La ficción del diseño aplicada a la educación y la formación
La creación de prototipos de usos u objetos futuristas se ve facilitada por las prácticas narrativas aplicadas al diseño
Publicado el 09 de abril de 2025 Actualizado el 09 de abril de 2025
La educación terapéutica del paciente (EPT) desempeña un papel cada vez más importante en la gestión de las enfermedades crónicas. Definida como un proceso continuo, integrado en la asistencia y centrado en el paciente, la ETP pretende ayudar a los pacientes a adquirir o mantener las habilidades que necesitan para gestionar su vida de la forma más eficaz posible con una enfermedad crónica. Numerosos estudios han demostrado los beneficios de la ETP en términos de mejora de la calidad de vida, cumplimiento del tratamiento y reducción de las complicaciones y del recurso a los cuidados.
Sin embargo, hay que decir que la formación en ETV de los profesionales sanitarios sigue siendo limitada. Aunque la formación en ETV se ha desarrollado en los últimos años, todavía no está suficientemente integrada en los planes de estudios iniciales de los profesionales sanitarios. Los programas son a menudo teóricos, no están orientados a la adquisición de competencias prácticas y no abordan suficientemente la postura educativa necesaria en la relación sanitario-paciente.
En este contexto, a principios del curso 2018 se introdujo el Servicio sanitario para estudiantes de sanidad (SESA). Introducido por el decreto n.º 2018-472 de 12 de junio de 2018(1), este dispositivo prevé que todos los estudiantes de salud realicen intervenciones dedicadas a la prevención y promoción de la salud en el marco de una estructura de acogida durante su formación. Los objetivos declarados son permitirles llevar a cabo acciones preventivas prácticas con una variedad de grupos objetivo, y también formar a los futuros profesionales de la salud en su papel como trabajadores preventivos.
Aunque el SESA no se dedica específicamente a la ETP, no deja de ser una oportunidad interesante para que los estudiantes desarrollen competencias útiles para la educación de los pacientes. Al exponerles a una amplia gama de públicos, darles la oportunidad de ensayar acciones sobre el terreno e introducirles en un enfoque de la educación y la prevención basado en proyectos, el servicio sanitario puede contribuir a inculcar una auténtica cultura de la educación terapéutica en los futuros cuidadores.
Sin embargo, el SESA no sustituye a una formación profunda en ETP. Debe diseñarse en conjunción con la enseñanza teórica impartida a lo largo del curso, como parte de un continuo educativo. También requiere un mayor apoyo por parte de los equipos docentes y una estrecha relación con los centros de prácticas y los profesionales del sector.
Este artículo se propone explorar cómo se puede utilizar el SESA para formar a los estudiantes sanitarios en educación terapéutica del paciente. Tras esbozar los principios fundamentales de este sistema, analizaremos su posible contribución al desarrollo de competencias en EPT. A continuación, veremos cómo se puede vincular el SESA a la formación teórica, a través de los testimonios de estudiantes y formadores. Por último, sugeriremos formas de desarrollar el SESA y optimizar sus beneficios educativos.
Este estudio se basa en mi experiencia como formador en un instituto de formación paramédica, en mis conversaciones con estudiantes que han realizado el SESA y en una revisión de la bibliografía sobre el tema. Su objetivo es suscitar una reflexión colectiva sobre la formación en ETP, su problemática y las posibles formas de mejorarla.
El Servicio de Salud para Estudiantes de Salud fue creado por el decreto n.° 2018-472 del 12 de junio de 2018(1), que establece los procedimientos de organización y validación.
Este dispositivo está dirigido a todos los estudiantes sanitarios: medicina, odontología, farmacia, matrona, fisioterapia y enfermería. Está previsto que se lleve a cabo en un contexto interprofesional, para fomentar la cooperación interdisciplinar. Con una duración total de 6 semanas a tiempo completo, puede realizarse de forma continua o dividida durante el primer ciclo de estudios (entre los años 2 y 6, dependiendo del curso).
El SESA tiene un doble objetivo:
La legislación especifica que las actividades realizadas por los estudiantes deben centrarse en cuestiones prioritarias de salud pública: nutrición, actividad física, adicciones, salud sexual, salud mental, etc. Deben dirigirse principalmente al público en general. Deben dirigirse principalmente a personas alejadas del sistema sanitario o en situación precaria, para contribuir a reducir las desigualdades sociales y territoriales en materia de salud.
Una de las principales ventajas del programa SESA es que ofrece a los estudiantes la oportunidad de sumergirse en las poblaciones con las que trabajarán una vez que se gradúen. Esta exposición temprana a las realidades del campo es esencial para desarrollar habilidades interpersonales y una conciencia de los determinantes sociales de la salud.(2)
Las prácticas del SESA son muy diversas y complementan las prácticas hospitalarias: escuelas, asociaciones de vecinos, albergues para jóvenes trabajadores, centros sociales, residencias para personas mayores dependientes (Ehpad), estructuras de apoyo a inmigrantes, etc. Esta variedad permite a los estudiantes descubrir una amplia gama de contextos sociales y culturales. Esta variedad permite a los estudiantes conocer una amplia gama de personas y problemas de salud.
Durante sus prácticas, se anima a los estudiantes a establecer asociaciones con diversas organizaciones (autoridades locales, asociaciones, establecimientos médico-sociales, etc.) y a trabajar en colaboración con profesionales de diversos campos (educación, trabajo social, trabajo comunitario, trabajo médico-social, etc.). Esta dinámica asociativa e interprofesional es una ventaja para comprender la complejidad de los problemas de salud pública. Prepara a los futuros profesionales de la salud para adoptar un enfoque regional y descompartimentado de su trabajo.
Durante su servicio sanitario, los estudiantes deben diseñar y aplicar iniciativas de prevención primaria y promoción de la salud. Éstas pueden adoptar la forma de sesiones educativas en las escuelas, talleres de sensibilización, sesiones de debate con poblaciones específicas, elaboración de materiales de prevención, organización de eventos como foros de salud, etc.
Sea cual sea la forma que adopten, estas iniciativas deben responder a tres imperativos:
A través de estos requisitos, el SESA pretende introducir a los estudiantes en un enfoque de la promoción de la salud que no se limite a la difusión de mensajes sanitarios de arriba abajo, sino que implique la co-construcción con el público destinatario. Este enfoque de aprender haciendo es esencial para que los principios y métodos de prevención arraiguen(3).
La exposición a públicos diversos también significa que los estudiantes tienen que adaptar lo que dicen y cómo lo dicen a las personas con las que se encuentran. Es una oportunidad para que aprecien la importancia de ajustar las estrategias de intervención para tener en cuenta los conocimientos, las representaciones y las aptitudes de cada persona en materia de salud. Una exigencia que se hace eco directamente de los principios de la educación terapéutica del paciente.
Durante su SESA, los estudiantes interactúan con personas que no están en posición de buscar atención sanitaria. Tanto si trabajan con adolescentes en las escuelas, como con residentes de residencias de ancianos o personas en situación precaria, tienen que abordar la cuestión de la salud fuera de la relación asistencial tradicional.
Esta configuración obliga a los estudiantes a ir más allá de un enfoque estrictamente biomédico y descendente de la educación sanitaria. No pueden limitarse a proporcionar información o prescribir comportamientos. Tienen que adoptar una postura de escucha y diálogo, basándose en los conocimientos y las preguntas de su público, y co-construyendo mensajes de prevención.
Es una oportunidad única para probar un enfoque educativo basado en la empatía, la escucha activa y la ausencia de juicios. Este enfoque está en la base de la educación terapéutica del paciente. Al alejarse de la clásica relación enfermera-paciente, el SESA ayuda a los estudiantes a comprender la singularidad del paciente, sus necesidades y sus recursos, en lugar de centrarse únicamente en su patología.
La exposición a una variedad de poblaciones también expone a los estudiantes al impacto de los factores sociales y medioambientales en la salud. Al entrar en contacto con poblaciones vulnerables o alejadas del sistema sanitario, toman conciencia de la importancia de las condiciones de vida y de trabajo, el nivel de educación, el aislamiento social, etc. en la aparición y la gestión de los problemas de salud(4).
Este enfoque poblacional de la salud(5) se hace eco de una de las competencias esperadas en la ETS: la capacidad del cuidador para tener en cuenta el contexto en el que viven los pacientes, sus limitaciones socioeconómicas y su entorno familiar. Se trata de una competencia esencial si se quiere implicar al paciente en la elaboración de un proyecto educativo realista y adecuado.
El servicio de salud ofrece a los estudiantes la oportunidad de desarrollar y poner en práctica sus competencias pedagógicas. Ante la necesidad de transmitir mensajes de prevención, experimentan con diferentes métodos y medios.
Se trata, en primer lugar, de adaptar su discurso y de divulgar los conocimientos científicos. Ante un público no especializado, los estudiantes aprenden a utilizar un vocabulario sencillo y accesible, a explicar conceptos médicos sin jerga y a utilizar ejemplos concretos y analogías.
También se les anima a desarrollar o adoptar diversas herramientas didácticas, como ayudas visuales, juegos de rol, estudios de casos y actividades interactivas. Todas estas técnicas están pensadas para hacer las sesiones más atractivas y participativas. Al experimentar con el diseño de herramientas adaptadas a diferentes formatos (talleres, stands, presentaciones en el aula, etc.) y audiencias, los estudiantes adquieren una serie de valiosas destrezas.
El SESA es también una oportunidad para desarrollar habilidades de liderazgo de grupo. Durante las actividades de grupo, los estudiantes aprenden a crear un intercambio dinámico de ideas, a animar a todos a hablar y expresarse y a gestionar las interacciones. Estas habilidades son directamente transferibles a la dirección de sesiones de ETP, que se basan en gran medida en discusiones de grupo.
Además de estas habilidades pedagógicas, el SESA ayuda a desarrollar las habilidades interpersonales que son esenciales para cualquier enfoque educativo: la capacidad de escuchar y empatizar, gestionar las emociones, comunicarse asertivamente, etc. Todas estas habilidades ayudan al cuidador a establecer una relación de confianza con el paciente, un requisito previo para cualquier proyecto de ETP.
Uno de los temas principales del servicio de salud es sensibilizar a los estudiantes sobre las desigualdades sociales y territoriales en materia de salud. Al trabajar con grupos vulnerables o aislados, descubren el impacto de las condiciones de vida en el estado de salud de las personas.
Esta toma de conciencia les lleva a cuestionar sus percepciones sobre las causas de los problemas de salud. Se dan cuenta de que el comportamiento individual está influido en gran medida por factores sociales y ambientales que escapan al ámbito de la medicina: inseguridad económica, aislamiento social, bajo nivel educativo, malas condiciones laborales o de vivienda, etc.
Para los futuros profesionales de la salud, se trata de una oportunidad para superar la interpretación estrictamente biomédica de la salud y adoptar un enfoque más global que tenga en cuenta todos los aspectos de la vida de las personas. Este cambio de perspectiva es la esencia del enfoque de la educación terapéutica del paciente.
De hecho, la ETP no puede prescindir de tener en cuenta las condiciones de vida y el entorno social del paciente. Para ser eficaz, todo proyecto educativo debe tener en cuenta las limitaciones y los recursos propios de cada paciente, ya sean materiales, relacionales o culturales. El objetivo no es simplemente transmitir conocimientos biomédicos, sino ayudar a los pacientes a asimilarlos y convertirlos en competencias que puedan utilizar en su propia vida(6).
Al sensibilizar a los estudiantes sobre los determinantes no médicos de la salud, el SESA les ayuda a cambiar su forma de ver a los pacientes. Les anima a alejarse de un modelo estrictamente biomédico y a aceptar la singularidad de cada situación. Esta apertura es esencial para la práctica de la educación terapéutica.
Aunque la educación terapéutica del paciente se reconoce como una prioridad de salud pública desde la ley HPST de 2009(7), hay que decir que su integración en la formación inicial de los profesionales sanitarios sigue siendo limitada y desigual de un programa formativo a otro.
Aunque, desde la reingeniería del plan de estudios de 2009, todos los institutos de formación de enfermería ofrecen ahora cursos sobre ETP, en particular como parte de la UE 4.6, el volumen de horas lectivas sigue siendo demasiado pequeño.
En las facultades de medicina, la ETP aparece como tema de formación, pero rara vez como curso independiente. El número de horas, los métodos y el contenido varían mucho de una universidad a otra. La mayoría de las veces, la ETP se trata de forma transversal en diferentes módulos (salud pública, relación médico-paciente, formación ambulatoria, etc.) sin ser objeto de una unidad didáctica específica.
Se han identificado otras carencias en la formación en ETV de los futuros médicos: enfoque muy (bio)médico de las enfermedades crónicas, escasa sensibilización a los factores psicosociales, falta de formación en técnicas pedagógicas y de relación, falta de enseñanza práctica, etc.
En general, el modelo dominante sigue siendo el de la educación terapéutica prescriptiva, a menudo reducida a la transmisión de información sobre la enfermedad y su tratamiento. Las dimensiones psicosocioeducativas, el enfoque centrado en el paciente y los métodos pedagógicos están insuficientemente desarrollados en la enseñanza.
La formación en ETP también adolece de una débil vinculación entre los conocimientos académicos y las habilidades clínicas. El contenido teórico no está suficientemente vinculado a las prácticas y a la experiencia de campo de los estudiantes. A la inversa, las prácticas rara vez incluyen un objetivo explícito de formación en ETP. Como resultado, los estudiantes tienen dificultades para establecer el vínculo entre lo que se les ha enseñado y las situaciones educativas que encuentran en las prácticas.
A la luz de estas observaciones, el servicio sanitario parece ser una oportunidad interesante para reforzar la formación práctica de los estudiantes en ETP.(8) Al hacer que diseñen y lleven a cabo iniciativas educativas con públicos diversos, les permite aplicar las lecciones teóricas que han aprendido en otros lugares.
Tomemos el ejemplo de un estudiante de medicina que ha seguido un curso sobre modelos de cambio de comportamiento en educación sanitaria. Al impartir talleres de prevención del tabaquismo con adolescentes durante su SESA, se enfrentarán directamente a los obstáculos y palancas que influyen en las decisiones en materia de salud. De este modo, comprenderán mejor las ventajas y las limitaciones de los distintos modelos debatidos en clase.
Del mismo modo, un estudiante de enfermería que haya tomado conciencia de la importancia de la empatía en la relación sanitario-asistencial podrá experimentar in vivo las técnicas de escucha activa y reformulación durante una entrevista preventiva con una persona mayor aislada.
Al ofrecer a los estudiantes un lugar donde aplicar directamente sus conocimientos, el SESA favorece la transferencia de conocimientos y el desarrollo de las competencias en ETP(9). Contribuye a dar sentido y coherencia a la enseñanza teórica vinculándola a situaciones de la vida real.
Sin embargo, esta contribución sólo puede ser eficaz si las experiencias de SESA son objeto de una explotación pedagógica en profundidad. Es esencial que las prácticas den lugar a periodos de análisis de las prácticas supervisadas por los formadores. Estas sesiones deben permitir a los estudiantes explicar las situaciones que encuentran, identificar los conocimientos que utilizan y las competencias que desarrollan.
Es aquí donde el vínculo con la formación teórica cobra todo su sentido. Al ayudar a los estudiantes a establecer el vínculo con el contenido del curso, los formadores fomentan la integración gradual de las diferentes áreas de conocimiento (biomédico, relacional, pedagógico, etc.) necesarias para practicar la ETP.
Si bien el servicio de salud es una palanca interesante para la formación práctica en ETP, su potencial sólo puede aprovecharse plenamente si los estudiantes reciben un mayor apoyo pedagógico.
Incluso antes de las prácticas, es importante preparar a los estudiantes para las especificidades de un enfoque de educación sanitaria. Esto implica no sólo una enseñanza teórica, sino también ejercicios de escenificación para que se familiaricen con las técnicas de liderazgo, la postura educativa y las herramientas pedagógicas. También pueden ofrecerse talleres de diseño de proyectos para orientar a los estudiantes en el desarrollo de sus actividades de SESA.
Durante las prácticas, es esencial un seguimiento regular por parte de los formadores mentores. Más allá de los aspectos logísticos, el objetivo es proporcionar una verdadera tutoría educativa ayudando a los estudiantes a explicar sus elecciones, analizar las dificultades que encuentran e identificar lo que han aprendido. Las visitas sobre el terreno, los debates en grupo entre los estudiantes y las herramientas de seguimiento (cuaderno de bitácora, tabla de autoevaluación) son otros tantos medios para reforzar este acompañamiento.
Después de las prácticas, deben organizarse sesiones de análisis y reflexión para ayudar a los estudiantes a conceptualizar las competencias desarrolladas. Esta es una oportunidad para examinar más de cerca los vínculos con las lecciones teóricas y para identificar lo que se ha aprendido y dónde se pueden hacer mejoras. La elaboración de un informe de actividad o de un portafolio puede ser un complemento útil de este enfoque reflexivo.
Además de este apoyo formal, la calidad de la relación pedagógica entre formadores y estudiantes también es esencial. Adoptando una postura de facilitador, valorando tanto los éxitos como los errores como fuente de aprendizaje y fomentando la autonomía y la creatividad, los formadores crean un clima propicio para el desarrollo de las competencias.
Por lo tanto, un apoyo reforzado implica repensar la ingeniería de la formación y reconocer plenamente el SESA como un periodo de profesionalización por derecho propio. Ello implica clarificar los objetivos pedagógicos, destinar recursos específicos y formar a los equipos docentes. Todas estas son condiciones que deben cumplirse para que el servicio de salud se convierta en una verdadera palanca de formación en ETP.
Una de las cuestiones clave para optimizar el potencial formativo de los SESA es mejorar la preparación de los estudiantes antes de las prácticas. El objetivo es darles las claves metodológicas y conceptuales que necesitan para comprender mejor la dimensión educativa de su misión.
Esto comienza con cursos teóricos para adquirir conocimientos básicos sobre prevención, educación para la salud y ETP: conceptos clave, modelos teóricos, datos basados en pruebas, etc. El objetivo es dotar a los estudiantes de una "caja de herramientas" intelectual con la que descifrar las complejas situaciones educativas a las que se enfrentarán.
Las situaciones prácticas deben complementar estas aportaciones teóricas. Mediante juegos de rol, talleres de simulación y estudios de casos, los estudiantes pueden practicar el uso de técnicas de liderazgo, la adopción de una postura educativa y la gestión de situaciones relacionales delicadas. Estos ejercicios son esenciales para prepararlos con delicadeza para las realidades del terreno.
La fase de preparación es también el momento de ayudar a los estudiantes a estructurar su proyecto SESA. Se pueden organizar sesiones de metodología de proyectos para guiarles paso a paso: análisis de la demanda y del contexto, definición de los objetivos y de los recursos pedagógicos, planificación de las etapas, anticipación de la evaluación, etc. Todos estos son hitos que facilitan el paso a la acción.
Esta preparación "teórico-práctica" debería completarse con el conocimiento de las problemáticas específicas de las zonas y los grupos destinatarios del curso. Los encuentros con los actores locales, los testimonios de antiguos alumnos, la inmersión en la organización de acogida, etc. le ayudarán a comprender mejor las realidades sobre el terreno y a adaptar su proyecto en consecuencia.
Una de las claves para hacer del SESA una palanca de profesionalización es reforzar la colaboración entre los institutos de formación y las organizaciones que acogen a los becarios. Lejos de ser meros lugares de formación, estos lugares son socios esenciales en el proceso de aprendizaje.
Ello implica desarrollar vínculos estrechos entre los formadores y los supervisores de las prácticas. Antes de que lleguen los estudiantes, debe haber tiempo para debatir y aclarar el marco y las expectativas educativas de las prácticas, así como para definir el papel y las tareas de cada uno. De este modo, el supervisor de prácticas puede situarse mejor en su papel de tutor y evaluador de competencias.
Durante las prácticas, las visitas regulares de los formadores contribuyen a reforzar esta asociación educativa. Permiten observar a los estudiantes en situaciones reales, hablar de sus progresos y de las dificultades que puedan tener, y ajustar el curso si es necesario. Estas reuniones son esenciales para garantizar el seguimiento individual de los estudiantes.
El vínculo entre los institutos y las prácticas también implica la organización de sesiones colectivas de regulación. Estas sesiones constituyen un foro en el que estudiantes, formadores y supervisores de prácticas comparten experiencias y analizan prácticas. Es una manera de facilitar la transferencia de aprendizaje y de difuminar progresivamente la frontera entre "el campo que hace" y "la escuela que dice".
La formación conjunta es otra forma de establecer vínculos. Invitar a los remitentes a participar en cursos teóricos sobre ETP o a los formadores a codirigir sesiones educativas en los centros contribuye a crear una cultura compartida. El inter-conocimiento es la clave para romper las barreras entre las diferentes áreas de conocimiento.
Uno de los principales puntos fuertes del SESA es que permite a estudiantes de distintas disciplinas trabajar juntos en proyectos comunes. Este enfoque interprofesional de 360° es una oportunidad fantástica para aprender a trabajar juntos y descubrir el valor añadido de cada profesión en un enfoque educativo.
Para reforzarlo, es importante planificar tiempo para la formación compartida antes de las prácticas. Se pueden organizar seminarios que reúnan a estudiantes de diferentes cursos para trabajar sobre casos reales de ETP, debatir las percepciones de cada uno e identificar posibles complementariedades. El objetivo es sentar las bases de una cultura común antes de pasar a la acción.
Durante el SESA, los formadores pueden fomentar la creación de parejas o trinomios interprofesionales en los lugares de prácticas. Al confiar a estos tándems la responsabilidad de diseñar y dirigir juntos las sesiones educativas, se les ayuda a experimentar la colaboración en la práctica. Sin embargo, es necesaria una estrecha supervisión para facilitar el reparto de funciones y gestionar las posibles tensiones.
También pueden ofrecerse espacios de codesarrollo interdepartamentales a escala regional. Al reunir periódicamente a estudiantes de distintos SESA, pueden compartir sus experiencias, ayudarse mutuamente a hacer frente a situaciones complejas y poner en común sus recursos. Dirigidos por formadores de diferentes institutos, estos talleres son también una forma de reforzar las asociaciones entre establecimientos.
Los estudiantes también pueden participar en proyectos de investigación interdisciplinarios sobre la ETP. Acompañados por profesores-investigadores de distintas especialidades (medicina, ciencias de la educación, sociología, psicología, etc.), aprenden a desarrollar un enfoque multifocal de las cuestiones educativas, al tiempo que conocen los métodos de investigación sobre el terreno.
Por último, reforzar el potencial formativo de los SESA significa dotarse de herramientas sólidas para evaluar las competencias desarrolladas por los estudiantes. Lejos de un enfoque puramente sumativo, el objetivo es considerar la evaluación como una palanca para el aprendizaje y el reconocimiento del aprendizaje experimental.
El primer paso consiste en clarificar el marco de competencias en cuestión. Además de los objetivos generales del servicio de salud, cada instituto se beneficiaría de una descripción detallada de las competencias específicas de su sector: competencias interpersonales, competencias pedagógicas, competencias organizativas, competencias reflexivas, etc. Un marco de referencia detallado que sirva de brújula tanto a los estudiantes como a los formadores y les permita seguir sus progresos.
Sobre la base de esta cartografía pueden desplegarse diversas herramientas de evaluación. El portafolio es una forma interesante de fomentar el análisis reflexivo. Al registrar sus experiencias, sus éxitos y sus dificultades, los estudiantes aprenden a poner en palabras su aprendizaje y a identificar las áreas en las que pueden mejorar. Este ejercicio es aún más instructivo si se apoya en los comentarios de los formadores.
También pueden elaborarse cuadrículas de observación para evaluar a los estudiantes en situaciones reales en las que dirigen sesiones de ETP. Elaboradas conjuntamente con los supervisores de las prácticas, permiten obtener una visión cruzada de las competencias demostradas y formalizar las áreas de mejora. Para apoyar el desarrollo de las competencias, estas evaluaciones deben repetirse en diferentes etapas del curso.
Al final de las prácticas, se pueden idear métodos de evaluación originales para mostrar los logros de los estudiantes. Exposiciones fotográficas, representaciones teatrales en foros, debates en movimiento, etc. son formas divertidas de informar sobre las acciones realizadas y las lecciones aprendidas. El objetivo es destacar la creatividad demostrada y reforzar el sentimiento de competencia.
Por último, la expedición de Open Badges, una especie de certificado digital infalsificable, puede ser una manera de seguir y destacar las competencias adquiridas durante las prácticas. Con una descripción precisa de las competencias demostradas, estas insignias pueden ser un complemento útil para los currículos y las carteras de los estudiantes. Es una manera de hacer del SESA un verdadero trampolín para su futura integración.
Parece que el Servicio de Salud para Estudiantes es una oportunidad prometedora para incrustar la cultura de la educación terapéutica en los profesionales sanitarios del mañana. Al sumergirlos en acciones preventivas en contacto con las poblaciones, les permite experimentar una postura educativa y adquirir competencias en ETP.
Sin embargo, el SESA sólo será plenamente eficaz si se utiliza como una auténtica palanca de formación, en estrecha colaboración con la enseñanza académica. Esto implica un ambicioso trabajo de ingeniería pedagógica: reforzar la preparación de los estudiantes, forjar sólidas asociaciones con los lugares de prácticas, desarrollar competencias interprofesionales, afinar la evaluación de las competencias, etc.
En resumen, se trata de hacer que el SESA no sea un simple paréntesis desconectado del aprendizaje, sino un eslabón clave de un enfoque de las prácticas que aún está por inventar. Un método de enseñanza que ponga constantemente en diálogo los conocimientos teóricos y vivenciales, con vistas a un enriquecimiento mutuo.
Esta perspectiva exige la movilización colectiva de todos los agentes implicados: responsables institucionales, formadores, supervisores de prácticas, investigadores, etc. Todos tienen un papel que desempeñar en la construcción de una formación inicial que integre plenamente los retos de la educación terapéutica. Sólo así los profesionales de la salud del mañana estarán preparados para afrontar el reto de las enfermedades crónicas.
El SESA ofrece un campo de pruebas único para avanzar en esta dirección. Al apostar por la colaboración entre los mundos de la formación, la asistencia y la prevención, está esbozando un enfoque educativo firmemente arraigado en las realidades de la salud pública. Es un enfoque que hay que desarrollar y difundir, para hacer de la educación terapéutica un componente de pleno derecho de la identidad de los profesionales de la salud.
Ilustración: Generada por AI - Flavien Albarras
Referencias
1- Decreto n.º 2018-472 de 12 de junio de 2018 relativo al servicio de salud de los estudiantes sanitarios, 2018.
https:// www.legifrance.gouv.fr/jorf/id/JORFTEXT000037051024
2- CANADÁ, Agencia de Salud Pública de Canadá, 2001. Determinantes sociales de la salud y desigualdades en salud. [en línea]. 25 de noviembre de 2001. Disponible en: https: //www.canada.ca/fr/sante-publique/services/promotion-sante/sante-population/est-determine-sante.html [consultado el 9 de marzo de 2025].
3- Aprender haciendo, [sin fecha]. [en línea]. Disponible en: https: //www.beedeez.com/fr/blog/lapprentissage-par-laction-le-learning-by-doing [Consultado el 9 de marzo de 2025].
4- Determinants sociaux de santé : mieux les comprendre pour mieux soigner, [sin fecha]. Institut Montaigne [en línea]. Disponible en: https: //www.institutmontaigne.org/expressions/determinants-sociaux-de-sante-mieux-les-comprendre-pour-mieux-soigner [consultado el 9 de marzo de 2025].
5- CANADÁ, Agencia de Salud Pública de Canadá, 2001. ¿Qué es el enfoque de salud de la población? [en línea]. 25 de noviembre de 2001. Disponible en: https: //www.canada.ca/fr/sante-publique/services/promotion-sante/sante-population/approche-axee-sur-la-sante-de-population.html [Consultado el 9 de marzo de 2025].
6-HAS, Structuration d'un programme d'éducation thérapeutique du patient dans le champ des maladies chroniques, 2007.
https:// www.has-sante.fr/jcms/c_604958/etp-structuration-d-un-programme-d-education-therapeutique-du-patient-guide-methodologique
7- Artículo 84 - LOI n° 2009-879 du 21 juillet 2009 portant réforme de l'hôpital et relative aux patients, à la santé et aux territoires - Légifrance, [sin fecha]. [en línea]. Disponible en: https: //www.legifrance.gouv.fr/jorf/article_jo/JORFARTI000020879791 [consultado el 9 de marzo de 2025].
8- Mise en œuvre du service sanitaire pour les étudiants en santé, Pr. Loïc Vaillant, 2018.
https:// sante.gouv.fr/IMG/pdf/rapport_service_sanitaire_pr_vaillant.pdf
9- Servicio sanitario en la región Centro-Val de Loire, 2020.
https://frapscentre.org/wp-content/uploads/2020/01/F2F5_SESA_2020_light.pdf
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