El acceso equitativo a una educación de calidad es desde hace mucho tiempo un tema de actualidad en la escena internacional. Impulsado por el interés que suscita la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible, está claro que, en mi opinión, el ODM 4 tiene un vínculo importante con los otros dieciséis, porque la educación es un elemento esencial para construir una sociedad más justa.
Pero para los países en desarrollo, se trata de un reto más al que hay que hacer frente para reducir el número de jóvenes no escolarizados, y los países no tienen tregua; también deben hacer frente al reto financiero, que deja a los jóvenes vulnerables a las ideologías extremistas, a la emigración clandestina, al abandono escolar y al desempleo.
Ante esta situación, urge movilizar fondos para mejorar el acceso equitativo a la educación. En este informe (.pdf), la CONFEMEN (Conférence des ministres de l'éducation des États et gouvernements de la francophonie) sugiere a sus Estados miembros vías para salir de la crisis. ¿Cuáles son estas estrategias para afrontar el reto financiero?
Para que conste...
África es uno de los continentes que experimenta un fuerte crecimiento demográfico. Como tal, la tasa de escolarización está destinada a aumentar, lo que implica una inversión masiva en este sector ya que, a falta de financiación, los niños se ven obligados a dejar de ir a la escuela por falta de profesores y de infraestructuras escolares. En consecuencia, la eficacia interna de los sistemas escolares es baja, con planes de estudios poco adaptados al contexto local, lo que dificulta la inserción profesional de los jóvenes diplomados.
Algunos países de la CONFEMEN hacen todo lo posible por financiar el sector de la educación inyectándole un porcentaje considerable de su PIB, como ocurre en los países de renta baja y media. Es cierto que los recursos asignados a la educación son bajos, del 3,98% y el 3,4% respectivamente. En el caso de Camerún, los recursos asignados a la educación dependen en gran medida del gasto público total, la presión fiscal, los ingresos externos percibidos por el Estado, el equilibrio presupuestario global y el servicio de la deuda externa e interna. Esto significa que todos estos parámetros influyen en la calidad de los recursos financieros asignados a la educación.
Por otra parte, el crecimiento económico, la mejora del sistema fiscal, la movilización de recursos internos a través de los impuestos, la formalización del sector informal, la lucha contra el fraude y la evasión fiscal y la reducción de los gastos fiscales favorecen un aumento significativo de los ingresos fiscales que pueden inyectarse en el presupuesto asignado a la educación.
En Senegal, por ejemplo, los gastos fiscales pueden cubrir la totalidad del coste de la educación. La prueba es que ascienden hasta 500.000 millones de francos CFA, frente a un presupuesto de 637.000 millones de francos CFA asignados al Ministerio de Educación en 2017. Está claro, pues, que estas pérdidas sufridas por los gobiernos no solo son un hándicap para el sector educativo, sino también para el atractivo de la inversión extranjera. Porque si los inversores privados buscan nuevos mercados, necesitan poder encontrar una mano de obra cualificada y formada.
Además del gasto fiscal, la deuda externa también es un freno para alcanzar el ODM4. Cuanto más elevada sea, menos podrá cubrir el gasto público de los países miembros de la CONFEMEN en sectores como la educación; sobre todo teniendo en cuenta que, para diecisiete de ellos, esta deuda se duplicó entre 2008 y 2015. En Mauricio y Cabo Verde, el ratio de deuda externa pasó del 11,3% al 49,6% y del 93,1% al 108,7%, respectivamente. En estas condiciones, es fácil comprender el fracaso del sector educativo. ¿Podemos contar con el sector privado y la ayuda al desarrollo para recuperar el rumbo?
La contribución del sector privado a la educación
Aunque el sector privado es una muleta del Estado para la educación, su contribución no puede cuantificarse realmente debido a la falta de datos procedentes de encuestas específicas sobre este tema. Sin embargo, podemos utilizar las encuestas de hogares realizadas por la UNESCO en 2012 como parte de sus políticas de reducción de la pobreza para tener una visión general de la realidad. Como resultado, los hogares aportan el 4,2%, es decir, el 1,4% del PIB, lo que equivale a algo menos de la mitad de los recursos públicos asignados a la educación (3,7% del PIB).
La ayuda a la educación en los países en desarrollo no ha dejado de disminuir desde 2009, como consecuencia de la crisis que azota a las economías desarrolladas desde 2007. Aunque muy beneficiosa, la cantidad destinada a la educación no favorece realmente la consecución del ODM4, especialmente en el caso de los países de renta baja, para los que se necesitan 10.600 millones de dólares al año en lugar de 2.300 millones según la UNESCO en 2015. No es hora de pensar en otras fuentes de financiación innovadoras?
Algunos medios innovadores de financiación: una salida a la crisis.
El fracaso de los donantes tradicionales nos impulsa a pensar en fuentes de financiación innovadoras. Lo cierto es que la gobernanza no depende únicamente de las relaciones interestatales, sino también de organismos no estatales como ONG, empresas multinacionales y autoridades locales. Así pues, cabe prever varias fuentes de recuperación para el sector de la educación, tanto internas como externas:
- Financiación procedente de los recursos naturales.
- Bonos de la diáspora y remesas de emigrantes.
- Asociaciones público-privadas y financiación privada local (bancos, microfinanciación).
- El fondo de capital riesgo, que es una reserva de fondos destinada a financiar proyectos innovadores en el ámbito de la educación.
- Condonación de deudas a condición de que el deudor se comprometa a realizar proyectos de desarrollo específicos.
- Un impuesto internacional sobre las transacciones financieras.
- Impuesto sobre los billetes de avión.
¿Cómo aprovechar las fuentes potenciales de financiación de la educación?
Para aprovechar las posibles fuentes innovadoras de financiación de la educación, es necesario :
- Mejorar la eficiencia del sistema educativo, lo que implica mantener a los alumnos más tiempo en la escuela, optimizar los resultados escolares mejorando la asignación de los recursos disponibles, reducir el absentismo del profesorado y hacer un uso eficiente de los docentes.
- Invertir masivamente en las TIC para reducir la brecha económica, que repercute negativamente en el acceso a la educación para todos.
Hacia una mayor implicación de los donantes en la educación
Ante la disminución de las inversiones de los donantes tradicionales, los ministerios de educación de los países de la CONFEMEN deben centrarse en una gestión basada en los resultados para justificar ante la opinión pública el buen uso de los recursos asignados a la educación. Y, por último, el establecimiento de cuentas nacionales para la educación con vistas a desarrollar una cultura de rendición de cuentas.
Ilustración: Sabine Nuffer - Pixabay
Referencia
Conférence des ministres de l'éducation des Etats et des gouvernements de la francophonie (CONFEMEN), 2017, Financiación sostenible de la educación: ¿qué estrategia considerar? en línea
https://www.confemen.org/wp-content/uploads/2022/07/Document-financement-Education.pdf
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