"Compartiré mis conocimientos con él" forma parte del juramento hipocrático. Hace tiempo que se sabe que un paciente que entiende lo que le pasa suele ser más cooperativo, disciplinado y también estar menos estresado. En consecuencia, tiene más posibilidades de recuperarse. Pero, ¿cómo formarlos y educarlos? ¿Hasta qué punto debemos confiar en ellos?
La jerga especializada y las simplificaciones infantilizantes no son muy eficaces cuando se trata de obtener la auténtica colaboración de una persona que no comparte las referencias médicas avanzadas; hoy en día estamos muy lejos del colorido lenguaje de la medicina tradicional. Es más, no puede tener el mismo impacto hablar con un paciente que está en plena posesión de sus facultades que con otro que está sumido en la niebla de la medicación o el dolor. La formación del paciente tiene varias limitaciones.
En la práctica, trabajamos sobre todo a contracorriente, con una buena preparación y materiales didácticos probados. Las recetas didácticas siguen siendo las mismas: estudio, práctica, corrección, repetición, hasta que se integra. ¿Existen "educadores médicos" o esta labor se confía a enfermeros o auxiliares especializados? La pedagogía terapéutica (ETP) avanza, pero sigue evolucionando y, a diferencia de los métodos tradicionales de enseñanza, implica al paciente en todo el proceso, incluso en la formación de los implicados.
Con Internet, muchos pacientes se autoeducan y autodiagnostican, no siempre correctamente, y el mundo médico se ve obligado muchas veces a poner las cosas en su sitio y defender las competencias de su personal ante pacientes que dudan de los profesionales sanitarios y del sistema... hay que trabajar a pesar de ellos. Algunos profesionales llegan incluso a participar en grupos de autoayuda en las redes sociales u ofrecen servicios equivalentes. En cualquier caso, la Inteligencia Artificial e Internet han cambiado la dinámica y están obligando a un sistema sanitario riguroso a redefinir su funcionamiento y su relación con los "usuarios", los "clientes", los "pacientes"... incluso las palabras utilizadas para describir a los grupos de interés reflejan los conceptos organizativos del sistema sanitario que están siendo cuestionados. Ante todo, se trata de seres humanos.
La educación de los pacientes es sólo una de las respuestas a las presiones que sufren los servicios sanitarios en todo el mundo, pero su potencial la convierte quizá en una de las más eficaces y menos costosas.
Denys Lamontagne - [email protected]