Publicado el 02 de abril de 2025Actualizado el 02 de abril de 2025
Los economistas, ¿los peores adivinos que existen?
¿Por qué no ven venir la crisis?
2008: llega una de las mayores crisis económicas del mundo. Los economistas del mundo no vieron el hundimiento del mercado inmobiliario estadounidense, que repercutió en todo el planeta. Resultado: desde entonces, estos especialistas han sido señalados por sus desastrosas previsiones. Pero, ¿es realmente culpa suya?
Es importante entender que la predicción económica no incluye a todos los economistas, sino sólo a los interesados en analizar situaciones pasadas y futuras. Sobre todo porque no todos los economistas están de acuerdo en la visión económica. Cuando se creó, algunos empezaron a trabajar con ecuaciones, mientras que otros decían que no debían utilizarse a toda costa. Las guerras de capilla están de actualidad en economía y jugarán a favor de los pronósticos y las sugerencias para resolver los problemas venideros.
De hecho, las previsiones económicas no pueden precisar con detalle las posibles crisis. Es posible pintar un cierto cuadro de las cosas por venir, pero éstas pueden verse totalmente frustradas por acontecimientos imprevisibles como una pandemia, un conflicto, cambios en el clima o un imprevisible presidente estadounidense.
¿Cómo se puede averiguar un destino? Los yos posibles son representaciones personalizadas y vívidas de los temores y deseos de un individuo para el futuro. En esta tesis doctoral en psicología, el autor explora el concepto para comprender mejor su poder afectivo-motivacional y su papel en la regulación del rendimiento.
¿Cómo hacer que la gente descubra y ame las lenguas antiguas? Desde luego, no multiplicando las tablas de conjugación y declinación, dice Andréa Marcalongo. Autora de una declaración de amor al griego antiguo, nos invita a descubrir algunas de sus sutilezas y peculiaridades. Su libro, como los de Jacqueline de Romilly y Monique Trédé, nos invita a viajar y a sacudir nuestras categorías de pensamiento.
Movilizar el deseo de aprender como nunca antes. Tres ejemplos de inversión que aportan una brecha a la situación de aprendizaje que los alumnos son invitados a llenar por sí mismos.
Es casi una perogrullada decir que vivimos en un mundo estresante. Todos queremos rendir en el trabajo. Esta presión es la misma para los estudiantes y sus profesores. Hallazgos recientes muestran incluso que ambos grupos pueden estresarse mutuamente. Así que quizá sea hora de aplicar estrategias para reducir el estrés en ambos grupos.