La deuda siempre ha sido una construcción social determinante del poder, empezando por el de los dioses a quienes debemos todo. ¿Cómo pagar a una entidad que ya lo posee todo? Los humanos nunca han dado una respuesta clara a esta paradoja, y han preferido distanciarse de los dioses contables. Más concretamente, la responsabilidad de crear y cancelar deudas recae tanto en el prestamista como en el prestatario, lo que nos lleva al mundo de las finanzas y a su importancia estratégica...
El dinero no huele, y menos cuando se trata de bits. La tendencia amoral de las instituciones financieras entra en juego cada vez que un prestamista ofrece un préstamo en condiciones que sabe que el prestatario no podrá cumplir. Esta amoralidad conduce a la miseria, razón por la cual es necesaria la regulación. ¿Una población que vive bajo la amenaza de las armas compradas a crédito y a alto precio por sus dirigentes puede ser considerada responsable de un préstamo concedido a estos dirigentes por un banco, aunque sea un banco mundial?
Apoyándonos en organismos que regulan los valores, podemos conseguir intercambiar equivalentes de producción en términos de energía, potencial y trabajo. Con las criptomonedas, pasamos a otro nivel, el de la desregulación. Las finanzas descentralizadas, o "DeFi" en inglés, ¡son el nuevo concepto! No sabemos lo que significarán las deudas eternas de los gobiernos, las hipotecas centenarias de los particulares y las fortunas colosales de los oligarcas desconectados, pero sí sabemos que será todo un reto. Confianza y responsabilidad van de la mano y, en algunos casos, parece que falta responsabilidad social. Las finanzas son, en efecto, una construcción social; pueden ser una herramienta formidable para el desarrollo, así como una fuente de desgracias.
Las instituciones educativas están abordando tímidamente el "reto financiero", pero se está creando un cierto impulso a medida que los estudiantes se apoderan de las tecnologías financieras (fintech) de una manera que sus antepasados nunca pudieron. A falta de experiencia y tradición, las escuelas empiezan a implicarse. Se trata de un tema práctico, en el que intervienen tanto las matemáticas y la tecnología como las ciencias sociales, desde la filosofía hasta la economía y la política. ¿Cómo podemos preparar a los estudiantes para hacer frente a los problemas financieros y a los tiburones? ¿Cómo podemos influir en las políticas económicas? ¿Cómo prever un futuro sin desigualdades excesivas?
Un buen programa educativo en perspectiva, que las escuelas de negocios se esfuerzan por considerar.
Denys Lamontagne - [email protected]
Ilustración: Sergei Tokmakov - Pixabay