Artículos

Publicado el 09 de abril de 2025 Actualizado el 09 de abril de 2025

Los trabajadores sociales y la crisis ecológica

Cuidar de uno mismo, de los demás y del planeta

fuente unsplash

De nada sirve que el hombre gane la Luna si pierde la Tierra
François Mauriac

La actual crisis ecológica plantea profundos interrogantes sobre cómo conciliar los retos sociales y medioambientales. Los trabajadores sociales, tradicionalmente implicados en el apoyo a las poblaciones vulnerables, se enfrentan ahora al imperativo de integrar las cuestiones ecológicas en sus prácticas.

Este cambio de misión requiere un enfoque más sistémico, que tenga en cuenta la interconexión entre el individuo, la sociedad y el medio ambiente. La idea de la Ecología Profunda arroja luz sobre esta perspectiva, subrayando que las crisis sociales y ecológicas son síntomas de una ruptura entre el ser humano y la naturaleza. El estado interno de un individuo -agitado, frágil, confuso o enfadado- puede repercutir en su entorno inmediato y, por extensión, en los ecosistemas globales.

Un desequilibrio interno puede contribuir al "calentamiento" de las mentes, alimentando el calentamiento global, parafraseando a Paul Virilio. Esta dinámica interconecta las perturbaciones personales con crisis ecológicas más amplias. Este fenómeno exige una transformación interior y social, en la que los trabajadores sociales, en su papel de apoyo, se convierten en mediadores de esta reconciliación entre los seres humanos y su entorno.

Autocuidado: un requisito previo para el compromiso ecológico

El autocuidado es un paso fundamental en el compromiso ecológico de los trabajadores sociales frente a las consecuencias muy visibles del trastorno que sufren los más vulnerables. Para poder actuar de forma sostenible y eficaz, los trabajadores sociales deben ser capaces, en primer lugar, de preservar su propio equilibrio físico, emocional y psicológico. La realización personal y la sostenibilidad de la acción social dependen de esta estabilidad interior.

Cuidar de uno mismo también significa gestionar el impacto ecológico personal. Por ejemplo, la adopción de prácticas como la reducción de los viajes de negocios, el uso de materiales sostenibles y la gestión responsable de los recursos en el lugar de trabajo son formas concretas de que los trabajadores sociales reduzcan su huella ecológica sin dejar de ser eficaces en sus intervenciones y sin agotarse viajando por ciudades en expansión.

Cuidar de los demás: la atención social ampliada a la dimensión ecológica

El trabajo social va más allá de la simple gestión del sufrimiento social y se inscribe en un enfoque de atención global. Las poblaciones más vulnerables, ya expuestas a las desigualdades sociales, son también a menudo las primeras víctimas de las crisis ecológicas: pobreza energética, acceso desigual a los recursos naturales, migraciones climáticas.

Los trabajadores sociales incorporan ahora estas dimensiones a su trabajo, ayudando a los individuos a adaptarse a los cambios medioambientales. El modelo de co-construcción de proyectos sociales propuesto por Dubasque (2009) se está convirtiendo en una herramienta clave. Implica a los beneficiarios en proyectos colectivos destinados a conciliar la justicia social y la transición ecológica. Esto incluye iniciativas como los huertos compartidos y los circuitos cortos de alimentos.

Estos proyectos no sólo promueven la resiliencia social, sino que también ayudan a reconectar a los individuos con el mundo vivo al tiempo que reducen su huella ecológica colectiva. La filósofa Cynthia Fleury (2019) subraya la importancia de la reciprocidad en los cuidados, con la idea de una escuela de pacientes. Rehabilitando el control sobre el uso, muestra el poder de cada individuo para cuidar de sí mismo y de los demás. Como facilitador, el trabajador social se convierte en un actor clave de esta reciprocidad, animando a los individuos a comprometerse activamente en prácticas sostenibles, tanto para su propio bienestar como para el del planeta.

Cuidar el planeta: una misión de interdependencia

El cuidado del planeta, en el contexto del trabajo social, se inscribe en una lógica de interdependencia. Los individuos y su entorno están intrínsecamente ligados. Como señalan Albert, Étienne y Midrez (2024), la ecología social se basa en la idea de que los retos ecológicos y sociales son inseparables.

Los trabajadores sociales son mediadores que facilitan no sólo el acompañamiento de los individuos en sus retos personales cotidianos, sino también su concienciación ecológica, con el fin de promover el cuidado mutuo entre los seres humanos y el planeta. Los gestores del trabajo social desempeñan un papel activo en la transformación de las áreas de acogida y la adopción de prácticas respetuosas con el medio ambiente.

Esto incluye la reducción del consumo de energía en los centros de atención, el uso de materiales reciclados y la promoción de prácticas de movilidad suave. Si existe un vínculo entre nuestro estado interno y las externalidades de nuestro comportamiento, lo mismo ocurre a la inversa: cuidar del planeta también significa cuidar de nuestra autoestima. Teniendo esto en cuenta, los trabajadores sociales desempeñan un papel esencial a la hora de crear y alimentar este diálogo entre el ser humano y el medio ambiente, integrando las cuestiones ecológicas en sus prácticas cotidianas y los beneficios para la salud mental de todos.

10 acciones clave para una transición ecológica en el trabajo social

He aquí 10 acciones clave para una transición ecológica en el trabajo social, vinculadas a la noción de "cuidar":

  1. Apoyo frente a los riesgos climáticos: Apoyar a los grupos vulnerables en la gestión de las consecuencias de las crisis climáticas, como la inseguridad energética y alimentaria.

  2. Integrar la ecorresponsabilidad en las prácticas profesionales: Promover la reducción de residuos, la gestión del agua y la optimización de los recursos en las prácticas sociales cotidianas.

  3. Co-construcción de proyectos sociales con dimensión ecológica: Animar a los beneficiarios a participar en proyectos colectivos sostenibles como huertos compartidos, circuitos cortos o iniciativas locales de consumo responsable.

  4. Colaboración con los agentes locales para desarrollar dinámicas colectivas: Trabajar con asociaciones, autoridades locales y agentes medioambientales para reforzar el impacto de las acciones sociales y ecológicas.

  5. Transformar los espacios de acogida en lugares eco-responsables: Reducir la huella ecológica de los espacios de acogida mediante el uso de materiales sostenibles, la optimización de la eficiencia energética y el fomento de la movilidad blanda.

  6. Mediación digital e inclusión ecológica: utilizar la tecnología digital para limitar los desplazamientos y facilitar el acceso a los servicios, al tiempo que se sensibiliza a los usuarios sobre el impacto medioambiental de la tecnología digital.

  7. Formación de trabajadores sociales en temas ecológicos: Formación de trabajadores sociales en temas ecológicos, para que puedan incorporar estos temas en su trabajo diario.

  8. Inclusión de prácticas eco-responsables en los servicios sociales: Apoyar la creación de servicios que incorporen la transición ecológica, como la renovación energética de viviendas o la promoción de empleos verdes.

  9. Sensibilización sobre alternativas sostenibles: Ayudar a los usuarios a adoptar alternativas sostenibles en materia de consumo, vivienda y alimentación.

  10. Defensa de la justicia social y medioambiental: Tomar parte activa en los debates públicos para defender una transición ecológica integradora, en la que la justicia social y ecológica vayan de la mano.

Actor y beneficiario

Al integrar las cuestiones ecológicas en sus prácticas, el trabajo social se está convirtiendo en un actor clave en la transición hacia un futuro más justo y sostenible. Cuidar de nosotros mismos, de los demás y del planeta no es sólo un objetivo individual, sino un imperativo social, en el que cada gesto profesional contribuye a un mundo más solidario y respetuoso con el medio ambiente.

Aplicando estos principios y adoptando prácticas empresariales ecorresponsables, los trabajadores sociales pueden prestar apoyo a las poblaciones vulnerables y, al mismo tiempo, promover la transformación de las prácticas sociales y medioambientales.

Fuentes

Fleury, C. (2019). Le soin est un humanisme (pp. 2-46). Gallimard.
https:// amzn.to/3XKDQpm
https://pantoute.leslibraires.ca/livres/le-soin-est-un-humanisme-cynthia-fleury-9782072859878.html

Albert, I., Étienne, P., & Midrez, P. (2024). Écologie sociale et travail social. Vers une transformation des organisations et des pratiques pour un monde plus juste et durable? Sociographe, No. 86(2), 11-15.
https://shs.cairn.info/revue-sociographe-2024-2-page-11?lang=fr

Dubesque, D. (2009). L'intervention sociale d'intérêt collectif: un mode d'intervention en travail social pour retrouver le sens du vivre ensemble? Informations sociales, 152(2), 106-114.
https://shs.cairn.info/revue-informations-sociales-2009-2-page-106?lang=fr

Jaeger, M., Barges, I., Bouquet, B., Casagrande, A., Dubasque, D., Dubéchot, P., ... & Garcia, A. M. (2015). Refundar la relación con las personas". Gracias por dejar de llamarnos usuarios". (Tesis doctoral, Conseil supérieur du travail social; Direction générale de la cohésion sociale).
https://hal.science/hal-01419809/file/Rapport%20CSTS%20-%20Refonder%20le%20rapport%20aux%20personnes.pdf



Ver más artículos de este autor

Archivos

  • Formación de pacientes

Superprof: la plataforma para encontrar los mejores profesores particulares en España.


Reciba nuestro dossier de la semana por correo electrónico

Manténgase informado sobre el aprendizaje digital en todas sus formas cada día. Ideas y recursos interesantes. ¡Disfrútelo, es gratis!