo de "palear las nubes".
"Fred Vargas utiliza numerosas metáforas para describir lo que pasa por la cabeza de Adamsberg: un paisaje brumoso, un pantano donde las ideas se comparan a renacuajos que suben lentamente a la superficie, un cielo apagado... Todo lo que es informe, todo lo que carece de contornos precisos, hasta el punto de ser indescriptible, es Adamsberg " . (4)
La verdadera creatividad exige favorecer este segundo modo, dejando tiempo para soñar despierto y reflexionar sin rumbo. Las abluciones en el baño o un paseo por el bosque son a menudo actividades en las que surgen nuevas ideas que hay que plasmar.
Más allá de los métodos: la creatividad como forma de vida
La auténtica creatividad se cultiva en la vida cotidiana, no a través de métodos formateados. Se nutre de tres dimensiones fundamentales: la apertura a la diferencia, el cuestionamiento de los patrones establecidos y la curiosidad productiva.
- Aceptar la diversidad como una fuente potencial de enriquecimiento significa suspender el juicio inmediato, escuchar perspectivas diferentes y ver la alteridad como una oportunidad. Entrar en comunicación con un vecino de tren que no habla tu mismo idioma puede aportar nuevas formas de ver la vida. "Si difiero de ti, lejos de perjudicarte, te enriquezco" ("Citadelle" - Antoine de Saint-Exupéry)
- Sacudir los esquemas establecidos sigue siendo un ejercicio exigente; nos construimos sobre nuestras certezas erigidas tras numerosos intentos que nos han llevado al éxito o al fracaso. Cuestionarlas sin destruirlas genera una especie de esquizofrenia delicada pero esencial para una creatividad eficaz.
- Por último, desarrollar una postura de curiosidad productiva significa que puedes seguir tus ideas hasta el final, y no sólo permanecer interesado. Leer un artículo y preguntarse: "¿Qué voy a hacer con lo que he leído?", charlar con un conocido y preguntarse: "¿Qué quiero explorar después de esta conversación?", o ver a un experto hacer algo y preguntarse: "¿Qué voy a hacer ahora de forma diferente?" son formas en las que esta cualidad puede convertirse en una habilidad.
Reinventar nuestra relación con la creatividad
Las técnicas no crean creatividad. Como mucho, pueden proporcionar un marco para ella, pero nunca pueden garantizarla. La innovación nace del encuentro entre una mente abierta, tiempo para la reflexión y la capacidad de acoger lo inesperado.
La creatividad no es un conjunto de instrucciones. Es un estado mental, una forma de estar en el mundo, una relación única con el conocimiento y la experiencia (5).
Referencias
1. Étude Gestion 2000 : Référence complète : Article "Méthodes de créativité et amélioration des projets entrepreneuriaux" Revue : Gestion 2000 - 2013- Numéro : Volume 30, n°5https://shs.cairn.info/revue-gestion-2000-2013-5-page-93
2. John Cleese y Guy Claxton - Obra de referencia: "Hare Brain, Tortoise Mind" de Guy Claxton. Año de publicación: 1997. Editor: HarperCollins - https://amzn.to/3Eyiwwo
Obra sobre "Groupthink" - Autor: Irving Janis "Groupthink: Psychological Studies of Policy Decisions and Fiascoes" - 1982. Editorial: Houghton Mifflin - https://amzn.to/3EK8ZCk
3. "¿Es el grupo más creativo que el individuo aislado?".
Artículo en la revista Management et Avenir - 2005 https://shs.cairn.info/revue-management-et-avenir-2005-2-page-71
4. Le Mag du ciné. Jean-Baptiste Adamsberg, o el arte de "palear las nubes".
https://www.lemagducine.fr/a-lire/analyse-litteraire/jean-baptiste-adamsberg-romans-policiers-critique-fred-vargas-10014968/
5. "Les 5 clés pour être créatif au quotidien" Yann Coirault - Ed Dunod- Re-edición 2024. - https://tidd.ly/40OOFr7
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