La creatividad es una ambición que muchas escuelas incluyen en sus planes de estudios. La imaginación va de la mano con ella. Pero hay que superar algunos retos para hacer realidad esta habilidad...
Físicamente, estamos obligados a crear a partir de elementos preexistentes. En el mundo de las ideas, podemos pensar que las posibilidades son más abiertas pero, a riesgo de ser malinterpretados, preferimos crear a partir de referencias compartidas. La adquisición y el desarrollo del conocimiento van de la mano de la capacidad de imaginación. En otras palabras, cuantos más referentes tengamos, mayor será el potencial de nuestra imaginación.
Pero una nueva realidad está transformando el mundo de la creación: la inteligencia artificial. Éstas tienen acceso a más referentes de los que cualquier mente humana podrá jamás abarcar. Además, conectadas a nosotros a través de redes, se nutren de toda la producción humana contemporánea. Incluso el creador más desconectado aparecerá en ellas en cuanto haga una aparición pública; lo mismo ocurre con los artefactos prehistóricos que están en proceso de ser desenterrados.
Así que los creadores astutos ven la I.A. como herramientas que multiplican por diez sus posibilidades más que como entidades creativas por derecho propio, que es lo que pueden parecer una vez lanzadas. Detrás de cada producción de I.A., un ser humano le ha asignado un mandato, ha definido unos objetivos y le ha planteado un reto. Personas sin conocimientos técnicos artísticos pueden alcanzar ahora el estatus de creador.
Normalmente, sin técnica ni conocimientos, es difícil llevar una visión a buen puerto. Escritura, dibujo, método, expresión, organización.... hasta que no se domina la técnica, la producción sigue siendo deficiente. La I.A. no se preocupa por desarrollar una técnica: tiene acceso a las mejores técnicas desarrolladas. Puede imitar todos los estilos conocidos e hibridarlos a su antojo. Con Tolkien, Le Corbusier y Pratt, puede sugerir una aventura medieval para Corto Maltés en una ciudad de estilo arquitectónico de posguerra... pero no es seguro que hubiera mucho interés público por una historia así.
La confrontación y la crítica son necesarias para producir una obra con sentido, aunque sólo sea para descubrir qué es aceptable y qué no, y cómo presentarlo. También en este caso, la inteligencia artificial tiene una ventaja: mediante el análisis histórico y/o las reacciones de los usuarios, puede evaluar rápidamente lo que funciona y lo que no para alcanzar los objetivos del creador. El riesgo de estandarización es muy real y el efecto Narciso se cierne sobre nosotros. Afortunadamente, el verdadero creador puede orientar la inteligencia artificial hacia objetivos más edificantes que los del materialismo imperante.
El potencial de la inteligencia artificial desafía nuestro enfoque de la creatividad. Si las escuelas quieren realmente fomentar la creatividad y la imaginación, deben ir de la mano del acceso al conocimiento y a las habilidades. Saber utilizar la Inteligencia Artificial es evidente a todos los niveles: en las artes, las ciencias, las relaciones, la organización y las ambiciones. Sólo queda inspirarse.
Denys Lamontagne - [email protected]
Ilustración: Deconstrucción de un cuadro de Vassily Kandinsky - Original