Publicado el 25 de junio de 2025Actualizado el 25 de junio de 2025
Bajar la calefacción sin aire acondicionado
¿Podemos hacerlo individualmente?
Cuando llega el verano, los aparatos de aire acondicionado aparecen inevitablemente en las ventanas de casas y pisos. La escritora de divulgación científica de origen francés Scilabus, que ahora vive en Quebec, lo ve en las casas de sus vecinos. Pero, ¿es posible refrescarse sin necesidad de estos aparatos devoradores de energía? Hay que reconocer que cada vez es más difícil, pero es posible, como muestra este vídeo.
La idea es evitar producir más calor. Ya sea utilizando electrodomésticos en plena ola de calor o comiendo alimentos ricos, incluidos los helados, que requieren más energía de nuestro cuerpo y, por tanto, producen más calor. La transpiración sirve para regular nuestra temperatura corporal, pero en realidad es la evaporación del sudor lo que hace que estemos más frescos. Por eso es más difícil refrescarse con calor húmedo que con calor seco. La humedad que satura el aire impide en parte que esto ocurra. Beber líquidos que no sean demasiado diuréticos ayuda a reponer los niveles de líquidos del cuerpo. En zonas húmedas, es mejor beber algo frío, mientras que las bebidas calientes son perfectamente adecuadas para el clima seco (de ahí el té que suelen beber los pueblos del desierto).
Puede parecer obvio, pero mucha gente olvida que hay que evitar el sol durante estos periodos. La exposición al sol no sólo da más calor, sino que también provoca un envejecimiento prematuro de la piel. Soplar el aire con un ventilador ayudará sin duda a refrescarse, pero nada mejor que el contacto con el agua. El agua es mejor conductor térmico que el aire, así que remojarse, rociarse o mojarse con agua más fría que la temperatura ambiente ayudará a deshacerse del calor.
¿Cómo construimos nuestra identidad a lo largo del tiempo? ¿Cómo navegamos en el tiempo a través de nuestros recuerdos y experiencias vitales? Ciertas patologías como el Alzheimer parecen demostrar que podemos perdernos en la cronología de nuestros recuerdos. Este artículo presenta la notable tesis de Bertrand Coulombel sobre la continuidad en el tiempo y la temporalidad de las huellas de la memoria.
Nuestro mundo es el del rendimiento. Nos centramos en los que baten récords, los que inventan nuevas tecnologías, los que dominan su entorno profesional, etcétera. Esta obsesión ejerce una gran presión sobre los estudiantes, que desarrollan ansiedad por el rendimiento. Cambiar el modelo en el que se penalizan los errores, cuando en realidad forman parte del proceso de aprendizaje, sería un gran paso adelante.
Aunque en muchos sectores profesionales se observa la paridad entre hombres y mujeres, todavía no ocurre lo mismo en la ciencia, la informática y la ingeniería. Esto se debe a prejuicios que se han demostrado una y otra vez y, sobre todo, a la falta de modelos de conducta para las jóvenes. De hecho, las investigaciones muestran más que nunca la importancia de los modelos de conducta en la elección de una carrera científica.
Organizar un seminario para celebrar los fracasos será un marcador de transición para las organizaciones. Les permitirá entrar con más calma en el ciclo de ensayo y error que buscan las organizaciones de aprendizaje.