Observando la fisonomía y las actitudes de una persona, a menudo podemos deducir su estado emocional y el tipo de pensamientos que alberga. Si observamos su patrón de movimiento en un mapa, también podemos predecir hacia dónde se dirige y qué hará. Si trasladamos este tipo de información a la actividad cerebral, ¿podríamos ser capaces de leer los pensamientos de una persona?
Este es el reto que se ha propuesto el equipo del proyecto Mind de Inria. A partir de imágenes cerebrales mediante resonancia magnética funcional, que permite cartografiar la actividad cerebral de forma muy precisa y dinámica, y con ayuda de inteligencia artificial, se puede crear un "Morfoespacio" en 3D al que asociar una serie de funciones y actividades (memoria, lenguaje, movimiento, emociones, etc.). Las subsecciones permiten profundizar en la interpretación dinámica de estos patrones. Por ejemplo, en la sección de emociones, pueden incluirse la alegría, la tristeza, el miedo, etc.
"Una primera conclusión que valida la fase inicial del proyecto... pero no sólo eso. Porque la materialización de esta nueva forma de entender y visualizar la cognición ofrece una gran oportunidad: la de poder adivinar, a partir de una imagen del cerebro, la actividad cerebral en juego".
Mejor aún, al igual que la primera versión de la tabla periódica de los elementos de Mendeleïev, muy incompleta pero que guió el descubrimiento de los elementos que faltaban, esta morfosfera incluye zonas y pautas de actividad que siguen siendo misteriosas. El pensamiento humano no puede reducirse únicamente a la actividad neuronal, y la complejidad de las redes neuronales es enorme. Esta herramienta abre muchas nuevas vías para descubrir los elementos que faltan.
Para consultar el artículo completo: Predecir el pensamiento, ¿un reto alcanzable?
Para la publicación en Nature Communications - La morfosfera de la organización cerebro-cognición
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